Bolivia en manos del voto popular

A tres días de la realización del referéndum revocatorio para el Presidente y Vicepresidente de la República y también para ocho de los nueve prefectos del país, las movilizaciones con el saldo de muertos y heridos, el enfrentamiento entre bolivianos, los piquetes de huelga de hambre, el agravio a la investidura presidencial y la incertidumbre, reinan en el país, ubicado en el corazón del continente latinoamericano.

Por Diario La Primera | 08 ago 2008 |    
Bolivia en manos del voto popular
(1) La caída de Morales sería un duro golpe a las transformaciones regionales. (2) La lucha antiimperialista ha calado hondo. (3) El pueblo boliviano ha logrado grandes conquistas. (4) El gobierno busca acabar con la intolerancia racial.
Sectores de la ultraizquierda y la ultraderecha se unen, con diversas demandas, para evitar el referendo del domingo que podría consolidar a Evo Morales.

Más datos

Extraña coincidencia entre radicales de izquierda y de derecha

El Ministro de Trabajo, Walter Delgadillo, lamentó “la extraña coincidencia” de las medidas de presión de los sectores laborales con los cívicos y autonomistas. “Es preocupante ver esta situación porque se entiende que los trabajadores mineros son aliados del gobierno, pero ahora sus medidas van en convergencia con la huelga de hambre instalada por cívicos de la media luna”, dijo el ministro.

El martes, en la población de Caihuasi-Oruro, el desplazamiento de los efectivos policiales para despejar el bloqueo de caminos derivó en la muerte confirmada de dos trabajadores mineros: Hernán Montero y Miguel Vicente Alegre, y más de una treintena de personas resultaron heridas, entre ellas dos uniformados. Se investigan los hechos porque de acuerdo al informe forense se utilizaron armas de fuego y se teme que ocurran más decesos.

Mientras que sectores de la educación, salud, minería, discapacitados y otros realizan desde hace más de dos semanas violentas jornadas de bloqueo de caminos y movilizaciones en torno a la demanda de una Ley de Pensiones que plantea la Central Obrera Boliviana (COB), cerca de un millar de representantes cívicos de la denominada “media luna” iniciaron piquetes de huelga de hambre con el objetivo de exigir al gobierno que deje sin efecto el descuento del 30 por ciento del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

Por los sucesos sangrientos ocurridos, las medidas de presión en diferentes puntos del país se radicalizan: fue dinamitado un puente en la carretera hacia Cochabamba, quemaron un bus de transporte interdepartamental, se apedreó un canal de televisión en Oruro, padres de familia y estudiantes se enfrentaron con los maestros en poblaciones vallunas y diversas actividades presidenciales están siendo paralizadas por la presión regional.

Intereses políticos
Bolivia conmemoró el 6 de agosto su 183 aniversario de independencia y, lamentablemente, atraviesa uno de los momentos más complicados después de dos años y medio del Gobierno de la Revolución Democrática y Cultural. Históricamente todos los actos patrios se realizaban en la casa de la Libertad de Sucre, la Capital de la República; sin embargo, el Presidente Evo Morales Ayma, está prohibido de pisar esa ciudad.

La Prefectura y el Comité Interinstitucional de Chuquisaca prácticamente borraron de los programas oficiales al Primer Mandatario de la Nación y, en las últimas horas, el gobierno tuvo que aceptar el veto.

El Presidente Evo Morales Ayma, en una masiva concentración realizada en la población valluna de Aiquile, manifestó que la mayoría de los prefectos representan al viejo modelo neoliberal. “Mario Cossío ¿quién era? Era presidente de la Cámara de Diputados, por lo tanto, diputado de Sánchez de Lozada; Leopoldo Fernández era senador, ministro de Tuto Quiroga, diputado de ADN y ahora prefecto de Podemos ¿Quién era Manfred Reyes Villa? Aliado de Goñi, de Bánzer, su hermano era ministro de Goñi, de Bánzer y de Tuto, era parte del equipo neoliberal”.

La percepción del gobierno sobre las medidas de presión es clara porque la consulta popular que ingresó en su etapa final debería convertirse en una fiesta democrática y no en jornadas de violencia y luto. Diversas informaciones dan cuenta que los sectores contrarios al gobierno –tanto de la ultraderecha como de la ultraizquierda– intentan por todos los medios instalar un clima de violencia y confrontación, entre bolivianos del campo y la ciudad, para tratar de evitar el desarrollo normal del referéndum. ¿Temor al pueblo? Las últimas encuestas coinciden en que el Presidente y Vicepresidente de la República serían ratificados con más del 54 por ciento de los votos; por lo menos tres de los ocho prefectos prácticamente ya estarían revocados y, por eso, se oponen a la consulta popular.

Aunque en los últimos días, Bolivia vive un clima de confusión total de cara al revocatorio, el domingo será el soberano quien defina la continuidad o no de sus autoridades. Lo cierto es que en este país donde se construye un proceso de cambio, existen sectores que no sólo son contrarios a la gestión de gobierno, sino que, como ocurrió en otros países, se pretende debilitar, destruir y corroer los pilares básicos de la democracia; en suma, se pretende imponer a nombre de las autonomías, la “balcanización”, la división del país.

Alex Contreras Baspineiro
Periodista y escritor boliviano
ALAI-amlatina


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