Ansiedad en los niños

¿Quién no ha padecido un cuadro de ansiedad alguna vez? Ante situaciones de peligro, acontecimientos estresantes o de incertidumbre, la mayoría de los adultos reaccionan con un estado de agitación e inquietud.

Por Diario La Primera | 21 abr 2012 |    
Ansiedad en los niños

Más datos

Hablamos de trastorno de ansiedad cuando:

1.- Empiezan a presentar conductas de ansiedad (emocionales y físicas) sin un motivo específico aparente o con estímulos inofensivos.

2.- Deja de realizar alguna actividad normal, por ejemplo: prefieren quedarse en casa que ir al parque a jugar; por evitar una situación.

3.- Hay algún cambio en la conducta usual: sueño, apetito, mucho llanto, sobresaltos, pesadillas, busca la compañía de un adulto todo el tiempo.

4.- Indicadores psicosomáticos: dolor de panza, dolor de cabeza, palpitaciones; sin origen físico específico.

5.- Realizan preguntas reiterativas y muestran preocupación excesiva por sucesos que pueden pasar.

Conocido como ansiedad, es un mecanismo adaptativo que ayuda a superar estas sensaciones en momentos difíciles, es decir, es útil. Permite estar más alerta o ser más cuidadoso, siempre que termine cuando el factor desencadenante concluya. Sin embargo, este trastorno no es exclusivo de los adultos y de su ritmo de vida estresante, sino que también afecta a edades más tempranas.

Además, esta sensación de tensión e incomodidad a la que llamamos ansiedad puede presentar componentes físicos como sudoración en las manos, aceleración de los latidos del corazón, mareos, sensaciones de ahogo, nauseas, algún tics nervioso, etc. Por ello, es importante estar atentos a las diversas manifestaciones que pueda ocasionar en los más pequeños del hogar.

Para identificar este problema en los niños, se debe tomar en cuenta la edad que tienen. Durante el desarrollo, ellos pasan por etapas de cambios y exposición a situaciones nuevas que, les producen ansiedad, pero no necesariamente es motivo de alarma. Por ejemplo, cuando aprenden a diferenciar rostros conocidos de los que no lo son (6 meses), despertarse en la noche por temores nocturnos (2-3 años) el primer día de escuela, etc.

El peligro de estar frente a un trastorno de ansiedad es cuando estas conductas se prolongan en el tiempo y ya no es suficiente con la presencia o las palabras de los padres o algún familiar significativo. De esta forma, cuando las estrategias cotidianas no dan resultado, es necesario consultar con un especialista para poder superar saludablemente estos inconvenientes.

El abordaje que se le da a los niños que presentan un trastorno de ansiedad, depende mucho de la orientación: psicoterapia cognitiva-conductual, psicoterapia de juego, psicoterapia a través del arte. Y el tiempo que dura el proceso se relaciona directamente con la edad y etapa en la que se encuentra el niño, su ritmo personal y el acompañamiento de los padres.


Jesica Kuwae Goto
Psicóloga infantil
www.Mamitips.com.pe

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