Cuando el Huáscar hizo correr a los ingleses

El frustrado arribo de la fragata inglesa HMS “Montrose” al Callao, que desató en la oposición histeria contra la Cancillería y sumisión hacia Inglaterra, trae al recuerdo el atrevido y desigual combate que sostuvo el heroico monitor Huáscar, contra una fragata y un corbeta británicas en 1877.

| 01 abril 2012 12:04 AM | Historia | 9.6k Lecturas
Cuando el Huáscar hizo correr a los ingleses
El mítico monitor peruano no vaciló en enfrentarse a la fragata y corbeta británicas.
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Los navíos de guerra ingleses HMS Shah y Amethyst trataron de imponernos condiciones colonialistas pero, nuestra mítica nave que recibió 60 impactos los puso en fuga. El combate duró unas 3 horas y el caso llegó hasta la Cámara de los Comunes. Parte inglés dijo: “el Huáscar se nos viene encima… pudimos ser hundidos…”

Nicolás de Piérola, al mando del monitor se había levantado en armas contra Prado y los ingleses, en un acto de intromisión e intimidación, amenazaron hundirlo si no arriaba la bandera peruana.

El legendario buque defendió nuestra soberanía abriendo fuego. Un funcionario del Parlamento anglosajón dijo: “Yo hago justicia a la valentía y bravura del Huáscar”.

Sabido es que nuestra historia política republicana se ha caracterizado por la confrontación violenta y caótica que desató incluso, cruentas guerras civiles y en 1877 Piérola, fiel a su carácter político levantisco, se pronunció contra el gobierno de Mariano Ignacio Prado.

Los partidarios de ‘El Califa’ tomaron el Huáscar en el Callao y el gobierno declaró que no se hacía responsable de los actos de la tripulación y ante las amenazas británicas de echarlo a pique, el legendario monitor, como un puma, afiló las garras y combatió contra el león inglés sorprendiendo al propia reina Victoria.

Prado, entró en “negociaciones” con el jefe de la flota británica en aguas peruanas, A. M de Horsey, quien con el pretexto de proteger los intereses de sus súbitos ingleses, se inmiscuyó en nuestros asuntos políticos y conminaron la rendición del Huáscar.


El monitor respondió a los tiros de metralleta

LA REBELIÓN EN EL CALLAO
Nuestro Historiador Jorge Basadre, nos narra en su monumental “Historia de la República del Perú”, este increíble episodio de respuesta contra la intervención extranjera colonialista conocida como el ‘Combate de Pacocha’.

En horas de la noche del 6 de mayo de 1877 el oficial de guardia Bernabé Carrasco con varios oficiales del monitor Huáscar y secundados por marinos de otros naves peruanas tomaron por asalto este buque y asumió como jefe de la tripulación el capitán de fragata Luís Germán Astete.

Inmediatamente el 8 de mayo Prado, expidió un decreto por el cual negaba responsabilidades del gobierno, por los actos de los sublevados, autorizó la detención del Huáscar y ofreció además, compensar a los que sin formar parte de la escuadra los sometieran a la autoridad del Estado.

Dice Basadre que el decreto levantó fuertes olas de protestas entre quienes incluso no aprobaban la rebelión. Piérola, que se hallaba exiliado en Valparaíso, Chile.

PRADO Y EL ALMIRANTE INGLÉS
La situación política era tensa y trascendió desde Lima a la tripulación insurrecta, que el presidente Prado había visitado días antes al almirante inglés jefe de la escuadrilla británica en el Pacífico el almirante A. M de Horsey e incluso lo había agasajado y sostenido ‘conversaciones’.

El 16 de mayo el comandante de la fragata inglesa Shah, lanzó una intimidación “al comandante del buque peruano revolucionario” a quien indicó que “cualquier abordaje o injerencia con los buques ingleses o cualquier acto de intervención con los súbitos ingleses y sus propiedades por el barco revolucionario, que obedece a un gobierno no conocido ni reconocido, no será tolerado y … obligará a que tome posesión de ese buque y lo entregue a la autoridad legal”.

Todo este discurso corroboraba en cierta manera, la posible solicitud de Prado al jefe de la flota británica en el Pacífico, que hostilizara o buscara algún pretexto para la intervención y detención del monitor.


La reina Victoria de Inglaterra

AMENAZA HUNDIR EL HUASCAR
El 29 de mayo El Huáscar observó dos buques extranjeros, eran la fragata Shah y la corbeta Amethyst al mando de De Horsey quien ordenó disparar sobre el monitor para que se detuviera.

Nuestra tripulación se detuvo en Punta de Coles y el Shah envió una chalana con el teniente inglés Rainier a bordo. Éste subió al Huáscar y en tono prepotente declaró que iba a tomar posesión del monitor “en nombre de la reina Victoria” y más aún con aire insolente, con la “prevención de que si en el término de dos minutos no era arriado el pabellón peruano, sería capturado para entregarlo al gobierno o echado a pique”.

