Víctor Merino en fe mayor

Un incendio ha devorado el estudio del compositor y pianista Víctor Merino. Se ha llevado cerca de 20 mil dólares en equipos y no sé cuántos millones de dólares en recuerdos. Sin embargo, este gran artista peruano no se deja vencer por la adversidad y anuncia un nuevo disco y otro disco más. “Este accidente será el motivo para seguir trabajando aún más duro”, dice.

| 09 enero 2009 12:01 AM | Gente como uno | 2.6k Lecturas
Víctor Merino en fe mayor
(1) El pianista sabe que nada podrá la adversidad con su música fabulosa. (2) Sosa aplaude a Merino. El músico con la argentina Mercedes Sosa. (3) Unidos por la música. Tania Libertad, Willy Colón y Víctor Merino.
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Ese segundo piso donde Víctor Merino jugaba con los sonidos es ahora una ruina. Olor a quemado y cenizas, pedazos inservibles de pianos valiosos, micrófonos destruidos, ventanas huérfanas, fotos perdidas, papeles, pentagramas, cuadros. Ruina y destrucción. Un accidente de fin de año ha golpeado de una manera cruel al músico de los poetas.

Al lado del estudio, en un breve patio, el viento hace que una campanita emita sonidos sincronizados. “¿Escuchas?”, me pregunta. SÑ “Cuando volví a casa, la madrugada del primer día de este año, y vi todo lo que el fuego había hecho, no podía dormir. Entonces escuché ese sonido de las campanitas (bellos sonidos inauditos) y recordé la enseñazas de mi padre: Hacer música es la mejor fórmula para levantarse de las adversidades”.

—¿El fuego se ha llevado todo? —pregunto.

—Sólo cosas, trabajos, recuerdos, dinero. Pero, gracias a Dios, mi familia está bien. Mi hijo Joel, que estuvo aquí se salvó y salvó la casa. Bueno, ya no hablemos de esto. Estas cosas pasan y lo mío es la música, no los accidentes.

¿Escuchas el sonido de la campanita? SÑ “Es que el sonido está en todas partes y jamás se detiene, es inacabable. Hacer música no es otra cosa que ordenar esos sonidos con la misma pasión que los poetas ordenan las palabras. Ah, la música, ah los poetas”.

Música y poesía
Es posible que, hasta aquí, ciertos lectores se pregunten: ¿Y quién es Víctor Merino? (tranquilos, no es culpa de ustedes). Merino es ese limeño amulatado (casi chalaco), artista elegante, descendiente de Rosa Merino (la primera que cantó nuestro Himno Nacional), uno de los ocho hijos del gran trompetista Tulio Merino, que cada vez que toca el piano, éste empieza a cantar cosas tan bellas. El piano sólo canta cuando Merino lo toca, dicen. Con el tiempo, Merino ha merecido tantos premios y amigos y el título de “El músico de los poetas” y ya imaginamos por qué. Le ha regalado música a los poemas de César Vallejo, César Calvo, Rubén Darío, Octavio Paz, Juan Gonzalo Rose,…

—Ah, los poemas y canciones de César Lévano también, con él hemos compuesto a lo largo de años. Esa faceta de Lévano alcanzará pronto la fama. —dice.

El viento juega con la campanita y Merino se acerca al piano que se salvó (fuera del estudio en otra sala, claro está). Toca algo y dice: “Esta es la secuencia de sonidos de la campanita”. Toca otra vez y otra vez. Merino, casi al instante, ha creado música, sonidos agradables que a uno lo conmueven y lo hacen pensar en el talento de los músicos que parece tan inalcanzable.

Sobre una mesa, hay recortes de diarios y revistas. Una foto con Armando Manzanero, otra con Tania Libertad, con Willy Colón, Mercedes Sosa, Juan Manuel Serrat. Un recorte informa que Víctor Merino y el poeta Juan Gonzalo Rose han sido premiados. “La Esquina” de Juan Gonzalo Rose con la música de Víctor Merino gana el sexto festival de la canción peruana.

Poeta generoso
“Ese día de agosto de 1982, Juan Gonzalo Rose no quiso entrar al Teatro Municipal por el temor a perder. Se fue a beber a un bar frente al teatro y fue tan piña que en ese bar estaban transmitiendo la premiación por la TV. Se quedó ahí hasta el final del certamen. Cuando salimos del teatro con el trofeo y cinco mil dólares del primer premio, vimos a un chino que detenía del hombro al poeta en la puerta del bar. No lo dejaba salir porque no podía pagar la cuenta (…) Solucionamos el problema inmediatamente. Luego, felices, caminamos algunas calles y una señora emocionada se le acercó y le hizo una serie de halagos al poeta y Juan Gonzalo Rose, en agradecimiento, le regaló a la señora el trofeo de la premiación que era de oro. Así era el gran poeta…”

“Una tarde, como a las cuatro, llegó a mi restaurante ‘Mediterráneo’. El lugar estaba vacío y él se subió a la tarima. Estaba en delirio de vida y poesía. Agarró un micrófono y empezó con un show espectacular. Era un canto a la vida, a la poesía, al arte, la música. Es una pena enorme que no se haya filmado ese show. Nunca había visto nada igual. Me sorprendió mucho que los trabajadores del bar miraran boquiabiertos al poeta”.

