¿Con las manos o los cubiertos?

Cuando los bebés alcanzan los nueve meses, ellos empiezan a comer solos, y casi siempre con las manos. Aunque se vea desagradable, déjelos hacerlo, pues será beneficioso para ellos.

| 30 julio 2011 12:07 AM | Hogar | 1.6k Lecturas
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A esta edad, los bebes empiezan a desarrollar las habilidades de motricidad fina (la de realizar pequeños movimientos precisos), por eso cogen trocitos de comida u otros objetos pequeños, entre el dedo índice y el pulgar formando un pinza. Y aunque esto le resulte incómodo porque usted preferiría que aprenda a comer con una cuchara, permítale al niño alimentarse solo tanto como sea posible.

Según los especialistas, aún cuando ellos logran alimentarse solos, necesitarán un poco de ayuda con la cuchara al momento de consumir cereales u otros alimentos importantes de su dieta. Pero, ¿por qué permitirles que coman con los dedos?, pues en opinión de los especialistas, se debe a que esto ayuda a que su hijo desarrolle hábitos saludables para alimentarse de manera independiente.

Al parecer, comer con las manos (y un poco más tarde con los cubiertos), le da al niño un cierto grado de control sobre lo que come y cuánto come. Por lo que a veces comerá la comida, otras veces no, y todo esto forma parte del proceso de aprender a autorregularse. Y es que incluso los niños pueden saber cuándo tienen hambre y cuándo están llenos, así que permítales que reconozcan esto y responda a las señales que le den.

Tips:

1.- Compruebe que sus cereales y galletas saladas sean ligeros y se deshagan bien en la boca.

2.- Asegúrese que las frutas y las verduras estén bien cocidas y pueden aplastarse fácilmente, y lo mismo ocurre con las verduras y frutas en conserva (elija las que no llevan azúcar ni sal añadidos).

3.- Procure estar seguro que los trocitos de plátano crudo y la pasta bien cocida pueden triturarse bien con las encías.

4.- ¿Es suficientemente pequeño? La comida debe partirse en trocitos pequeños. El tamaño variará dependiendo de la textura de la comida. El pollo, por ejemplo, debe partirse en trocitos más pequeños que la sandía, que incluso las encías de un bebé pueden aplastar.

5.- Si a su hijo no le gusta una comida, no deje que esto le impida volver a ofrecérsela en otra ocasión en el futuro. Es natural que los niños sean lentos para aceptar nuevos sabores y texturas.


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