Apurímac es un caso emblemático

Noé Villavicencio Ampuero es un entendido en materia de descentralización y un estudioso de la realidad apurimeña. Lo entrevistamos sobre el caso de Apurímac, un ejemplo cabal de la situación que agobia a las regiones y cuya capital, Abancay, vive días de protesta.

| 13 noviembre 2009 12:11 AM | Informe Especial | 2k Lecturas
Apurímac es un caso emblemático 2055

-Apurímac es la Región que menos informa de su gestión, ¿Qué puede estar sucediendo?
-La confianza y la transparencia son elementos básicos en la relación autoridad–sociedad civil. Si no existen, evidentemente no hay gobernabilidad y el sistema democrático entra en trompo. No tengo dudas que todo secretismo está vinculado a la corrupción y a la ineficiencia. Y estos dos elementos son características de la gestión del presidente del Gobierno Regional de Apurímac, David Salazar Morote,.

-También las municipalidades de Abancay y Andahuaylas tienen altos puntajes en ocultamiento de información…
-Nos da vergüenza esta situación, que se debe a que el pueblo no participa activamente en la fiscalización de sus autoridades, por eso el Presidente regional y el Alcalde hacen lo que les da la gana. Creen que, al elegirlos, el pueblo les otorgó un cheque en blanco.

-¿Qué tan cierto es que Salazar Morote tuviera vínculos con los “reyes del faenón” Canaán–Don Bieto-León?
-Existen serios indicios, según denuncia de sus propios consejeros, que el Presidente Regional dirigió o digitó muchas licitaciones y en ello habría empresas vinculadas a Canaán. Lo patético e irónico es que este señor se siente protegido por el gobierno y por algunos congresistas fujimoristas. Por eso cree que saldrá bien librado, pero está muy equivocado. El Presidente Regional de Apurímac es un aspirante a caudillo y en ese papel es un pésimo actor. Convocó a tres presupuestos participativos y no cumplió ninguno, simplemente se burló de todos los acuerdos y esta actitud temeraria polarizó a los pueblos de Apurímac: Por un lado, su tierra natal, Andahuaylas, y por otro, el resto, o sea las provincias Grau, Antabamba, Cotabambas, Aymaraes, Chincheros y Abancay. Profesionalmente su formación técnica es muy limitada y tiene cero en formación política. Por eso no tiene visión de región, menos de país, que reclama integración.

-Hemos intentado comunicarnos con Salazar para hablar de esos temas… pero es muy escurridizo.
-¡Y no dará la cara!. Es manipulador, pusilánime e intrigante. Su obsesión es ser reelegido o ser congresista. Estoy seguro que el pueblo de Andahuaylas le dará la espalda a este chauvino y provocador.

-¿Existen liderazgos alternativos que pongan fin a esta forma de actuar en vuestra región?
-Es un anhelo de la ciudadanía que surjan líderes auténticos que superen cualitativamente esas viejas formas de hacer política que son lesivas al interés de los pueblos. Y sí, en efecto, hay sobre todo corrientes juveniles y de trabajadores que se cansaron de esto. Quieren el progreso y despegue para sus pueblos. De hecho, que la información de la Defensoría del Pueblo, la Presidencia del Consejo de Ministros y el Instituto de Prensa y Sociedad, indique que nuestra región ocupa un triste primer lugar en falta de transparencia entre todas las regiones del Perú, es simplemente indignante. Ello debe producir un sacudón en nuestra conciencia colectiva, porque el apurimeño es trabajador y de una gran nobleza. El 99.9% no somos como Salazar Morote.

-¿Alguna propuesta programática desde su región?
-Vayamos a la raíz. Admitamos que el “modelo” de regionalización fracasó. Reivindiquemos la Constitución de 1979 o luchemos por un cambio mucho más radical y democrático: propiciar una Asamblea Constituyente que elabore una nueva Constitución que siente las bases para las futuras generaciones. Hay que echar abajo los “cerrojos” de la constitución vigente y asumir una abierta defensa de los recursos naturales, para el fortalecimiento y la creación de empresas públicas, para la revisión de los contratos corruptos, para la revocatoria de todas las autoridades que traicionan al pueblo (como el tránsfuga Salazar y los malos congresistas).

-Usted qué plantea, ¿reforma o cambio radical?
-Es necesario renovar la política en todos los niveles, local, regional y nacional, pues esta representación ya no cambia en su retórica y sus vicios. Es urgente que los pueblos jubilen a la vieja política e inauguren un nuevo capítulo en la historia patria. (ANI)


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