Así preparan la invasión de EE.UU. a Venezuela

Faltan poco más de cinco meses para las elecciones en noviembre de Estados Unidos y siete meses para que se vaya – ¡al fin!, dicen muchos – el presidente de ese país, George W. Bush. El candidato republicano John McCain ha prometido seguir la política exterior invasiva de la actual Administración, mientras Hillary Clinton y Barack Obama han señalado que, si ganan, se van a diferenciar claramente de Bush.

| 25 mayo 2008 12:05 AM | Informe Especial | 2.1k Lecturas
Así preparan la invasión de EEUU a Venezuela
Las maniobras en las sombras para utilizar al régimen de Colombia con el objetivo de invadir Venezuela y conseguir una victoria electoral para los republicanos.

Más datos

(1) Las tropas estadounidenses se preparan en la selva para una futura guerra.

(2) Uribe recibe al Almirante de la Marina de ese país, Peter Pace.

(3) Las FARC se han aislado del pueblo colombiano.

(4) El Grupo Rendon se especializa en engañar a la opinión pública.

(5) Los documentos “hallados” en las computadoras son un grotesco invento mediático.

(6) Diversos testimonios ligan a Uribe con los paramilitares.

(7) Juan Manuel Santos tiene vínculos con la inteligencia de EE.UU.
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Así, el mandatario se iría derrotado en Medio Oriente, donde la guerra en Iraq está muy lejos de ser ganada. Y Líbano, Irán, Afganistán, son lugares severamente peligrosos para los intereses políticos y económicos de EE.UU.

Tampoco América del Sur es una perita en dulce. La propaganda yanqui pretende que los “petrodólares del populista” Chávez son los que mueven a los mandatarios de Bolivia, Ecuador y hasta Argentina. No se atreven a mencionar a los gobiernos moderados de Brasil ni Chile. Pero Washington no es tan tonto como para creer en su propia publicidad. La realidad es que el fracaso del capitalismo salvaje ha generado un profundo descontento en nuestros pueblos, los que exigen el cambio del modelo. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, lo resumió en su frase: “No estamos viviendo una época de cambios sino un cambio de épocas.” Y el doctor James Cockcroft ha indicado que esta es “la época del imperialismo desesperado”.

Todo apunta a que las elecciones de EE.UU. las van a ganar los demócratas y en forma holgada. La única posibilidad de que el candidato oficialista triunfe es que la severa crisis económica que actualmente están sufriendo el pueblo y buena parte de la clase media, sea opacada mediante una medida espectacular que recupere el sentimiento patriótico posterior al 11 de setiembre. Esa medida tendría que ser, bien un ataque contra Estados Unidos dentro o fuera de su territorio, con lo cual reeditaría el temor por el 11/S; o bien una invasión rápida y exitosa a un país “enemigo”: Irán o…Venezuela.

Además que el oro negro, cada vez más esencial para el “american way of life”, en ambos casos posee un alto valor estratégico.

El Estratega del Pentágono
John Rendon es dueño de The Rendon Group, una empresa con sede en EE.UU. que, en apariencia, realiza acciones psicológicas legales para ensalzar ciertas noticias que interesan a sus clientes. Él señala que es un “perception manager” o “gerente de percepciones”. También se autodefine como un “guerrero de la información”, lo cual ya es sospechoso. Pero su función real es el manejo o manipulación de noticias para darles un giro favorable a quienes lo solventan y hacer creer que las mentiras que suelta son reales.

El problema es que sus clientes usuales son o están ligados a los intereses más poderosos del mundo. Uno de ellos es el Pentágono.

Como relata James Bamford, autor del libro “El Hombre que Vendió la Guerra”, reportaje que ganó el Premio Nacional de Revistas en el 2006, Rendon fue quien inventó la declaración de Adnan Ihsan Saeed al-Haideri, el supuesto científico iraquí que confirmó en 2001 que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, noticia falsa que rebotó en los principales diarios del mundo, que “probó” las denuncias del gobierno de Bush y que sentó la base para la invasión en Iraq. Era una gran mentira preparada por el Rendon Group pero cumplió su objetivo.

Rendon presume con orgullo que ha trabajado en 91 países. “Desde Panamá, hemos estado envueltos en cada guerra, con excepción de Somalia”, asegura.

A propósito de Panamá, Bush padre asignó a la CIA diez millones de dólares para entregar a la oposición y sacar al general Manuel Antonio Noriega. Pero como no quería involucrar a sus agentes, la CIA contrató a Rendon. La intención era que la empresa usara diversas técnicas para que el opositor Guillermo Endara ganase la presidencia. Luego de su triunfo, Endara le pagaría a Rendon a través de cuentas bancarias negras, vale decir, pertenecientes a la agencia de espionaje.

Pese a que Endara ganó, Noriega declaró nulas las elecciones. Entonces Rendon generó un caso para que bandas oficialistas golpearan a Guillermo Ford, candidato a la vicepresidencia en la lista de Endara. Por supuesto, hubo fotos del incidente, las que se publicaron, entre otros medios, en la portada de Time. En diciembre de 1989, Bush invadió Panamá.

