La leyenda de Carlos, El Chacal

El hombre que erizó los pelos a los servicios de inteligencia israelíes en las décadas finales del siglo es conocido por el seudónimo de “Carlos, el Chacal”, un venezolano que los trajo a mal traer con su accionar escurridizo, al punto que sólo pudo ser detenido en 1997 cuando parte del bloque árabe pasó a trabajar al lado de los norteamericanos.

| 25 noviembre 2009 12:11 AM | Informe Especial | 3.1k Lecturas
 La leyenda de Carlos, El Chacal
(1) Durante muchos años Carlos realizó atentados y puso bombas por doquier. (2) La mayor operación del Chacal fue la toma de la OPEP.
Algo de realidad, algo de mito, algo de satanización, Ilich Ramírez fue reivindicado sorpresivamente por el presidente de su país, Hugo Chávez.

Más datos

El alias de “El Chacal” se lo dieron más tarde, cuando en una redada a la casa donde escondía unas armas en Londres, la policía halló una copia de la novela de William Forsyth, El día del Chacal. La prensa sensacionalista no tardó mucho en convertir a “El Chacal”en su nombre de guerra.
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La leyenda de Ilich Ramírez Sánchez creció cuando tomó partido por los palestinos agredidos por el sionismo. Eran los años de la Guerra de los Seis Días, en 1967, en la que los agresores ocuparían Sinaí, la Franja de Gaza y Cisjordania, en el inicio de una guerra que no termina y que ha dejado miles de muertos hasta hoy.

La acción consagratoria de “Carlos, el Chacal” se concretó en 1975 cuando al mando de un comando palestino tomó por asalto las oficinas de la OPEP (Organización de los Países Productores de Petróleo) en Viena, dejando como saldo tres muertos.

Ilich
La leyenda de “Carlos” comienza en la Venezuela de 1949. Su padre, José Altagracia Ramírez, comunista y ateo, le dio el segundo nombre del hombre que más admiraba. En 1964 se anota en las filas del Partido Comunista y luego viaja a Cuba para entrenarse en el arte de la guerra de guerrillas. Allí se encuentra por primera vez con Antonio Dagues-Bouvier, un hombre que sería clave en su vida revolucionaria.

La verdadera identidad de “Dagues-Bouvier” era Fouad Awad, ex oficial del Ejército Libanés, con el que llegaría a participar en el secuestro del avión de Air France entre Atenas y Uganda en 1976. “Carlos” actúa en labores de apoyo desde Adén, por lo que no le afecta la acción de los comandos israelitas que rescataron a los rehenes el 4 de julio de 1976.

La operación de secuestro fue perpetrada por las Frente Popular para la Liberación de Palestina, liderada por George Habbash. El jefe de la acción era Wilfried Böse de la Baader-Meinhof.

La relación con los palestinos venía de los tiempos de la guerra, cuando George Habash, lo envió a Londres como su representante en Inglaterra. Allí estudió economía y ruso. Mientras estudiaba, Carlos revisaba el periódico en busca de judíos prominentes a quien extorsionar o asesinar en nombre del frente, según afirman sus detractores.

En 1972 el FPLP secuestra un avión de Lufthansa en Londres, realiza el ataque al aeropuerto de Tel Aviv y la masacre de los atletas judíos en los Juegos Olímpicos de Munich; golpes que en el futuro le serían atribuidos a “Carlos” por la prensa.

Pero el éxito de esas acciones hizo que decidiera tener un rol más activo en la causa. La oportunidad llegó el 28 de junio de 1973, cuando Mohamed Boudia, operativo del FPLP en París fue asesinado por paramilitares israelíes. “Carlos” fue asignado como asistente del sucesor de Boudia, Michel Moukharbal.

Desde esa fecha participa en operaciones terroristas tanto en Francia como en otros países de Europa. Entre otros, los atentados que se le atribuyen fueron:

Londres, 30/12/73: Asesinato de Joseph Sieff.

Londres, 24/01/74: Bomba en banco israelÑ

París, 03/08/74: Varias bombas.

La Haya, 13/09/74: Secuestro del embajador francés, operación ejecutada en conjunto con un grupo del Reiko Sekigun (Ejército Rojo Japonés).

París, 15/09/74: Varios artefactos explosivos en París, entre ellos el colocado en “Le Drugstore”, que cobra numerosas víctimas.

París, 12/01/75: Intento de destruir una nave de “E1 Al” en el Aeropuerto de Orly, mediante el uso de un lanza-misiles RPG.

París, 19/01/75: El Comando regresa a Orly y en esta ocasión logra secuestrar un Boeing 707 de Air France, en el cual escapan “Tarek”, “Omar” y otros.

En 1975, Moukharbal fue arrestado en Beirut y al ser interrogado por la policía identificó a “Carlos”. El 20 de junio agentes franceses tocaron a la puerta del 9 Rue Toullier, el apartamento de su amiga venezolana Nancy Sánchez Falcón, donde Carlos celebraba en compañía de varios estudiantes venezolanos. Los agentes entraron al apartamento con Michel Moukharbal. Al preguntarle si reconocía a alguien en la fiesta, Michel levantó el dedo y señaló a “Carlos”. Enojado, éste Abrió fuego, mató a Michel, a dos agentes e hirió a otro, afirma la policía francesa.

