Autogolpe: La historia que no debe repetirse

Hoy se cumplen 16 años del autogolpe de Estado que disolvió el Congreso de la República, intervino el Poder Judicial y, con el apoyo de las Fuerzas Armadas y Policiales, instituyó un gobierno de facto.

| 05 abril 2008 12:04 AM | Informe Especial | 8.9k Lecturas
Autogolpe: La historia que no debe repetirse
(1) Los tanques salieron a las calles de la capital. (2) Golpe con apoyo militar y policial. (3) Hermoza, el general “victorioso” y golpista.

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DATO

Los ex Senadores y Diputados, que sufrieron el atropello antidemocrático el 5 de abril de 1992, convocados por el ex vicepresidente de la Cámara de Diputados, César Barrera Bazán, rindieron homenaje ayer en el Congreso de la República a políticos reconocidos, fallecidos después del 5 de abril. Hombres de la talla de Luis Alberto Sánchez, Roberto Ramírez del Villar, Gustavo Mohme, Carlos Malpica, Jorge del Prado Chávez, Bertha Gonzales Posada, Manuel Ulloa, Luis Heysen, Alberto Rivera, entre otros, fueron  homenajeados por su reconocida trayectoria política.
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El 5 de abril de 1992 se dio inicio a una dictadura inmunda que rompió abruptamente con la democracia, acalló la libertad de prensa, destruyó las organizaciones sociales y desmanteló los sindicatos. Fue el día que se “legalizaron” crímenes, torturas y persecuciones políticas en nuestro país, fue el día en que un sector del empresariado y de políticos “topos” salió de sus madrigueras para apoyar a un personaje de doble nacionalidad: Alberto Fujimori.

Ahora el cabecilla de la dictadura, junto a Vladimiro Montesinos con quien instauró una mafia corrupta que mantuvo secuestrada las libertades en el país, está preso.

Ellos y todos los que participaron en el autogolpe del 5 de abril, han sido o están siendo juzgados. Casi todos amasaron millonarias cuentas en el extranjero en nombre de la reconstrucción nacional y se estima que serían por lo menos mil millones de dólares lo que saquearon a partir de 1992.

El autogolpe cayó de sorpresa sobre el país. Era la época en que Sendero Luminoso lanzaba sus más duros golpes, los partidos como el APRA que hoy gobierna nuestro país estaban en descrédito, la población percibía –y aún lo hace- a los políticos como aprovechadores del poder, mentirosos, corruptos y traidores. El Congreso de la República y el Poder Judicial mantenían una imagen paupérrimamente inmoral, salvo honrosas excepciones de algunos de sus representantes.

Secuestraron todo
Esa noche, mientras tanques, vehículos portatropas, y militares armados invadían las calles y secuestraban los medios de comunicación, el entonces presidente Alberto Fujimori anunciaba a la Nación la disolución del Congreso. Entonces, el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Ramírez del Villar, y el presidente del Senado, Felipe Osterling, rechazaban el quiebre de la democracia. El desaparecido Roberto Ramírez del Villar incluso se apartó al Partido Popular Cristiano que de manera vergonzosa aceptó la creación de Congreso Constituyente Democrático (CCD), mecanismo con el cual prácticamente se “legalizó” el gobierno de facto.

Fue entonces que, amparados por los mecanismos que otorga la Constitución, los diputados y senadores cesados juramentaron como presidente a Máximo San Román. Sin embargo, esto duró poco. Fujimori se impuso apoyado por la fuerza del poder. Paralelamente, todos los medios de comunicación eran ocupados por militares. Tanques en la puerta, soldados con fusiles en el hombro en las calles son sinónimo de dictadura.

A partir del 5 de abril de 1992, se organiza una estructura estatal que controla los poderes del Estado y emite leyes, a través de congresistas tránsfugas, que aseguraron su impunidad para actos violatorios de los derechos humanos y corrupción. Todo se digitaba desde el Servicio de Inteligencia Nacional, en coordinación con las Fuerzas Armadas. Se dieron cambios radicales en la legislación antiterrorista, lo que dio lugar a algunos excesos que ya todos conocemos.

Fue parte de la estrategia reemplazar la Constitución Política de 1979 para facilitar oscuros intereses que terminó por convertirse en una mafia donde participaron el primer mandatario, su asesor, ministros, jueces, militares, policías y empresarios.

Males subsisten
Pero en el fondo los males subsisten. Ya muchos políticos como el ex presidente Alejandro Toledo y el líder nacionalista Ollanta Humala se han pronunciado sobre el actual modelo, al que califican de autoritario.

No están lejanos los días en que observamos al presidente Alan García apoyando a Fujimori, continuamos con un Congreso de la República y Poder Judicial, percibidos por la población como corruptos. Como lo fue antes, las medidas económicas dadas por este gobierno favorecen a unos pocos, continúa la exclusión social, todo lo que signifique movimientos sociales son ligados con actividades terroristas, hay detenciones injustificadas y los opositores vienen siendo perseguidos.

Hay mucho por solucionar. El autogolpe de Alberto Fujimori debe servir de lección para buscar los mecanismos legales que nos lleven a elegir a las personas más adecuadas al Congreso y a los que imparten justicia en el país.

Hoy el juicio a Fujimori por violaciones a los derechos humanos es percibido como que la justicia tarda pero llega y que las instituciones que tienen a cargo su juzgamiento, tienen, esta vez, la oportunidad de demostrar que el sistema puede funcionar.

Peruanos deben conocer más de Chile
El 5 de abril no es una fecha cualquiera para el pueblo peruano. Es una fecha fatídica para la historia del Perú pues tiene un doble significado: es el día en que Chile le declaró la guerra a nuestro país hace 129 años, y, a la vez, es la fecha en que se dio el autogolpe a manos del ex presidente Alberto Fujimori.

Respecto a Chile, nuestro eterno enemigo, la tirante situación vivida entre ese país y el nuestro, en la actualidad va más allá del conflicto marítimo.

Para el historiador peruano Ernesto Yépez Del Castillo, estudioso del trato existente entre Perú y Chile, “nuestras relaciones con el vecino país siempre han sido tensas. Son dos países que se han involucrado mucho”.

En la opinión del investigador, la historia de Chile no se entendería sin el Perú y viceversa. “Chile moderno nace después de la Guerra del Pacífico, y el Perú actual nace también después de la Guerra del Pacífico. Ambos países se han rehecho cada uno con perspectivas diferentes”, expresa Yépez.

Por esta razón, el reconocido historiador nos exhorta a fortalecer lo poco que conocemos del país del sur. “No conocemos porque existe una irresponsabilidad nuestra por abordar los problemas más allá del chisme”.

Marco Cáceres
Redacción


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