Cuando recuerda a los amigos, Víctor Merino se emociona. Este hombre está hecho de recuerdos de vida y tantas cosas, como todos, con la única diferencia de que Merino es artista. “Ese Juan Gonzalo era muy hábil. Manuel Acosta Ojeda me contó que cierta noche, cuando estaba un poquito tomado descansado en una mesa con la cabeza en los brazos como durmiendo, le pusieron al frente a dos mellizos para que cuando despertara se asustase pensando que estaba viendo doble. Juan Gonzalo Rose despertó y, en efecto, se asustó y quedó atónito. Nunca lo habían visto tan asombrado. Entonces los amigos de la broma, preocupados, le dijeron: Tranquilo, Juan Gonzalo, son mellizos, son mellizos; y Juan Gonzalo respondió. ¡¿Los cuatro?!... Era un tipo sensacional.

En fe mayor
“Le debo tanto a los poetas, le debo tanto a mi país que estoy trabajando en dos discos para este año. El primero se llama ‘Perú en fe mayor’, que incluirá canciones representativas de nuestra patria, de nues-tros poetas, nuestros artistas. Estará dedicado al honor de Miguel Grau, Micaela Bastidas, Túpac Amaru, José Olaya, con poemas musicalizados de Juan Gonzalo Rose, César Calvo, César Vallejo, César Lévano, la faceta de Lévano como poeta y compositor saltará a la fama con este disco”. Estas canciones-poemas han sido interpretadas por Tania Libertad, Juan Diego Flores, Lucy Avilés.

—Por qué “Perú en fe mayor”

—Porque creemos que el futuro de nuestros país debe escribirse con una fe inmensa, y porque estamos seguros, que en esa esperanza, la fe de nuestros poetas, será determinante, como un océano de luz.

“Creo que después del accidente, que es siempre una alerta, debo trabajar con más esfuerzo. Agradezco que mi familia esté sana y salva y siento que es urgente compartir el arte, la música, la pintura, la poesía. La gente afuera quiere arte, quiere ver buenas películas, escuchar buena música. Yo por mi parte le daré lo que sé hacer”.

Víctor Merino también tiene pensado lanzar otro disco. Aún no sabe qué nombre ponerle. Puede ser “Masa” o cualquier otro. Lo que sí sabe es que este disco traerá los principales poemas de César Vallejo musicalizados por él. “Me pasó algo curioso con este trabajo. Lo hice cuando laboraba en el crucero Royal Caribbeean, rodeado de tal lujo, tanto confort, pero sufriendo con los poemas de Vallejo. No sabía por qué sufría, realmente. Es que los poemas de Vallejo te llevan a descubrir cosas insospechadas. No es fácil ponerle música a un poema de Vallejo, no sólo por las diversas estructuras de los poemas sino por el mensaje profundo de aquellos. Tuve que tocar fondo para este trabajo”, dice y se levanta de la silla y va al piano y toca el poema “Dios” de Vallejo. Toca y canta: “Siento a Dios que camina tan en mí…”

Al lado de Tania
“Tania Libertad fue la primera intérprete de mis canciones-poemas. Hacia finales de los noventa, hicimos ‘El mismo puerto’ con 12 poemas de Juan Gonzalo Rose. Luego, Tania me llevó a México por unos cuantos meses y me quedé tres años. Hicimos ‘La vida, ese paréntesis’ con poemas del extraordinario Mario Benedetti. En ese disco participan como invitados Willie Colón y Joan Manuel Serrat y fue editado por la editorial Alfaguara y prologado por José Saramago. Tania en México me presentó también a Armando Manzanero. Trabajar con él fue un gran honor. Luego, Tania y yo, viajamos a Madrid y dimos conciertos con Serrat y otros. De qué me puedo quejar. He viajado por el mundo llevando mi música, Cuba, Europa, Estados Unidos. La vida me ha dado tanto, una gran familia, amigos fabulosos, un talento que es mi vida misma. Componer para mí es como respirar. Ahora creo que ha llegado el momento de seguir trabajando por nuestro país. ‘Perú en fe mayor’ será un regalo para nuestra patria, para nuestra gente que tanto lo merece”.

Un gordo lindo
A esta casa han llegado poetas, músicos, periodistas y artistas de todo tipo. El gordo maravilloso que era el periodista Mario Campos (quien le presentó a Juan Gonzalo Rose) era visitante constante de esta sala de música y de la cocina de esta casa. “Fue un gordo lindo que tenía todo lo que debe tener un poeta: la tristeza, la generosidad, los sueños, la vida bohemia y las locuras. Pero, decía él, le falta una cosa para ser poeta: poemas”.

Víctor Merino está con las pilas puestas y el talento atento, con muchas ganas de trabajar. “Mi padre decía que todo se puede detener, salvo la música. La música no para. Mi padre nos enseñó eso y ahora, mis siete hermanos y yo, le seguimos los pasos. Cuando murió mi padre, nosotros seguimos tocando. Él lo quiso asÑ “Ahora mi fe es más grande”.

—¿Por qué no incluye en el disco “Perú en fe mayor” el poema ‘Dados eternos’ de Vallejo?

—Prefiero el poema “Dios”. Se le ha hecho mala fama a Vallejo con eso de que siempre estuvo peleado con Dios. No fue asÑ Además prefiero el poema “Dios” para que la gente me diga: “¿y de quién es ese poema”. Me va a dar gusto responder de esta manera: “Es de César Vallejo, es César Vallejo”.

Paco Moreno

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