Antamina, conflicto persistente

Estamos seguros que los representantes de las transnacionales mineras de prestigio mundial como BHP Billiton de Australia, Xstrata Plc de Suiza, Teck Cominco del Canadá, Mitsubishi del Japón, reunidos en la Convención Minera de Arequipa Perumin desconocen el nombre y la existencia de la comunidad campesina de Ango Raju antigua propietaria de las tierras donde actualmente se desarrolla la minera Antamina.

| 25 setiembre 2009 12:09 AM | Informe Especial | 12.7k Lecturas
Antamina, conflicto persistente

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Los comuneros mantenían una medida de protesta en contra la minera, a la que acusan de incumplir sus promesas y de contaminar el agua de la zona

Existe en el Acta de Compromiso artículos mediante los cuales la minera Antamina asume conjuntamente con los campesinos de Ango Raju superar la pobreza, resolver los problemas de salud, educación, infraestructura, empleo de la población.
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Debo suponer que ignoran lo que está pasando actualmente en esta comunidad que reproduce los efectos que tiene la irrupción de la actividad minera moderna en el mundo tradicional andino; así poderosas empresas trasnacionales se enfrentan a comunidades campesinas que tienen en la tierra y su ganado su principal patrimonio. ¡David contra Goliat en la lucha por una mejor distribución de la riqueza generada!

Los miembros de las comunidades y centros poblados de Ango Raju, Carhuayoc, Huaripampa y Yanacancha, todas ubicadas en el distrito de San Marcos, provincia de Huari en el departamento de Áncash tuvieron que ser transferidos de sus tierras ancestrales, percibiendo montos de dinero que en ese momento fueron señalados como “buenos precios”. Diversos estudios estimaron que se pagó más de 1,000 dólares americanos por hectárea entre 1997/1999 a las familias que se trasladaban hacia localidades y fundos, que la empresa ex profesamente tuvo que adquirir para acogerlas.

Pasados más de 10 años de inicio del proyecto Antamina, existe un grave descontento de los campesinos hacia la empresa minera y sus representantes, con actos de violencia que expresan un malestar que puede terminar en una situación crítica, y pone en cuestión las buenas prácticas comunitarias que la empresa ha señalado en múltiples oportunidades. Así, en la primera semana del presente mes de septiembre según reportes periodísticos, decenas de campesinos irrumpen en las tierras e instalaciones mineras sucediendo lamentables hechos de violencia. Así, se informa que: “Son ya 7 los campesinos de la comunidad de Angu Raju (distrito de San Marcos. Áncash) heridos de gravedad tras la incursión policial realizada ayer en la zona de Nequip, terrenos adyacentes a la minera Antamina.

Los comuneros mantenían una medida de protesta en contra la minera, a la que acusan de incumplir sus promesas y de contaminar el agua de la zona. El día de ayer, al promediar las 12 de la mañana, la policía intentó dispersar a unos 400 comuneros utilizando bombas lacrimógenas y después balas y perdigones, según informó el corresponsal de CNR, Ladislao Cruz. Huaraz- Áncash, 03/09/2009 (CNR).

Distorsiones del canon
En el año 2005 fui testigo de excepción de una mesa de diálogo entre representantes de la Comunidad de Ango Raju, de la minera Antamina y el Ministerio de Energía y Minas, y participé en una exposición en el distrito de San Marcos ante las autoridades municipales, dirigentes campesinos, y población interesada sobre las importantes transferencias del canon minero que percibiría el distrito del Callejón de los Conchucos, al cual le corresponde por ley el 10% del canon minero que tiene como base el impuesto a la renta pagado por la minera Antamina. Se vivía el tránsito por medio de la cual se pasaba de tener ingresos de menos de 2 millones de nuevos soles a más de 40 millones por concepto de canon minero en el 2006 para llegar a 185 millones en el 2008 y 113 millones de nuevos soles para el período julio 2009/julio 2010, según datos oficiales del MEF.

La experiencia del distrito de San Marcos expone las distorsiones en la distribución del canon minero, entre un “distrito rico”, por decirlo de una manera, al cual entre el 2006 y julio del 2009 se le han transferido más de 552 millones de nuevos soles por canon, mientras que al distrito “más pobre” de la misma provincia de Huari como Rahuapampa, en el mismo período se le han transferido un poco más de 8.7 millones de nueve soles en el mismo lapso.

Al margen de los criterios de distribución del canon minero que concede una excesiva ponderación a la población urbana en detrimento de la población campesina, lo cierto es que el malestar y la pobreza de los campesinos de Ango Raju se ha incrementado a pesar de los precios pagados por las tierras que resultan efímeros, pues se gastan en menos de 2 años a menos que tengan un negocio o capacidad empresarial que no es el caso.

Es más, del total de la población del distrito de San Marcos según el último censo del 2007 de 13,607 habitantes más de 2,525 no saben leer ni escribir, es decir son analfabetos y más del 64% de la población no tiene seguro de salud alguno. Es decir, los indicadores de pobreza a pesar de las importantes transferencias por canon resultan contradictorios, y debiera permitirnos interrogarnos ¿para qué y en qué se están utilizando los recursos generados por la explotación minera? Se debe suponer por las normas vigentes que el 20% de los 552 millones debieron ser invertidos en las comunidades del entorno a la minera Antamina, donde está por ejemplo Ango Raju.

