Sin pelos en la lengua

Pietro Sibille es un tipo franco y directo. Su curiosidad lo llevó a querer formarse como actor, pero de chico siempre quiso ser director de cine. En conversación con LA PRIMERA, Pietro habló sobre la actualidad de la televisión y reflexionó sobre lo poco que aportan los realities de concurso al público. Este actor que ha caracterizado personajes memorables como Misterio, Rendfield (en Drácula), el Mandril y hasta el Guasón, se encuentra interpretando a Humphrey Bogard, en la obra “Sueños de un seductor”, en el Teatro Larco.

| 25 marzo 2013 12:03 AM | Espectáculos | 1.7k Lecturas
Sin pelos en la lengua
Pietro Sibille tiene una visión crítica sobre la actualidad de la televisión peruana
1740

— ¿Cuándo nació su deseo por ser actor?
—Aposté por la actuación ya de grande, pues de chico mi sueño fue ser director de cine. Sin embargo, siempre me gustó mucho disfrazarme de personajes extraños, vagabundos, locos, personas no convencionales. También me gustaba imitar a políticos y profesores. Entonces tenía una inquietud por ser una persona diferente.

—Usted es un actor polifacético y que caracteriza bien a sus personajes. Una referencia clara podría ser Johnny Depp...
—Es una comparación atrevida, pero se agradece. A él le gusta estar al límite entre el naturalismo y la caricatura, pero lo maneja a la perfección, pues sus personajes son verosímiles y conmueven. Entre todos los personajes hay una caracterización bien definida. Hay otros actores que admiro muchísimo que son distintos, tienen una personalidad diferente, pero igual marcan distancia entre sus caracterizaciones. Por ejemplo Daniel D. Lewis y Gary Oldman, o Al Pacino y Robert de Niro, que tienen esquemas más fuertes, se transforman menos, se ven más parecidos a ellos mismos, pero psicológicamente el trabajo es impresionante. Me gustan tanto unos como otros.

— ¿Cómo hace para meterse en el personaje? ¿Cuál es su trabajo de preparación como actor?
—Son tres cosas fundamentales: El texto. El libreto, lo que el personaje hace y cómo se define. El personaje en sus acciones. Segundo, una imagen. Siempre busco una imagen que me sirva de inspiración para empezar a chambear. Y lo tercero es ver películas. Siempre estoy en continua búsqueda de nuevas historias. El cine me ha nutrido y me ha abastecido para actuar, y hay tanto que ver que falta tiempo y plata.

—Muchos recuerdan la película “Días de Santiago” y dicen que es de sus mejores actuaciones ¿Usted se inspiró en Travis Bickle, personaje principal de “Taxi Driver”?
—Muchos recuerdan esa película con admiración y la reconocen como una película valiente porque toca un tema social delicado. Es una denuncia y una crítica abierta. No me inspiré en Taxi Driver (risas). Quizá coinciden en que los personajes son ex combatientes y se sienten aislados en una sociedad que los excluye. Pero cuando hice la película no pensé en la de (Martin) Scorsese.

—Las historias en el teatro, actualmente, son más complejas que en la televisión. ¿Por qué ocurre esto?
—En algunos casos no hay la suficiente dedicación y trabajo y preocupación por contar historias más humanas o con más verdad, más elaboradas y hacer un producto más cuidado. Lamentablemente en la televisión se produce con un nivel bastante mediocre y decadente. Ni siquiera como si hicieras zapatos o lapiceros en serie. Yo entiendo que la televisión tenga que tener un ritmo más rápido y no haya mucho tiempo. Pero creo que por parte de los técnicos y los actores hay capacidad, sin embargo a las cabezas no les interesa invertir en contar buenas historias. Por decir, alguien tiene 50 mil soles para hacer una serie y el productor se queda con 40 y hace el producto con diez ¿Entonces qué se puede hacer? Haces cualquier cosa. Es bastante duro porque hay explotación y algo de abuso en la televisión. No en todos lados, pero sí en la mayoría.

—Una vez dijo que realities como “Combate” y “Esto es Guerra” embrutecen y no aportan nada ¿Por qué cree esto?
—Me parece que no aporta a nada poner a un montón de monos y monas calatos, todos inflados de plásticos, artificiales, frotándose unos a otros, insultándose, involucrándose, rotándose los enamorados, luego sacándose la vuelta y volviendo a insultar. No solo no aporta nada a los televidentes, sino que malforma a los niños y los adolescentes. Hay muchos que dicen que la televisión no educa, pero yo no estoy de acuerdo, también educa. Te da ideas sobre la vida, sobre lo que pasa.

— ¿Cree que se ha perdido la responsabilidad de educar o hacer más que entretener por parte de quienes están en la televisión?
—Cualquier cosa que comunique, educa. Claro, también tiene una función de entretener, pero siempre tiene que haber equilibrio. La televisión también tiene una responsabilidad (al igual que el cine y el teatro), de no embrutecer al público. La ficción es una herramienta muy potente y poderosa. Por otro lado, los chicos piensan que estando en la televisión van a tener éxito, que significa salir en un programa que todos ven, ser lindos, que todo el mundo hable de mí y tener plata. Ya, en esos programas, la competencia pasó a segundo plano. Ya se distorsionó todo, y como les levanta el rating, normal. Qué valor tiene todo eso, hacer estupideces y que eso te lleve a que hablen de ti, incluso que salgan en programas, aparezcan en primeras planas de diarios.


Leonardo Ledesma W.
Editor


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD