Yo sí sé dónde está la meta

El escritor Eduardo González Viaña jamás llega tarde. Sabe que llegar a la hora indicada es una forma de expresar respeto a los demás. Este hombre de letras está siempre pendiente de hacer el bien, hasta en las circunstancias que podrían pasar inadvertidas.

| 20 julio 2011 12:07 AM | Gente como uno | 4k Lecturas
Yo sí sé dónde está la meta
Escritor Eduardo González Viaña. Viajero tranquilo y sereno, va seguro, con calma y sin prisa, en el camino de ayudar para que este mundo tenga un rostro más humano.
4047

Hay en Eduardo González Viaña un gran amor profundo por la gente, por sus amigos, por sus compatriotas, por su familia, por esa señora triste que vende frunas en la esquina. Por sus venas corre la fuerza de hacer las cosas siempre para que este mundo mejore.

Ese ideal sublime mueve a este peruano bueno que lucha contra las maldades con su pistola llena de letras que se unen para hacer un artículo, un ensayo, un relato, un cuento, una novela.

Si le hubiesen hecho creer que este mundo es una mierda y que nada puede cambiar, entonces no hubiese escrito nada y se hubiera ahogado en el fango de la tristeza. Pero sabe que las cosas cambian, que puede mejorar y va con optimismo entregando a los lectores palabras impresas.

Es un viajero tranquilo, sereno, reflexivo, por los caminos de la vida. Él sí sabe hacia dónde va, está seguro de ello y eso me parece un tremendo mérito, un ejemplo a seguir, en medio de tantos alucinados que dicen ser escritores pero que no escriben ni los domingos.

“Escribo porque tengo la seguridad de que mi palabra es un aporte para que este mundo sea más justo, más solidario”, dice.

—¿Si no tuviese esa seguridad, escribiría?
—Quizá no hubiese escrito nada.

Seguro y disciplinado, Eduardo González Viaña no toma, no fuma; pero baila bien pegado. Es como esos señores buenos del Caribe que cantan y bailan bien, pero que odian el desorden, eso de amanecerse ebrio en un bar sin hora de cierre.

Tiene chispa, sabe soltar una frase graciosa en el momento indicado. Se parece a un texto suyo, siempre claro, siempre despierto, no aburre.

Es que cuida su mente y su cuerpo. Si está en su casa de los Estados Unidos, todos los días inclusive con lluvia nada; si está de viaje, de visita en el Perú, por ejemplo corre, suelta el cuerpo para aclarar la mente y no espera que un café lo despierte a media mañana.

Hoy está en Lima y se levanta a las seis y sale sin miedo al frío y ni al viento para darle unas cuantas vueltas al Pentagonito. Mientras corre, piensa; y, a veces, piensa tanto que pierde la noción de que está corriendo.

Muchas veces en pleno trote por alguna calle solitaria se le han ocurrido sus cuentos, sus relatos e inclusive sus novelas.

No se detiene. Sigue el ejemplo de los escritores disciplinados, de aquellos que sí escriben y no están en esa pose fatal de que las musas no le llegan por el momento.

González Viaña es un hombre de la pluma ordenado y productivo. Es que sabe hacia dónde va. “Cada vez que escribo sé que mis ocurrencias tienen el fin de mostrar a los lectores que un mundo más justo, más solidario sí puede existir”.

—¿Es verdad que cuando usted era niño la gente creía que podía ser un sacerdote?
—Quizás no se equivocaron.

—¿Qué significa Dios para usted?
—Todo lo que me rodea y lo que está dentro de mí.

—Dicen que usted es un escritor de izquierda, ¿lo hacen para desprestigiarlo?
—Lo soy. Siempre lo he sido. A mucha honra. No es necesario pertenecer a un partido en particular para ser de izquierda.

—¿Qué es ser de izquierda para usted?
—Creer en la libertad y la justicia, o sea, seguir creyendo que los seres humanos son capaces de construir una sociedad sin exclusiones.

—¿Por qué escribe tanto, acaso no quiere que los otros se muestren también?
—Escribo para ser parte y testigo de esta asombrosa comunidad humana y de su historia. No creo, ni quiero, quitarle espacio a nadie.

—Si dicen que vivir en los Estados Unidos es aburrido, ¿por qué aguanta usted ese castigo?
—¿Aburrido? Durante el gobierno pasado, me encantaban los “bushismos”. Durante el presente, gozo con las sabias ocurrencias de Sarah Palin.

—¿Ejemplo?
—Cuando la señora Palin declaró: “Apoyamos a nuestros amigos de Corea del Norte. Corea del Norte es la que está al sur, ¿no?”

—Podría contarnos lo que le hizo a la primera alcaldesa de Lima.
—Doña Anita Fernandini de Naranjo había emprendido una campaña moralizadora contra el desnudo femenino. Cerró las pecaminosas boites de entonces. Como reportero de “Expreso”, fui a entrevistarla en la puerta de la Municipalidad de Lima. Tras de la alcaldesa, se había situado una asombrosa bailarina de striptease toda cubierta por un inmenso abrigo de piel. Cuando la señora Fernandini hacía sus declaraciones, Sandra la Salvaje –tras de ella- se quitó el abrigo. Mi reportero gráfico hizo de las suyas. Estuvimos detenidos algunas horas. En el jirón Ica nos recibieron como héroes de la libertad de prensa.

