Enamorada del cajón

Si la niña María del Carmen estaba durmiendo, había que pasarle la voz para que cantara, bailara o tocara algún instrumento. Ella no podía quedar fuera. Toda su casa sonaba a música y no había momento en que no se hablara o practicara ese arte maravilloso de los sonidos. Su abuela fue soprano-lírica, y sus padres la arrullaban a dos voces y todo indica que sus primeras palabras fueron las letras de una canción. Su niñez fue pasando lentamente en medio de fiestas, canto, baile, guitarras y cajón.

| 18 setiembre 2009 12:09 AM | Gente como uno | 2.2k Lecturas
Enamorada del cajón
(1) Casi 10 años diciéndole al mundo que el cajón es peruano. (2) El otro reto de la percusionista.
La gran percusionista María del Carmen Dongo cuenta como nace su pasión por el cajón y habla de su faceta de curar con la música.

Más datos

“La música abre todas las puertas que tenemos dentro de nosotros y puede ayudar a apaciguar lo que nos perturba”

SUS MAESTROS

“El maestro Pititi, con el dominio de la cinco; el maestro Carlos Caitro Soto, con el dominio del silencio; Abelardo Vásquez, por su Perú Negro; Chocolate Aljenenos, que tiene la libertad absoluta para crear más allá de los patrones estrictos. Todos ellos son mis maestros maravillosos”, dice.

DETALLE

Con su agrupación Manomadera viajó a Venezuela, Brasil, España y Colombia. Compartió escenario con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa, León Gieco. Ha grabado el sonido del cajón en más de 30 discos y ha recopilado más de 60 patrones rítmicos de la costa. “El cajón es nuestro legado al universo musical, nuestra cuota de quimba, raza y ritmo, lo compartimos con abierto orgullo, pero es peruano”, dice.

Es diplomada en Musicoterapia por la Facultad de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFÉ) y en Psicoterapia por el Arte por la Facultad de Psicología de la Universidad Mayor de San Marcos. También es magíster en clínica en salud mental por la Universidad de León de Barcelona.

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A los ocho años, recibía ya aplausos por lo que podían hacer sus manos con la guitarra; pero no imaginaba siquiera que iba a ser una gran profesional de la música y más bien soñaba con ser doctora, para curar gratis a los enfermos sin plata. A veces, como para cumplir ese sueño, se vestía de blanco y decía que iba a ser la doctora más grande del mundo. Pero la música no la dejaba y la envolvía con sus sonidos de todo tipo y ella, más tarde, descubriría que con la música también se podía curar.

En el tiempo en que estudiaba todos los cursos con la ilusión de ingresar a alguna facultad de medicina, sus amigos la llamaban para seguir con los grupos musicales que ella había integrado en tiempos de colegio, y entró en ese dilema juvenil de decidir por la música o por la medicina. La música la llamaba con mayor insistencia y ella le entraba a todo: a la batería doméstica hecha de latas o ceniceros, a todos los tipos de guitarra, al bongó, sin imaginar que iba enamorarse finalmente del cajón. La joven María del Carmen por entonces disfrutaba mucho de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, pero, como para ella no hay fronteras en la música, también se emocionaba con el rock.

“En esos tiempos integraba el grupo Alma Matinal con chicos de La Católica y nos invitan a tocar en la Facultad de Letras de esa Universidad. Entonces ese día no llegó el chico de la percusión y, como estaba en una de las dos guitarras y la gente pedía que empezáramos, mi compañero me dijo que me pasara a la percusión y toqué todos los instrumentos de percusión y comencé a sentir que los sonidos de esos instrumentos me estremecían, me fascinaban, más que antes”, dice.

Al poco tiempo, sucedió una experiencia similar en un auditorio del distrito de Miraflores, donde ella se presentaba porque era su barrio. Al empezar el concierto, dejó la guitarra y se pasó al bando de la percusión y ahí, mientras el público aplaudía su arte, tuvo la certeza de que lo suyo eran los golpes rítmicos con las manos o las baquetas a todo tipo de instrumentos. “La percusión es lo mío”, dijo en secreto aquella vez..

México
De pronto las puertas del éxito empezaron abrírsele como por arte de magia y casi no se dio cuenta que estaba ya en México acompañando con el cajón a artistas de la talla de Tania Libertad. Su sueño de ser médica había quedado en Lima, pero luego de algunos años encontró la manera de curar con la música (de esto trata el recuadro de esta nota). En México, la jovencita de las manos mágicas, con menos de 20 años de edad, firmaba ya autógrafos y era perseguida para que le sacaran fotos. No entendía bien lo que pasaba y lo único que sabía era que la música se estaba convirtiendo para ella en una forma de trabajo y por lo cual decidió volver al Perú para estudiar música.