Basadre asegura que Piérola le contestó: “Ese pabellón es el pabellón de nuestra patria, solo podría ser arriado cuando no quede a bordo de esta nave ni un solo hombre para sostenerlo …si nos ataca será inmediatamente rechazado por la fuerza”.

Seguidamente, Piérola, exhortó con arrojo a sus tripulantes: “Caballeros, cada uno a sus puestos” y a defender el honor de nuestro pabellón y el de América entera”.

FLOTILLA BRITANICA
El inesperado combate se inició a las 3 y 6 minutos de la tarde con disparos del HMS Shah, y luego del HMS Amethyst. El Huáscar trata de aprovechar su poco fondo y menor calado, para responder pero el Amethyst se movió para impedirlo.

El Huáscar en evidente inferioridad de tiro y modernidad pudo huir pero no retrocedió. Ninguno de ellos pudo perforar el blindaje del Huáscar que se movía altivo y decidido.

A las 5 y cuarto de la tarde el Huáscar y el Shah se encontraban tan cerca que el inglés efectuó una granizada de disparos con su ametralladora. A lo que respondió el monitor. Tras breve silencio aprovechó al Sha y disparó un torpedo ‘Whitehead’ que no dio en el blanco.


Nicolás de Piérola proclamado Jefe Supremo, se negó a arriar el pabellón nacional.

IMPACTO EN EL SHAH
Un disparo de 40 libras del Huáscar impactó en la arboladura del Shah que les causó zozobra y los disuadió a continuar en el combate. Sin embargo, desde las 9 de la noche hasta las 3 de la madrugada en medio de la oscuridad y la niebla dos lanchas británicas armadas con torpedos lo buscaron en vano para darle el golpe artero y hundirlo.

Pero el Huáscar se les había extraviado; agazapado entre la bruma, el silencio y las sombras de la noche viraba y marchaba lento hacia el Callao, como dándose tiempo para lamer y zurcir algunas de sus heridas.

El Shah le había disparado 237 proyectiles y el Amethyst 190, pero ninguno perforó su casco. Nuestra legendaria nave recibió el impacto de 60 disparos. Un proyectil de 9 pulgadas perforó una plancha de blindaje y mató al corneta Ruperto Béjar. El Shah enrumbó veloz hasta la caleta de Quilca y el Amethyst a Mollendo.

“PUDIMOS SER HUNDIDOS”
El propio almirante inglés De Horsey, en su informe a la corona señaló que los dos barcos de la reina Victoria pudieron ser hundidos si los cañones del Huáscar no hubieran sido tan imprecisos con sus disparos.

3:07, “el Huáscar contesta con un cañón de la torre. Otro cañonazo nos pasó por la cofa del trinquete y el otro por la cofa del palo mayor cortando la driza real y la driza del tope.


Mariano Ignacio Prado presidente del Perú en 1877.

“EL HUÁSCAR SE NOS VIENE ENCIMA…”
5:08, el “Huáscar” dispara una bomba de a 40 que revienta a medio camino. Se nos viene encima, aparentemente para hacer uso del ariete…

Por su parte el informe del capitán Chatfield del Amethyst no fue menos alentador y subraya: “El Huáscar fue gobernado lujosamente y si sus cañones lo hubieran sido del mismo modo habría resultado un enemigo formidable”.

EN EL PARLAMENTO INGLÉS
El caso llego hasta la corona británica y en las sesiones de la Cámara de los Comunes en sesiones del 8 al 12 de agosto de 1877 se dio cuenta de las críticas contra el almirante De Horsey. Durante las discusiones, Sir John Hay, manifestó: “Yo hago justicia a la valentía y bravura del Huáscar en el combate que sostuvo”. Al final el debate se trabó sin llegar a ningún acuerdo.

El 30 de mayo en Lima y el Callao se realizaron sonadas manifestaciones patrióticas en homenaje al Huáscar. Era evidente que Prado tenía una fuerte oposición.

“VERY WELL, VERY WOOD”
El Huáscar se entregó al gobierno y a su llegada al Callao el 9 de julio, fue objeto de un caluroso recibimiento de manifestantes con lemas, gritos patrióticos y flores.

La poesía popular no vaciló en componer un verso cargado de burla para el almirante inglés y cariño para Piérola y los tripulantes del Huáscar, que habían enfrentado a la más grande potencia naval extranjera luego de 11 años, del último zarpazo colonialista español en el combate del Dos de Mayo de 1866.

“Tomaremos un cocktail/,
very well/
Por el Huáscar del Perú/
very good/.
Muera el almirante inglés!
Yes/.
Con su Amethyst y su Shah/
¡Hurrah..!


Ramón Machado Contreras
Colaborador


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