—Es verdad que las mujeres se mueren por usted. ¿Cuál es el secreto?
—Soñar que eso ocurre.

—¿Qué opina usted sobre Mario Vargas Llosa?
—Es un premio para el premio Nobel.

—¿Está contento con nuestro presidente electo Ollanta Humala?
—He escrito más de veinte artículos apoyándolo. No es un asunto personal. Deseo que con él se acabe esa enfermedad social que se inició con Fujimori.

—¿Enfermedad social?
—Él ha generado en nuestra gente un miedo contra todo lo que huela a cambio, a renovación. Ha originado también un desconocimiento de los derechos cívicos. Una mitad de la población opina que cualquier disentimiento es “antisistema” y debe ser castigado. Esa misma porción de peruanos está inclinada a apoyar la pena de muerte y las ejecuciones sin juicio. La enfermedad social es el miedo.

—¿Cuándo volverá al país para quedarse para siempre?
—Toda la vida, aún cuando vivo lejos, cuando escribo y cuando miro hacia el sur estoy en el Perú para siempre.


Algunos libros

*“Vallejo en los infiernos”
(Lima: Fondo Editorial del Congreso, 2009. 514 p.)

* “Florcita y los invasores”
(Trujillo: Editorial El Parque Lector, 2009.)

* “Don Tuno, el señor de los cuerpos astrales”
(Lima: Universidad Alas Peruanas, 2009. 390 pp.).

* “La dichosa memoria” (Lima: Librusa, 2004)

* “Los sueños de América” (Lima: Alfaguara, 2000-2001-2002 )

* “Correo de Salem” (Lima: Mosca Azul Editores, 1998)

* El tiempo del amor (Lima: Mosca Azul Editores, 1984)

* “Identificación de David” (Lima: Editorial Universo, 1974)

* “Los peces muertos” (Trujillo: Editorial Casa de la poesía, 1964)

* “¡Quién no se llama Carlos!” (Lima: SM, 2009. 165 p.)

* “Maestro Mateo” (Lima: Ediciones SM, 2009.)

* “El Corrido de Dante” (Lima: Planeta, 2008)

* “Sarita Colonia viene volando” (Lima: Ediciones Copé, 2004)

* “Correo del Milenio” (Lima: Ediciones Copé, 1999)

* “Las sombras y las mujeres” (Lima: Mosca Azul Editores, 1996)

* “Habla, Sampedro” (Barcelona: Argos Vergara, 1979)

* “Batalla de Felipe en la casa de palomas”

(Buenos Aires: Editorial Losada, 1969)


En la fiesta del libro
Ha vuelto al país con dos libros bajo el brazo y un montón de historias por escribir. Su novela “El amor de Carmela me va a matar” se presentará en la Feria del Libro en el Parque de Los Próceres en Jesús María este 20 de julio a las 7 p.m., Sala Blanca Varela.

“¿Oyeron ustedes hablar de alguna dama que conoce en la pantalla del chat a un hombre maravilloso y se va a los Estados Unidos para vivir con el ser amado por el resto de su vida? Esta es la historia de una de ellas. La otoñal Carmela conoce a Chuck Williams, un gringo maduro que se parece a Robert Duvall y se encuentra solo en el mundo. Un amor a primera vista, con un ligero inconveniente, hace más de treinta años que ella es casada. Sin embargo, todo lo ha de superar Carmela para llegar a San Francisco donde la espera el amor y el “sueño americano… Y después… Puntos suspensivos”, así presenta su novela el buen Eduardo González Viaña.

Su libro “El veneno la libertad” se presentará el 16 de agosto, en el Museo de Arte a las 7 p.m.


Su vida en frases
- Nació en Chepén, La Libertad, y fue un niño devorador de historias y tan bueno que hasta algunos creían que podía ser un gran sacerdote.

- Se graduó de abogado y luego realizó sus estudios doctorales de Literatura en la Universidad de Trujillo, pero cuando le preguntaban a qué se dedica siempre decía: “Soy escritor”.

- El periodismo es una de sus pasiones gracias a la cual estuvo en diversos escenarios de guerras en el África y a ser testigo presencial en Irán de la caída del Shah y el inicio de la revolución fundamentalista.

- En los años 80, su literatura se orientaría resueltamente hacia el tema antropológico, con la tarea de descubrir que puede guardar el alma de los hombres.

- Desde la década del 90, González Viaña reside en los Estados Unidos trabajando como catedrático en las universidades de Berkeley, primero, y desde 1993 en Oregon, pero escribe en todo el tiempo que le deja el trabajo.

- Escribe sobre la inmigración de los hispanoamericanos, “la más grande y trascendente desde los tiempos en que los judíos caminaban hacia la Tierra Prometida”. Se le considera un abogado de los inmigrantes latinos.

- Según el crítico Ricardo González Vigil, su prosa “fluye rítmica y encantatoria cual versos olvidados de las convenciones métricas.” Bryce Echenique dice que “es una prosa tan perfecta que dan ganas de cantar mientras se lee”. Pero anda tranquilo nomás.


Paco Moreno
Redacción


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo:


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD