Hay que retomar el control

¿Por qué envió un e-mail con una copia a mí?, ¿por qué le envió copia al director?, ¿por qué no me contesta?, ¿estará enojado, o malinterpreté su tono? A veces siempre hay motivos de sobra para estresarse.

| 06 agosto 2011 12:08 AM | Hogar | 1.4k Lecturas
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A las personas nos atrae todo aquello que nos permite escapar del trabajo y la era inalámbrica nos ofrece infinidad de distracciones. El aluvión de e-mails, mensajes de texto e información nueva en Internet constituyen interrupciones. Hemos desarrollado el trastorno de déficit de pseudo-atención. Nuestro cerebro está entrenado para explorar constantemente el universo de los mensajes y la información en busca de emociones breves. El correo electrónico quizá sea la peor de ellas y tiene un efecto alarmante que aumenta mucho el estrés. Ya que, cada mensaje nos obliga a hacer múltiples juicios, lo que sobreexcita nuestras neuronas: ¿Es urgente que responda? ¿Por qué me envió una copia a mí? ¿Por qué le envió copia al director? ¿Por qué no me contesta? ¿Está enojado, o malinterpreté su tono?

Todo esto nos provoca estrés. Hablar en persona o por teléfono es distinto; el tono de voz y el lenguaje corporal dan un mejor contexto para entender. La avalancha informativa es riesgosa. Ya que muchos enfermos indagan sobre sus síntomas en Internet, les muestran a sus médicos información de lo que encuentran y exigen que les cambien los tratamientos.

El intercambio rápido de mensajes entre personas, también puede ser delicado, de modo que, antes de escribir y enviar un asunto, se envíen un mensaje a uno mismo. Ya que cuando se escriben y envían mensajes cuando estamos enojadas, a menudo nos arrepentimos y es mejor calmarnos.

Debemos tener en cuenta:

• Detecte las señales: ¿recibe muchos e-mails “urgentes”?

• Recupere su espacio: trate de ser inaccesible por lapsos breves para ver qué sucede.

• Repita estas palabras: “puedo elegir” las personas que dicen “Mi jefe quiere que esté disponible después de las 8 pm. probablemente exageran el control”.

• Fíjese límites: Mida el envío de mensajes ¿quién necesita leer 35 mails no urgentes?

• Hable claro: Ponga esta respuesta automática en su buzón electrónico: “Contesto mensajes a las 10am, 1pm y 4pm, si es urgente, por favor llámeme por teléfono.

• Apéguese a un horario: reserve una hora fija del día para revisar e-mails o visitar sitios de Internet no relacionados con su trabajo.

• Sea realista: tras cinco minutos de navegar en la red sin planearlo, pregúntese: ¿necesito hacer esto ahora?


Psic. Marisol Linares Saman
Psicóloga Psicoterapeuta INPPARES Ate
informes@inppares.org

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