Nuestro hombre en Bogotá
Álvaro Uribe es un ultra de derechas ligado a los grupos paramilitares desde la época en que fue Gobernador de Antioquia. Durante esa etapa fueron creadas setenta cooperativas Convivir, grupos de vigilancia privada que eran, en rea-lidad, organizaciones armadas semiclandestinas, destinadas a luchar contra las FARC.

Su pasado ligado al narcotráfico no es poca cosa. Su padre Alberto Uribe Sierra fue un hombre de negocios ligado al Clan Ochoa, según Manuel Salgado Tamayo, de ALAI. Y el periodista Joseph Contreras, de la revista Newsweek, señaló hace algunos años que Uribe, a fines de los ’70, mientras era alcalde de Medellín, trabajó en los planes de vivienda Medellín sin Tugurios y Medellín Cívico, ambos financiados por Pablo Escobar. Todo esto es ampliamente conocido y Uribe nunca lo ha refutado. Bush está al co-rriente, pero al parecer su “lucha contra las drogas” no pasa por el gobierno colombiano. Agreguemos los recientes actos denunciados, como el cohecho para obtener votos y cambiar la Constitución para que Uribe se reeligiese. Y la extradición a EE.UU. de los jefes paramilitares para ocultar sus nexos con el gobernante.

¿Por qué Uribe es tan popular? Por las inmensas ansias de paz que el pueblo colombiano tiene y porque la guerrilla ha cometido severos desaciertos y actos terroristas que la han enfrentado a las masas que dice defender. Uribe ofreció una paz definida en victorias militares sobre el enemigo.

Esa cerrazón al diálogo, de resolver todo mediante la ofensiva militar, no es sino la política de ultraderecha que ha seguido durante todo su mandato el presidente de EE.UU. y los halcones que lo asesoran. Agreguemos a ello la falta de escrúpulos éticos de ambos. ¡Tienen tanto en común! Fue un amor a primera vista.

Soldados chúcaros
Algo que los políticos del coloso del norte unipolar detestan son los militares antiimperialistas. Omar Torrijos, Juan José Torres, Juan Velasco, son tal vez más odiados que los viejos comunistas ortodoxos, seguramente porque los consideran traidores, así como la burguesía odia a sus hijos que traicionan a su clase.

Hugo Chávez no escapa a este destino. No sólo está transformando Venezuela sino a las mismas Fuerzas Armadas de su país, las que se habían alineado con el imperio, abandonando las primigenias banderas bolivarianas. Las que hoy avanzan no con un caudillo sino por un pensamiento liberador.

Chávez no tiene una perso-nalidad simpática. Su voz, sus gestos, sus respuestas a los políticos tradicionales, muchas veces no caen bien. Pero eso es lo adjetivo. El modelo que quiere construir en Venezuela y que avanza paulatinamente, es el de una revolución en demo-cracia. Un nuevo socialismo, distinto al burocratizado régimen estalinista.

Mientras se trataba de Hugo Chávez, se le podía soportar. Total – pensaba el imperio – los líderes no son inmortales. Pero lo que ha acelerado los planes contrarrevolucionarios es la reciente creación del Partido Socialista Unido de Venezuela, pues ello implica la continuidad del proyecto boliva-riano incluso después de desaparecido Chávez. Hay que matar al huevo antes de que nazca el pollo…que puede transformarse en águila.

La conspiración
En noviembre de 2007, un alto funcionario de la Embajada de EE.UU. en Caracas envió una carta al jefe de la CIA. En ella mencionaba un plan de usar paramilitares y las bases mi-litares con tropas yanquis en Colombia y Curaçao para preparar el terreno de una rebelión militar.

Asimismo, abogaba por fomentar la escasez de alimentos, de materiales para la cons-trucción de viviendas, y de repuestos, para estimular el acaparamiento, el hambre y la violencia. La carta también mencionaba la posibilidad de asesinar alguna gente para promover “la ingobernabilidad”. Y se refería al uso exitoso de los medios de comunicación en Venezuela y diversas partes del mundo para describir a Chávez como un “dictador” o un “fascista.” Se ha logrado caricaturizar a Chávez como un ser inestable y pendenciero, que busca pleito a todos los mandatarios que lo contradicen.

No obstante, el encargo que recibió la Rendon Group era generar el máximo pretexto para la invasión. Para ello, necesitaba tener un aparato flexible para lanzar distintas acusaciones contra Chávez en forma creciente.

Por supuesto que, en forma paralela, había que debilitar o neutralizar a sus aliados o amigos regionales. De eso se encargó Estados Unidos directamente, organizando los planes separatistas en Bolivia, lo cual ha puesto a la defensiva al go-bierno de Evo Morales.

Ese ‘aparato flexible’ fueron las laptops de ‘Raúl Reyes’, supuestamente halladas luego del bombardeo al campamento en territorio ecuatoriano. Las computadoras permitían revelar informes ad eternum, ya que los registros contienen no menos de 39.500.000 páginas.

