El cuate Monsiváis

Hermano de las causas justas, el escritor y periodista mexicano Carlos Monsiváis, uno de los mayores cronistas y ensayistas latinoamericanos, viaja imparable en el camino de escribir verdades haciendo Literatura.

Por Diario La Primera | 30 enero 2009 |  1.4k 
El cuate Monsiváis

Más datos

México, entre dos amenazas

“En México existe la conjunción de dos amenazas. El narco (narcotráfico) lo peor que nos ha pasado y el desempleo que es lo peor que nos está pasando. Ambas catástrofes se dan simultáneamente. Trato de abordar los dos temas desde el ensayo, porque ya no soy reportero. El narco me aterra todos los días. Si un señor en Tijuana acepta que ha matado 300 personas disolviéndolas en ácido, ya hay una noción del terror que extiende sus límites. Trescientas personas, algunas vivas, las metía en un gran perol de ácido. A ese señor le dicen “El Pesolero”. Hay mucho qué hacer, indagar en la mentalidad hasta donde se pueda”
1448  

Uno que ha leído y practicado tantas definiciones sobre este gran mexicano, aprovecha su presencia y le pide un esfuerzo a él. “¿Cómo me defino? No es una empresa a la que dedique tiempo. Creo que si los actos no lo definen a uno, las intenciones menos. Entonces quizá mi ficha en el diccionario sería: Periodista; escritor, casi de tiempo completo, de izquierda; obsesionado con la lectura y con la revisión de los clásicos del cine. Preocupado por la situación del país (México y América Latina) no porque lo lleve sobre mis espaldas ni mucho menos, sino porque en estos momentos le afecta a uno de muchísimos modos. La ficha es muy general es muy abstracta, pero es lo que tengo”, dice.

Es curioso, porque cuando intenta definirse Carlos Monsiváis pone énfasis en eso de que es de izquierda. Pudo decir tantas cosas pero resalta eso de “ser de izquierda”. Entonces le pido que aclare el asunto porque aquí hay tanto derechista que anda diciendo que las categorías de “izquierda” y “derecha” en política han desaparecido. “La izquierda existe en la medida que se opone a la derecha y vaya que la derecha está presente”, dice y uno siente vergüenza ajena porque nuestros escritores locales no hablan de estas cosas. Alucinan, algunos, que la Literatura es apolítica y el Periodismo es objetivo. Quizá por eso los lectores se alejan de ellos. Pero volvamos a Monsiváis.

“La derecha ha sido Bush, la derecha ha sido la cancelación de las libertades, la derecha ha sido la arrogancia de invadir un país como Irak en nombre de una gran mentira como la existencia de armas químicas, la derecha es la negación de las libertadas de género, la derecha es la arrogancia que pretende gratitud de los explotados, es la sujeción del pensamiento a los prejuicios y los dogmas. Ahora, todo lo que se oponga a esto tendrá que ver en alguna medida con la izquierda. Es verdad que la izquierda partidaria se ha corrompido, que ha dejado de pensar, de explicarse las cosas con herramientas actuales y está muy débil; pero eso no quiere decir que no exista. La izquierda existe, existe en las demandas de la bioética, en las movilizaciones de los ecologistas, en la de los grupos feministas. Hay izquierda y es necesaria y en este momento se opone al total aplastamiento”.

Lee, luego escribe
Dejamos un rato la política, para mirar el jardín de la escritura. Monsiváis tiene la virtud de escribir periodismo haciendo literatura. Tiene uno o dos libros de ficción, claro, pero lo suyo es escribir cosas ciertas. Obedece el pentálogo del alemán Michael Abend. No miente; no calla, ni exagera; no aburre; no es complaciente, ni sumiso; no es acomodaticio. Una crónica suya es cuento; con la peculiaridad de que todo lo que se lea es verdad. Su pluma ha dibujado las profundidades de México y América Latina, como lo hubiese hecho un sociólogo, un pensador, pero Monsiváis le ha puesto a su trabajo el condimento del arte, la literatura. ¿Cómo lo ha logrado? Es que Monsiváis es un periodista que lee libros y más libros; no sólo las tristes y gritonas cuartillas de los diarios.

—¿Cuál es el libro al que vuelve siempre?

—Vuelvo siempre a “La Biblia”, y no por razones religiosas,…

—Pensé que me iba a decir “Pedro Páramo”.

—Es un libro al que vuelvo, como vuelvo a “El llano en llamas”; pero, más a “La Biblia” por el goce del idioma y por el inmenso disfrute de la mitología. No podemos comprender a América Latina sin la lectura de “La Biblia”. Ah, vuelvo también a la obra del novelista Charles John Huffan Dickens.

—¿Y a la poesía?

—La poesía es para mí un disfrute constante. Vallejo, Neruda, Octavio Paz, Borges.

—Borges, ¿Cuál es para usted el mejor libro de Borges?

—Me adhiero al primer tomo de sus obras completas. Están ahí “Otras inquisiciones”, está su obra poética, “Ficciones”, “El Aleph”,…

—“Historia universal de la infamia”.