Si esto no se está ejecutando, también cabría una explicación adicional que apuntaría a una serie de incumplimientos de la minera firmados en el pasado donde se asumía el compromiso de alcanzar el “desarrollo económico comunitario”, y al aprovechamiento de un grupo dirigencial mientras la gran mayoría de campesinos ha visto un empeoramiento de su situación, tanto por las desigualdades de los precios agrícolas frente a los precios industriales, después de todo “un cigarro que cuesta 20 céntimos equivalentes a dos kilos de papa en chacra”, como a las dificultades de integración vial.

Existe en el Acta de Compromiso artículos mediante los cuales la minera Antamina asume conjuntamente con los campesinos de Ango Raju superar la pobreza, resolver los problemas de salud, educación, infraestructura, empleo de la población. Por tanto, la acusación de “incumplimiento de las promesas” como causal de los conflictos sociales tendría asidero y debiera llamar la atención de la Defensoría del Pueblo, de las autoridades del Gobierno Regional de Áncash para resolver positivamente un conflicto en un distrito que ha tenido las más importantes transferencias por canon minero.

En todo caso es un llamado de atención para que minera Antamina priorice los mayores montos por inversión en el ámbito de la responsabilidad social en las comunidades del entorno. Para ello, tiene los ingresos extraordinarios y las altas utilidades que se mantienen en el 2009, que financian franciscanamente el llamado Aporte Voluntario, que se fija como el 3.75% de la utilidad neta obtenida.

La verdad sobre las exportaciones
En verdad, en los primeros 10 años (2001-2010) de operaciones la viabilidad del proyecto de Antamina al margen del recupero de la inversión ha obtenido ingresos y utilidades muy por encima de los ingresos proyectados en 1998. Así, se aseguraba una rentabilidad del 14% con niveles de precios de US$ 0.95 la libra de cobre, US$ 0.55 la libra de zinc, US$ 5 dólares la onza de plata y US$ 3 dólares la libra de molibdeno.

La realidad ha superado todas las proyecciones principalmente del cobre y zinc en relación a las proyecciones que justificaron el financiamiento del proyecto. Prueba de ello es diferencial entre los ingresos proyectados y los ingresos reales de exportación, como se expone en el cuadro “Comparación de los Ingresos en la Proyección Financiera y los Ingresos de Exportación Reales”.

Esto significa que el proyecto era rentable con precios constantes de US$ 0.95 la libra de cobre, cuyo promedio en los meses de enero/agosto del 2009 suman los US$ 2.02 la libra de cobre, y en el caso del zinc superan los US$ 0.64 la libra y la plata en promedio está por encima de los US$ 13.41 la onza. Es decir, con los precios “deprimidos” del 2009 más que duplican los precios proyectados en 1997 que hacían rentable el proyecto Antamina.

Ello determina, por ejemplo, que con el “boom de precios” los ingresos de exportación reales superen y hasta dupliquen las proyecciones de los ingresos. Si se tiene presente que minera Antamina inicia la producción comercial en el segundo semestre del 2001 se podría decir que en el 2005 ya ha recuperado su inversión de más de 2,200 millones de dólares empezando a pagar el impuesto a la renta a partir de dicho año. De allí, que a partir del 2005 sobre todo en el 2007 los ingresos reales de exportación superen las proyecciones financieras de ingresos.

Así, por ejemplo en el 2007 la proyección era obtener US$ 1,292 millones de dólares y las exportaciones fueron del orden de US$ 3,014 millones. Ello significa que hubo un exceso o un diferencial de 1,722 millones de dólares por encima a los montos proyectados. En verdad, parte de estos valores fueron captados por el Estado como impuesto a la renta, pero debemos recordar que la minera Antamina no está abonando regalías mineras que serían equivalentes al 3% del valor del concentrado de cobre y zinc. ¡A pesar de los ingresos y utilidades extraordinarias!

Si los ingresos reales de exportación son muy superiores a las proyecciones que justificaron el financiamiento del proyecto de minera Antamina, por tanto las elevadas utilidades generadas y la renta diferencial no están siendo compartidas equilibradamente con el Estado pues no abona regalías mineras, ni con sus trabajadores de planilla con salarios del “quinto mundo”, y lo más grave con las comunidades campesinas del entorno como Ango Raju que demandan una compensación y una participación justa de la riqueza generada.

Si a ello se agrega que el Estado transfirió en 1996 el yacimiento de Antamina con reservas descubiertas por la empresa estatal Centromín, por solamente US$ 20 millones de dólares, es el momento que el presente gobierno exija soberanamente el abono de regalías mineras desde junio del 2004 como lo exige la legislación vigente y cumpla con sus compromisos de inversión de responsabilidad social.

Jorge Manco Zaconetti
Investigador de UNMSM y Consultor


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