La OPEP
En Beirut, “Carlos” fue recibido como un héroe por el asesinato de Moukharbal, quien había sido desenmascarado como un doble agente. Allí, la FPLP le pidió que formara un equipo para llevar a cabo un plan que finalmente lo inscribiría en los libros de historia: el secuestro de los ministros de la OPEP.

El equipo estaba formado por siete personas, tres alemanes, dos palestinos y un libanés. Tras meses de preparativos, el 21 de diciembre entraron en la sede de la OPEP en Viena y una vez en el lobby sacaron sus armas y procedieron someter a los presentes.

Los ministros fueron divididos en cuatro grupos: liberales, semi-liberales, criminales y neutrales. Los estados criminales eran: Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Irán y Qatar, por no respaldar al movimiento palestino. La orden del FPLP era ejecutarlos.

Las negociaciones fueron cortas y la exigencia de un avión fue cumplida sin mucha vacilación. Con los ministros como rehenes, volaron a varios países del Medio Oriente hasta finalmente ser aceptados en Argelia, donde liberaron a los rehenes y desaparecieron. Varias fuentes aseguran que Carlos recibió personalmente cerca de 50 millones de dólares por el rescate. Carlos, por supuesto, niega esta afirmación.

Sin embargo su condescendencia con los ministros fue criticada por el frente y como consecuencia fue expulsado del mismo. Durante la toma de la OPEP, “Carlos” firmó autógrafos y se expuso públicamente para los fotógrafos. El FPLP le dijo que en la organización no había lugar para celebridades. A partir de allí Carlos comenzaría a operar por su cuenta, por una causa u otra. Durante los siguientes años, Carlos se dedicó a perpetrar ataques a diferentes asuntos europeos bajo diferentes banderas.

En 1984, finalmente halló una causa personal, cuando su esposa, la alemana Magdalena Cop, fue arrestada por tráfico de armas. Tratando de forzar su liberación, realizó una serie de ataques terroristas en Francia que no tuvieron mayores resultados. Meses después, Kopp fue liberada.

“Carlos” y Kopp solicitaron asilo a Siria, que aceptó con tal que mantuviese un perfil bajo durante su permanencia en Damasco. El fin de sus acciones empezaría a escribirse en 1991. Con la Guerra del Golfo en ciernes, Saddam Hussein, de acuerdo a la CIA, empezó a hacer planes para ataques terroristas contra intereses estadounidenses, y el nombre de “Carlos” como planificador de los ataques llegó a manos de la inteligencia norteamericana.

Siria, aliada de los Estados Unidos en la guerra, lo expulsó obligándolo a radicarse en Sudán. De allí pasó a Jordania, donde el subversivo dejó a Kopp para casarse con Abdel Salam Adhman Jarrar.

En Sudán, Carlos no tardó mucho en volver a su vida de playboy, avergonzando al gobierno musulmán, pavimentando el camino para su entrega a oficiales franceses.

El sábado 13 de agosto, Carlos se internó en un hospital de Jartum para operarse de una varicosela. Terminada la operación, un oficial le informó que la preparación de un atentado en su contra acababa de ser descubierta y que lo llevarían a un sitio seguro. “Carlos” fue llevado al pueblo de Taif en donde un grupo comando le inyectó un narcótico y lo trasladó a un jet privado que lo llevó a Francia, donde le fueron leídos los cargos por el asesinato del 9 Rue Toullier en 1975.

En 1997 fue condenado a cadena perpetua, pero no dejó la vida bohemia. En Francia se casó con su abogada Isabelle Coutant-Peyre, con quien disfruta de habanos y buena conversación.

Declaración
Desde la prisión de Clair-vaux, en el noreste de Francia, El Chacal lamentó las vidas perdidas en Londres, donde vivió en su juventud. “No soy un sádico ni un masoquista. No disfruto del sufrimiento de otros”, aseguró. “Cuando tuvimos que eliminarlos, fue en la forma más fría y simple, con el menor dolor posible”.

Él no recuerda la cifra de sus víctimas: “No sé a cuantos he asesinado… He estado luchando desde los catorce años. Luchando, luchando. ¿Tienes idea de cuánta gente fue asesinada en esas luchas?”

Los franceses dicen que el número es de 83. Pero él afirma: “No podría contarlas. Menos de 100 en cualquier caso”. ¿Y qué han logrado esas muertes? “Nuestro ejemplo fue seguido, no sólo por los comunistas sino hasta por los jihadistas”.

Su apelativo
En 1968, ingresó a la Universidad Patrice Lumumba de Moscú. Una vez en Rusia, los estudios de Illich pronto se diluyeron entre el alcohol y las bellas mujeres, con el dinero que obtenía con facilidad gracias a la generosa ayuda familiar que le llegaba de Venezuela. Pero su permanencia en Moscú es interrumpida tras participar en una marcha organizada por simpatizantes pro-árabes, lo cual provocó su expulsión de la universidad en 1970.

Pronto Ilich dejó Moscú por un campo de entrenamiento en Jordania. El mismo día de su llegada fue bautizado con el nombre con el que pasaría a la historia: Carlos.

Efraín Rúa
Editor Mundo


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