Vampiro en el diván

Los mitos buscan explicar nuestros mayores temores y deseos. El vampiro es quizás uno de los más extendidos y más fascinantes. Para Jorge Castro, psicólogo y dramaturgo, llevar “Drácula” a las tablas ha sido un reto. De todas las obras que ha realizado, reconoce que ésta “es la que se mete más en los sótanos de la mente, de la locura”.

Por Diario La Primera | 04 jun 2012 |    
Vampiro en el diván
“Drácula”, va de jueves a martes a las 8pm y domingos a las 7pm en el Teatro la Plaza de Larcomar!.
Jorge Castro y su adaptación teatral de Drácula

La historia en esencia es la misma que escribió Bram Stoker en 1897 y que ha tenido innumerables adaptaciones al cine. Drácula es el decadente aristócrata de Transilvania que tras vivir aislado por años del mundo occidental, decide trasladarse a Londres. A su llegada seduce y convierte en vampira a Lucy Westenra e intenta hacer lo mismo con la dulce Mina Harker. Para Castro, el reto estaba en darle la vuelta a la historia y encontrar la tragedia detrás de ese monstruo, condenado a una eternidad solitaria.

“Cuando vi la adaptación de Francis Ford Coppola me conmovió mucho ese conflicto que propone de una manera más clara de sentirse condenado a llevar a su propia maldición a la mujer de la que se enamora. Me pareció trágico. La novela y película me estimularon las ganas de hacer una versión teatral”, explica.

Pero más allá del vampiro romántico, su experiencia como sicólogo le ha permitido tener otras interpretaciones de la obra, llevadas al sicoanálisis. “Drácula es el inconsciente y Van Helsing es una especie de Freud - Indiana Jones, que revela verdades que la razón no acepta. En ese sentido creo que lleva a tener cierta consciencia de que los hechos que componen el relato no solo tienen un valor fáctico sino un valor simbólico. Hay elementos que además de tener una función narrativa, no dejan de simbolizar”, explica el joven dramaturgo.

ELENCO DE PRIMERA
De otro lado, un factor importante para el desarrollo de la obra, ha sido la calidad de los actores, donde destaca el conde apasionado de Miguel Iza, el intenso Van Helsing de Roberto Moll y el demencial Renfield de Pietro Sibille.

“Estoy contento con todos. Lo mejor que le puede pasar a un director es tener actores de ese nivel de perfeccionismo y de intensidad”, explica Jorge Castro, quien tras llevar la obra a las tablas, dice sentirse un heredero de la tradición del vampiro más famoso de la historia.


Fernando Pinzás
Redacción

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