Pero Uribe, con esa cara impenetrable, no sabe mentir. Desde el primer momento cayó en serias contradicciones. Primero afirmó que el combate se produjo 'en una persecución en caliente y en legítima defensa'. Este argumento quedó sin fundamento cuando se supo que los 22 guerrilleros asesinados y los estudiantes mexicanos estaban durmiendo cuando fueron atacados.

Luego, dos días después, el 3 de marzo, el director general de la policía de Colombia, Óscar Naranjo, aseguró que se había encontrado en el lugar de la masacre una computadora personal de Raúl Reyes, y que la misma tenía información que vinculaba a los gobiernos de Ecuador y Venezuela con las FARC. Pero no eran una sino tres las laptop halladas, se corrigió días después el propio Naranjo. ¿En dos días la inteligencia colombiana había dado con los archivos precisos, de entre los miles existentes, que acusaban a Chávez y Correa?

Ante las dudas sobre la veracidad de la información contenida en las laptop y acerca de la certeza misma que éstas eran realmente las computadoras de ‘Reyes’, era necesario que una institución ‘imparcial’ do-cumentara la validez de éstas. Aquí entra en escena la Interpol. Sin embargo, lo entregado deja mucho que desear.

Entre otros aspectos, el informe dice que: 1) El bombardeo de Colombia fue “una operación de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en un supuesto campamento de las FARC”. Con lo cual dejó su papel neutral y asumió una posición política. 2) “Las ocho pruebas instrumentales de carácter informático decomisadas a las FARC eran propiedad de Raúl Reyes, nombre de guerra de Luis Edgar Devia Silva”. No entregó una sola prueba al respecto. 3) Señala que el acceso a los datos contenidos en las pruebas instrumentales no se ajustó a los principios reconocidos internacionalmente para el tratamiento de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley. Y que el acceso directo puede complicar en gran medida el proceso de validación de las pruebas para presentarlas ante los tribunales. Pese a ello, el jefe del organismo validó los documentos.

Un último aspecto pero no el menor: las informaciones de la laptop eran secretas y no debían ser divulgadas, pero los diarios El País de España y el Wall Street Journal de EE.UU. lanzaron una campaña contra Chávez revelando partes de los documentos. ¿Quién se los entregó?

Ahora, siguiendo el viejo esquema invasor, se buscará provocar una confrontación bélica entre Venezuela y Colombia. Mil expertos mi-litares estadounidenses preparan desde hace varios meses a los soldados colombianos y no precisamente contra las FARC. Asimismo, Uribe ‘no ha descartado’ mudar la base de EE.UU. de Manta, en Ecuador, a la frontera con Venezuela. Y Estados Unidos movilizará su Cuarta Flota en julio, después de 58 años, para “combatir el terrorismo” y “actividades ilícitas”, como el narcotráfico. Y también, según explicitó el Pentágono, para enviar un “mensaje” a Venezuela. Más claro ni el agua.

A todo esto: ¿tienen algo que ver con los planes norteamericanos las periódicas “visitas” de tropas norteamericanas a la amazonía peruana?

Una historia de mentiras mediáticas

Víctor Sarmiento Sabater

1. Vietnam (1964-1975): Mentira mediática: El 2 y el 3 de agosto Vietnam del Norte atacó a dos barcos estadounidenses en la bahía del Tonkin. El ataque nunca existió. Fue una invención de la Casa Blanca.

2. Granada (1983): Mentira mediática: Se acusa a la pequeña isla del Caribe de construir una base militar soviética y poner en peligro la vida de médicos estadounidenses. Totalmente falso. El presidente Reagan fabricó el pretexto.

3. Panamá (1989): Mentira mediática: La invasión tenía por objeto detener al presidente Noriega por tráfico de drogas. Noriega era un producto de la CIA y reclamaba la soberanía del canal cuando acabase la concesión a USA.

4. Iraq (1991): Mentira mediática: Los iraquíes habían robado las incubadoras de la maternidad de Kuwait City. Invención total de la agencia publicitaria Hill & Knowlton, pagada por el emir de Kuwait.

5. Bosnia (1992 - 1995): Mentira mediática: La empresa estadounidense Ruder Finn y el canciller francés Bernard Kouchner ponen en escena supuestos campos serbios de exterminio. En realidad eran campos de prisioneros para intercambios.

6. Yugoslavia (1999): Mentira mediática: Los serbios cometen un genocidio sobre los albaneses de Kosovo. Invención pura y simple de la OTAN, como reconoció Jamie Shea, su portavoz oficial.

7. Afganistán (2001): Mentira mediática: Bush pretende vengar el 11-S y capturar a Bin Laden. En realidad, los talibanes habían propuesto extraditar a Bin Laden.

8. Iraq (2003): Mentira mediática: Saddam poseía peligrosas armas de destrucción masiva, afirmó Colin Powell a la ONU. La Casa Blanca ordenó a sus servicios que falsificaran o fabricaran las pruebas (asunto Libby).

9. Venezuela - Ecuador (¿2008?): Mentira mediática: Chávez apoya el terrorismo, otorga dinero a las FARC para crear armas nucleares e importar armas, es un dictador, dispara contra su pueblo, es antisemita, es militarista… Y la satanización continúa.

Julio Altmann
Redacción


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