“Regresé al Perú y estudié con el maestro Jorge Madueño todo lo que se refiere a escritura musical, la lectura, la parte seria de la música. Me encantó y empecé a entender, por qué el sonido, por qué la escritura, los silencios, por qué una redonda, todo, todo un mundo, que ahora puedo dejar”, dice.

El éxito siguió su curso y la percusionista María del Carmen Dongo era solicitaba por los más grandes intérpretes nacionales. Llegó a acompañar por 10 años a la cantante Eva Ayllón y después de ello sintió que había llegado a su techo en el Perú y decidió retornar a México en el 2000, justo el 28 de Julio, tras una llamada de Tania Libertad. Luego de un concierto en ese país, un grupo de músicos peruanos le dijeron: “María del Carmen, te encargamos esta labor: tú tienes que rescatar a nuestro cajón, mira lo que está pasando. En el mundo se comercializa el cajón nuestro como si fuese español y eso tiene que cambiar”.

Empezó entonces su tarea peruanista de visitar galerías comerciales de instrumentos musicales de los países que visitaba en sus giras y empezó a molestarle que nadie reconociera que el cajón era de origen peruano. Todos creían que el instrumento era español por el hecho de que el país lo había difundido más que nosotros luego de que en la década de los 70 Paco de Lucía lo llevó y lo incorporó al flamenco.

Cajón peruano
Con la tarea de hacer que el mundo reconozca que el cajón es peruano, María del Carmen Dongo volvió al Perú tras renunciar a la agrupación de Tania Libertad. Se metió tanto al tema que cuando Ernesto Hermoza, de Presencia Cultural, la invitó para que contara sus éxitos con Tania Libertad, ella prefirió hablar de la importancia de que el mundo reconozca que el cajón es peruano. “Aclaré que no se trataba de chovinismo, sino de rescatar algo que nos pertenecía y que habíamos perdido”, recuerda.

Ahí empezó la campaña por todos los medios de comunicación. Se sumaron los canales de televisión, las radios y los diarios y María del Carmen Dongo, más enamorada que nunca del cajón, sentía que todo iba a salir bien, pero faltaba la declaración oficial de que el cajón era patrimonio cultural de Nación. La campaña continuó. Juntó a los más grandes cajoneros del Perú en el programa Mediodía Criollo, fue al Congreso a hacer los trámites debidos, hasta que por fin le dieron la resolución.

Para celebrar el triunfo y decirle al mundo que el cajón es peruano, realizó un gran concierto en el Parque Lima a donde convocó a las 18 agrupaciones de percusionistas más importantes del país. El evento fue transmitido en vivo. “Fue un gran éxito. El maestro Caitro Soto, maravilloso, con su familia. Chocolate Aljenones, excelente. Y los hermanos Mochica”, recuerda.

Sin embargo, la campaña no quedó ahÑ Con la resolución en la mano, la gran percusionista fue a todos los países que pudo para decirle al mundo que el cajón es nuestro y no español. Incluso, en el 2004, acudió a la Fería Internacional de Turismo para entregarles a los reyes de España un cajón y decirles que este instrumento es peruano. Desde entonces no tiene un momento de sosiego. Ella lleva el mensaje donde vaya. Ha creado talleres y escuelas, y dicta cursos y seminarios sobre ese cajón con un hueco atrás y que suena de maravilla. “Quiero que el mundo sienta la vibración del cajón peruano”, dice. “Ahora el Perú suena a cajón. Sabemos ya que es falso que el instrumento haya llegado al Perú con la conquista. Conocemos que el cajón fue llevado por Paco de Lucía a España en la década del 70, luego de quedar maravillado con sus sonidos. Sabemos que desde 1810 en estas tierras se usaba ya el cajón como instrumento. Ahora el cajón peruano es también patrimonio cultural de los países andinos. El cajón se ha metido a todos los géneros, tanto que en las tiendas musicales viene desplazando a varios instrumentos, como la batería, por ejemplo”, dice orgullosa.

La música también cura
El otro lado de María del Carmen, es esa maravilla de curar a través de música. Hizo una maestría en salud mental en España para cumplir su sueño de ser médica. “Creo que el ser humano necesita una salud mental de primera como prioridad y en esto puede ayudar la música. La música cura de esos males tan generalizados como el estrés, la ansiedad, los dolores de cabeza, la migraña, etc. Yo sé de musicoterapia y quiero ayudar a la gente que no puede acceder a una consulta de salud mental, porque, es increíble, ni los seguros médicos cubren lo que es salud mental. Me preocupa esta situación. Me gustaría crear una fundación o una ONG. Ya veremos qué pasa, pero no podemos quedarnos con las manos cruzadas con este tema tan importante. La música abre todas las puertas que tenemos dentro de nosotros y puede ayudar a apaciguar lo que nos perturba”, dice la percusionista que sabe que la música también cura. “Siento que finalmente llegué a unir el mundo de la música con la medicina”, dice

Paco Moreno
Redacción


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