—El atroz redentor Lazarus Morell.

—Volvamos a la poesía.

—Carlos Germán Belli es un gran poeta y me interesa muchísimo. Ah, sin la poesía no podría entender la escritura. Leer poesía es vivificar al idioma y entender su fuerza.

—¿Con qué frecuencia vuelve a la poesía?

—Diariamente. Si esto no se refleja en mi prosa es problema mío.

—Entre las cumbres de la literatura en español, Cervantes y Quevedo, ¿con quién se queda?

—Con Cervantes, pero me quedo también con Quevedo.

Hay un breve silencio. Monsiváis cavila, como si quisiese absolver una duda, como tratando de recordar algo muy importante. Sigue pensando, y, a pesar de sus inmensos anteojos, puedo ver que sus ojos se achinan un poco, un poco más, y se elevan ligeramente hacia arriba, ligeramente hacia la derecha. Luego recita:

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

—Volver a Quevedo es extraordinario —dice y sonríe.

—…

—…

—Existe una influencia de “Pedro Páramo” en “Cien Años de Soledad”… —intento preguntar.

—García Márquez ha insistido mucho en la presencia de Rulfo. Recuerda aquella escena en la que Álvaro Mutis llega a casa de García Márquez y le tira los dos libros Rulfo diciendo: Tome, carajo, para que aprenda a escribir. Creo que para García Márquez, Rulfo fue un alborozo, un continente de posibilidades, de recursos, de árboles genealógicos. Desde luego, García Márquez tiene la exhuberancia que jamás conocieron los “llanos”.

Escritor permanente
Monsiváis es un hombre enamorado del trabajo, de la escritura y sus misterios. Nunca para de escribir y si para es para pensar, y esto está muy bien porque así el castellano mejora y los lectores tendrán ese texto aleccionador de prosa feliz que les dará pena acabar porque está muy bueno, tan bueno que dice verdades. Ensayos, entrevistas, crónicas, informes, más crónicas, más ensayos. Ha escrito tantos libros que el Google ha perdido la cuenta.

—¿Cuántos libros ha escrito realmente? Hay tantos datos: 40, 50, ¿Cuántos son?

—¿Que yo me dé cuenta?

—….

—Unos 15,

—¿Y el resto?

—Son prólogos. Creo que finalmente son sólo 12.

—¿Y cuál de sus libros quiere más?

—Si no pienso como definirme, tampoco pienso cómo adjudicarme paternidades, pero diré “Nuevo Catecismo para indios remisos”. (Anda, vaya, lector a comprarlo que se acaba).

—¿Cuál fue el personaje más sorprendente con el que se ha cruzado en su carrera?

—Con el general Lázaro Cárdenas del Río (presidente de México, de 1934 a 1940, que hizo efectiva la reforma agraria). Esa entrevista fue pésima. Pero es el personaje que más me sorprendió, porque hablando con él caí en la inevitable, en este caso muy triste, sensación de estar ante la historia.

—¿En qué trabaja actualmente?

—Estoy terminando una segunda versión de unas notas sobre la cultura mexicana del siglo XX. Pensé que sólo faltaba revisarlas, pero las estoy rehaciendo casi completamente. También trabajo en un ensayo sobre el bicentenario de la independencia de mi país y no sé donde me va a llevar esto.

América Latina
Volvemos a la política. Monsiváis lanza ideas, justo lo que le falta a nuestros políticos, tan parecidos en América Latina.

—¿Qué ocurre en Latinoamérica?

—Es evidente que esto del neoliberalismo ha colapsado en varias de sus versiones. Hay desempleo, violencia, falta de oportunidades, y una desigualdad descomunal en nuestros países.

—¿Y esta nueva oleada de gente progresista o de izquierda que está asumiendo la presidencia en varios países latinoamericanos, de alguna forma, no mejorará las cosas?

—Ojalá. No tengo el pulso de lo que está ocurriendo exactamente en Ecuador, Argentina, Bolivia, Paraguay.

—Venezuela

—Hugo Chávez es un autócrata y sus enemigos también son autócratas. Todas las medidas autoritarias de Chávez me molestan profundamente. Veremos qué pasa con las elecciones, que se avecinan.

—Evo Morales.

—Es distinto. Tiene un camino difícil, pero veo que no le está yendo mal. Tiene cosas malas, claro, pero la burguesía de Bolivia me parece siempre peor.

—¿México sufre después de que le robaron la presidencia a Andrés Manuel López Obrador?

—En México, la desigualad es profunda y las crisis económica golpea. El secretario de Hacienda de mi país dijo que si nos va bien este año, el crecimiento será cero; y el presidente del Banco de México respondió a esto que el ministro peca de optimista (…) En ese sentido, veo un cambio de régimen y yo espero que sin violencia porque de lo sí estoy convencido es que la violencia nos perjudica a todos y que las soluciones como la guerrilla no van a funcionar, no pueden funcionar.

Paco Moreno

Referencia
Propia



Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119378 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.
Loading...

Deje un comentario