Ayacucho. Después del terror, le espera el desarrollo

Aunque las heridas no cicatricen, poco a poco van quedando atrás las imágenes de un pueblo desangrado por la violencia terrorista y también por los abusos de las tropas del Ejército Peruano. Ayacucho hoy quiere cerrar para siempre esa honda brecha para dar paso a la modernidad y al desarrollo que hasta la fecha parecen serle ajenos. La sombra del narcotráfico empaña muchos de los buenos intentos que hacen por superar los rezagos de violencia. Sin embargo, para Ernesto Molina, presidente regional, una ciudad moderna y en constante crecimiento es posible. La clave: trabajo coordinado entre las autoridades regionales, el Gobierno Central y el aporte de la inversión privada.

| 19 mayo 2008 12:05 AM | Informe Especial | 6.1k Lecturas
Ayacucho Después del terror, le espera el desarrollo
(1) Ayacucho debe hacerle frente a los altos índices de pobreza que la ubican como una de las regiones con más demandas por cumplir. (2) Presidente regional solicita incremento presupuestal. (3) Deudos de víctimas del terrorismo recuerdan el drama que les tocó vivir.
Tras años de muertes y violencia, el dolor no se puede superar, pero igual miran hacia el futuro con optimismo

Más datos

DATO

- Según el censo del 2005 Ayacucho cuenta con una población de 650,817 habitantes, distribuidos en sus 11 provincias.
- Su capital Huamanga se encuentra a 2,762 metros sobre el nivel del mar
- La toponimía de su nombre proviene de los vocablos quechuas “aya” y “cuchu”, que alude a un “Rincón de los muertos”.
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Ayacucho es una de las cuatro regiones más pobres del país, junto a Huancavelica, Apurímac y Huánuco, pero para su presidente regional Ernesto Molina esta situación es posible de revertir. “Estamos buscando dar el impulso necesario a la actividad agropecuaria. Tenemos proyectos para beneficiar los regadíos que en el corto plazo se van a concretar. Actualmente somos la única región que cuenta con Escuelas de Campo y tenemos un convenio con el Fondo de Alimentación y Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas”.

Molina Chávez agrega que parte del impulso al agro en su región obedece también a que ya existen ofertas del exterior para adquirir la cosecha que produce Ayacucho. “Este año hemos recibido el pedido de Venezuela, que está interesada en comprar 12 mil toneladas de papa. Este 2008 estamos proyectando que tendremos una cosecha de 200 mil toneladas de dicho tubérculo, por lo que el requerimiento que hace Lima y los pedidos del extranjero podrán ser satisfechos sin perjudicar a la población local”.

Además, una delegación de Finlandia llegó hace poco a la zona para evaluar la posibilidad de adquirir granos de la región. Dicha comitiva quedó en volver para negociar el envío de quinua lavada al país europeo.

La marca del dolor
Como la mayoría de ayacuchanos, Molina también sufrió en carne propia la demencia senderista que azotó a la región. Su hermano menor falleció víctima de un ataque terrorista. “A los pocos meses mi madre falleció, se puso mal cuando nos enteramos de lo que le había ocurrido a mi hermano. Ella nunca se logró reponer”.

Si bien actualmente no se vive lo que en la década del 80 y 90, el pueblo ayacuchano rechaza enérgicamente ideologías extremas y espera que no se repita lo vivido. Molina reconoce que la actividad de la agrupación terrorista Sendero Luminoso sigue, en menor grado, presente en Ayacucho, concentrada en la zona del Valle del río Apurímac y Ene, conocido como el VRAE, y que se ha unido al narcotráfico, lo que dificulta combatirlos, pues el dinero de la droga ilegal compra también a la población del lugar y prefieren callarse antes que denunciar. “Esto lo saben las autoridades locales y nacional. No es una novedad. El narcoterrorismo está y nosotros no tenemos los suficientes recursos para erradicarlo o combatirlo”.

Una pobre educación
Pese a que el panorama se muestra alentador, para miles de niños ayacuchanos la educación aún es un problema. No pueden acceder a ella. “En este momento hay un total de 400 plazas de profesores que no pueden ser cubiertas. Esto perjudica a miles de niños que se quedan sin estudiar.

“No contamos con dinero para pagarles, ese presupuesto lo tiene que destinar el Gobierno Central, y recién ahí podríamos cubrir las plazas que se requieren. No podemos manejar dinero de la región pues no alcanza”, explicó.

Escaso canon
Sólo 16 millones de soles al año. Este es el monto que recibe Ayacucho por el sobrecanon que les deja el gas de Camisea. “Esta cantidad no alcanza, es un sobrecanon que se distribuye entre las regiones que no cuentan con el canon, es parte del dinero del FOCAM. Pese a ser una suma pequeña, se destina a la realización de obras o trabajos para la comunidad.

El dinero que recibe el gobierno regional de Ayacucho como sobrecanon es insuficiente para las necesidades de la zona, por tal motivo Ernesto Molina señala que van a solicitar al Congreso la promulgación de una ley para que se haga una redistribución de los ingresos por concepto de canon, con el fin de que se elabore de manera más equitativa. “Evidentemente que la región con la actividad propiamente dicha recibirá más, pero no debe ser tanta la diferencia, pues mantiene en el atraso a regiones como Ayacucho, que cuentan con los materiales para desarrollarse, pero requieren un mayor capital”.

Desnutrición afecta más del 50% de niños en Ayacucho

– ¿Cuál es el principal problema de la región Ayacucho?
Ahora estamos trabajando para superar la tasa de 56% de desnutrición crónica infantil. Esta tasa es una de las más altas del país. Estamos en el círculo de la pobreza junto a Huancavelica, Apurímac y Huánuco, tenemos diversos planes y con ellos esperamos en un corto plazo bajar esta cifra en por lo menos un 10%. Creo que antes de acabar esta gestión la tasa de desnutrición debe haber disminuido en dicho índice. También contamos con la colaboración del programa Crecer.

– ¿Qué previsiones han tomado para prevenir los desastres que dejaría el friaje?
Estamos a la espera de que el ministerio de Agricultura nos entregue una partida para adquirir cobertizos y proteger así al ganado vacuno y camélido que tenemos. No son caros pero el efecto que tienen para prevenir, sobre todo la granizada, es importante. Por el lado de los cultivos ya casi hemos asegurado la mayoría de ellos. Las cosechas se harán antes de que llegue la ola de frío, que se teme sea peor que al anterior año.

– ¿Respecto a las obras, qué trabajos están realizando?
En este momento estamos por concluir las obras para la irrigación con las aguas del río Cachi. Además estamos desarrollando la recarga de acuíferos, para que Ayacucho cuente con agua los 365 días del año. Evidentemente el calentamiento global está a la vuelta y este recurso puede tornarse escaso para la región.

Omar Olivares
Redacción


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