Cómo sé que mi niño tiene déficit de atención e hiperactividad

Hoy estuve con José Francisco. Él tiene 10 años y está en cuarto grado de primaria. Ha recibido el diagnóstico de Déficit de Atención con Hiperactividad. Los síntomas ya los conocemos, pues los podemos encontrar en muchos libros, revistas y hasta en el Internet.

| 09 junio 2012 12:06 AM | Hogar | 1.8k Lecturas
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Las primeras visitas de José Francisco, me generaron desconcierto; un niño muy alborotado, no se detenía ni un minuto para respirar. Sólo hablaba y hablaba. También se movía de un lado al otro y no dejaba de moverse en su silla si es que estaba sentado. También que solo por pocos segundos lograba establecer contacto visual.

Preocuparnos porque él deje de hacer todos estos movimientos era absurdo, pues José Francisco está cansado que se le repita lo mismo todos los días en el aula como en la casa. “Siéntate”, “mírame”, “escucha”, “siéntate”, “atiende”, etc.

Generando un espacio de juego e interacción José comenzó a expresar sus habilidades creativas así como su curiosidad por la invención, la investigación y la aplicación inmediata de sus ideas, así como un muy buen lazo de confianza.

José ha aprendido a utilizar sus momentos de juego como una forma de canalizar su alto nivel de energía. Cada día tiene algo que contar y algo que desea producir. Sus intereses científicos como naturalistas aparecen en todo momento, y más aún si encuentra cabida y atención de parte de una figura adulta que le brinde escucha y compañía.

Hoy, este niño de 10 años, tiene deseos de contar todo lo que vive en su hogar como en la escuela. Transmite cada día mejor sus pensamientos y establece claramente sus prioridades respecto a lo que desea expresar y comentar.

El síndrome de Déficit de atención con Hiperactividad
Se trata de un desorden de maduración neurológica, por tanto es una condición bioquímica cerebral que acompaña el proceso de desarrollo del niño. Intentar modificar esta química y organización neuronal es difícil si es que pretendemos imponer medidas de corrección orientadas a eliminar este ritmo acelerado.

Sí, es más provechoso para el niño, saber que la figura adulta que lo acompaña en su crecimiento está más atento a las capacidades y habilidades que éste presenta además de hacerlo sentir orgulloso de los logros que él mismo observa en sus actuaciones diarias. Corregir y hacer ajustes en los momentos indicados no es lo mismo que castigar repetidamente.

El invento, la creación de estrategias, la reproducción de imágenes u objetos con material reciclable, los experimentos químicos, la lectura sobre animales prehistóricos, leyendas y mitos, forman parte del mundo de José. Él reconoce en sí mismo estas cualidades y disfruta que sus padres se lo hagan saber. Esta es una manera muy saludable y preventiva de fortalecer la autoestima de un niño.

Detengámonos a observar sus intereses, sus inclinaciones naturales y olvidémonos de los diagnósticos. Sus hijos no son un diagnóstico. Ellos se sentirán muy felices y queridos cuando los aceptemos como son. De lo que sí estoy convencida como persona y profesional es que los niños graban en su memoria, los momentos agradables, para toda la vida.


Solange Otiura
Psicóloga
www.mamitips.com.pe

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