Esos primeros días en el pre-escolar

El jardín es un excelente lugar para que los niños interactúen con pares y aprendan lecciones de vida valiosas. Sin embargo, ellos pueden sentir ansiedad ante la ausencia de mamá o papá, ¿cómo ayudarlos a adaptarse?

| 17 marzo 2012 12:03 AM | Hogar | 1.3k Lecturas
Esos primeros días en el pre escolar

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Ya sea que su hijo esté entusiasmado o reacio a ir al pre-escolar, asegúrese de que, cuando llegue por la mañana, un miembro de la escuela esté al alcance para ayudar en el traspaso del niño desde su cuidado hasta la sala. Algunos niños tal vez vayan corriendo al encuentro de sus compañeros, mientras que otros podrían querer unos mimos en privado y un cuento de alguien que los cuide antes de unirse al grupo.
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Para un pequeño, el ingreso a un nuevo entorno, lleno de maestros y niños desconocidos, puede causar tanto ansiedad como anticipación. Para aliviar los temores de su hijo, los expertos recomiendan dedicar un tiempo a hablar con su hijo sobre el jardín y sobre las actividades que en ella realizará. Y es que para un niño, la idea de hacer garabatos en papel y con crayones, son tareas que los emocionan.

Pero, ¿qué hacer cuando llega ese día y a los niños tan sólo los invade el llanto?, para eso es recomendable hablar con el o la maestra del niño para juntos solucionar el problema. Si bien debe reconocer este importante paso que su hijo está dando y brindarle apoyo, demasiado énfasis en el cambio podría empeorar la ansiedad.

El primer día
Cuando entre a la sala el primer día, con tranquilidad preséntele el maestro a su hijo; luego tome algo de distancia para que el maestro pueda comenzar a establecer una relación con el niño. Su aprobación del maestro le mostrará a su hijo que se sentirá feliz y seguro al cuidado de él.

Si el niño se aferra a usted o se niega a participar en la clase, no se moleste, ya que el niño podría molestarse más. Las sugerencias para dejar a los niños en el pre-escolar son sencillas, pero pueden ser difíciles para los padres. Siempre despídase de un modo cariñoso, pero luego de hacerlo, debe irse enseguida. Nunca se marche a escondidas. Aunque parezca tentador, marcharse sin despedirse puede hacer que los niños se sientan abandonados, mientras que una despedida prolongada solo podría servir para reforzar la sensación del niño de que el pre-escolar es un lugar malo.

Un ritual constante y predecible de despedida puede facilitar la salida. Algunos padres saludan desde afuera de una ventana de la sala o hacen una cara graciosa de adiós, mientras que otros leen un libro corto antes de partir. Los objetos de transición (una foto familiar, un muñeco especial o una manta favorita) también pueden ayudar a consolar a un niño. Además, recuerde que la mayoría de los niños están bien una vez que los padres se van.


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