Inteligencia emocional en nuestros hijos

Definimos con precisión que la “Inteligencia Emocional” es la comprensión de las propias emociones, la capacidad de ponerse en lugar de las otras personas y la capacidad de conducir las emociones de forma que mejore la calidad de vida y así lograr hijos felices y exitosos.

Por Diario La Primera | 23 jul 2010 |    
Inteligencia emocional en nuestros hijos

Es por ello que aquí les dejamos pautas para los padres de familia, siendo entre las principales: el desarrollo de la autoestima. Y para ello debemos tener en cuenta los siguientes consejos:

Primero que nada es recomendable evitar comparar a nuestros hijos con otras personas, dejar de imaginar los fracasos y errores del pasado, enseñarles a usar diálogos positivos y realistas. Igualmente es aconsejable, ser optimistas, tener actitud de éxito, aceptarnos y aceptar a nuestros hijos como son, y desarrollar en nosotros y en nuestros hijos, el sentido del humor.

Por otro lado, debemos de tener en cuenta el desarrollo de habilidades sociales y para ello deberemos practicar lo siguiente:

El niño debe aprender a identificar cuál es su estado de ánimo y también el de los demás y expresarlo adecuadamente. Asimismo, el padre debe procurar que su hijo aprenda a dialogar y participar en conversaciones, a asumir responsabilidades, a cooperar y ser solidario así como a respetar reglas en el hogar. De igual modo, se le deberá enseñar el uso peticiones de cortesía y amabilidad, así como distinguir las críticas justas de las injustas.

Sin embargo, también es importante la adaptabilidad y manejo del estrés. Y para ello recomendamos a los padres seguir estas sugerencias para aumentar en sus hijos la tolerancia a la frustración:

Primero deberá revisar la frustración, para ello debe pedirle al niño que explique qué lo molesta tanto que lo hace reaccionar violentamente. Pero habrá que enseñarles que la frustración no es mala, solamente inconveniente, y que debemos buscar alternativas en lugar de solamente quejarnos, sino más bien buscar soluciones.

Cabe resaltar que los padres deben darse cuenta que la mayoría de las frustraciones son temporales y no durarán para siempre. Recordemos que lo que en mayor medida nos perturba no es la frustración, sino nuestra actitud hacia ésta. Con estos consejos y con una actitud positiva y optimista, con una inversión de tiempo y afecto real a nuestra familia, lograremos las metas propuestas: niños sanos, seguros, confiados, con buena autoestima y con una elevada inteligencia emocional.

Psic.
MARISOL LINARES SAMAN
Informes@inppares.org

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