“Siempre he sido contestatario”

Jorge “Pelo” Madueño puede celebrar el hecho de ser uno de los pocos rockeros peruanos de la escena comercial que sigue sacando discos. Con “Nivel nacional”, el músico vuelve con canciones críticas contra el sistema, algo que no hacía probablemente desde sus años como el atolondrado adolescente que tocaba batería en la incendiaria banda punk Narcosis, allá por 1985.

| 11 marzo 2012 12:03 AM | Espectáculos | 1.9k Lecturas
Pelo Madueño y su último disco “Nivel Nacional”
1978

–¿Este sería tu disco más contestatario?
–Este disco renuncia a la abstracción y la poesía por darle lugar a cosas que me parecen importantísimas. Siempre he sido un poco contestatario ahora que lo pienso, en mis canciones hay poesía y mensajes más ocultos. Pero ahora quiero ser más legible porque veo el lugar en el que vivo y a pesar de que hay cosas buenas, hay otras que han empeorado. Me preocupa mucho el futuro de este país, me preocupa la juventud, que la gente que empieza a recibir información no tenga valores. A algunos les conviene mantener a la gente estupidizada.

–Es algo que siempre ha habido, desde tus inicios en la música.
–Por supuesto, pero en ese momento había un movimiento subterráneo, una cuestión cultural que era antisistema y que criticaba con mucha objetividad. Pero hoy por hoy los adolescentes no tienen eso. Tienen el periodo universitario para formar crítica pero ya ves qué hacen hasta con los universitarios.

–¿Qué queda de ese Pelo “subte”?
–Únicamente haber pasado por un movimiento que me educó ética y artísticamente y en el que adquirí valores que he mantenido a lo largo de mi vida. El subte de ese entonces ya no lo soy, he crecido mucho. Ya lo dijo Bob Dylan: “Para ser un buen artista solo tienes que sentir amor y tener un punto de vista claro”.

–Hay un pequeño guiño a Anonymous en tu último videoclip. Hace poco Gianmarco los llamó “terroristas”, ¿qué opinas?
–Entiendo a Gianmarco porque es una putada que te cierren la web. Pero fuera de ese episodio, que espero no me pase, a mí no me cae mal. Las instituciones casi siempre están corruptas, los voceros de la moral siempre son inmorales. No le doy mucho crédito al stablishment y quien le dé de lado, me cae bien.

–Sin embargo, has estado cercano al stablishment, estuviste en Sony, por ejemplo
–Todo el tiempo, hermano. Tengo cuenta bancaria, pago un alquiler y tengo muchas cosas, que no han logrado aburguesarme porque soy hijo de mi padre y somos músicos y locos.

–¿Qué es lo que has aprendido al estar en una gran disquera, cuando estuviste en la Liga del Sueño?
–Tuvieron que pasar 13 años para empezar a darme cuenta que esto no es solamente crear una canción y “que viva el rock and roll”, sino que hay gente que está lucrando con tus obras y tú puedes ser parte de ello y vivir mejor. Lo que no volvería a hacer es lo que hice en “Por tierra”, el segundo disco de La Liga del Sueño. Un sello local lo publicó y a la semana siguiente en una entrevista, yo en tono de broma llamé “mafioso” al dueño. El tipo estaba en su casa de playa, se le cayó el vaso de whiskey, cogió el teléfono y me llamó y retiró los discos a la semana siguiente. Ese es el “subte” que he tenido que controlar por muchos años. Se me sigue saliendo (risas), le he puesto cuerdas más gruesas. Quiero ser menos impulsivo y más reflexivo.

–Cuando viajaste a España estabas en uno de los mejores momentos de tu carrera, ¿qué sentías al estar en un país donde nadie te conocía?
–Sentía una excitación absoluta. No importó mucho todo lo que dejaba. El éxito para mí es muy relativo y no tiene quizás el valor estereotipado que tiene para todo el mundo. Quizás para mí el éxito fue romper justamente eso sin ningún problema.

–¿Fue necesario este alejamiento para sacar tu primer disco solista?
–Si no me hubiese ido a Madrid no sé si hubiese sacado este disco solista o si hubiese sido tan lleno de emoción y sentimiento como lo fue. Fue lo mejor que pude hacer. Estaba cansado de la mediocridad, de la corrupción, de los pocos medios para la música aquí. Si querías ser popular tenías que hacer una música de mierda o convertirte en un bufón.

–¿Y cómo ves el Perú desde que has vuelto, hace dos años?
–Hasta ahora muy bien, dentro de todo, porque no es un lugar que culturalmente me parezca muy atrevido ni avanzado ni emocionante. Aquí parecemos que somos enemigos de la creatividad, ya ni siquiera de la originalidad. Todo el mundo escucha lo mismo, todo el mundo hace lo mismo, todo el mundo se viste igual. Y la minoría contracultural sigue siendo una minoría.

–¿Tienes algún ídolo todavía?
–He tenido referentes importantes, y héroes además. De chibolo era Johnny Rotten. Ya en la madurez, Dylan, Lennon, Leonard Cohen, Nick Cave, Tom Waits para mí son ángeles caídos.

–Tienes una imagen, quizás contra tu voluntad, de ser un rockstar maldito
–¡Cómo contra mi voluntad! Si yo mismo soy ¡coño! (risas).

–¿Entonces, te gusta esa imagen?
–Creo que por más que uno haya querido parecer algo, al final es la suma de las cosas y el trabajo musical lo que a uno le da una imagen hacia la gente. Está ahí lo ligero, lo profundo, lo maldito, lo anárquico, lo poético, lo transgresor o lo conformista que puedas ser como artista. El artista cuando habla la caga, deberíamos solo hacer canciones y que esa deba ser nuestra manera de comunicación.


QUÉ IMPORTA SI NEGOCIO CON OLENKA

–¿Para ti, qué tan importantes es la fama?
–Cuando el policía me deja de joder cuando me para en el carro ese es el momento en que digo: “qué bueno ser famoso, carajo”. Y, pues, cuando ligas y una chica que te gusta te hace caso. Todo lo demás es negativo.

–¿Y ligas mucho?
–No. Cuando estoy soltero no sé bien qué hago porque es un periodo bien inconsciente el que paso (risas). El otro día un taxista me decía: “te debe ir bien con las chicas”. Pero no crean que es así. Además, yo hago rock, no hago cumbia, así que no ligo tanto (risas).

–Te tengo que hacer esta pregunta, ¿sigues negociando con Olenka Zimmerman?
–Y yo te tengo que contestar que no interesa en absoluto lo que haga a la gente.

–No creas.
–¿Pero a quien, loco? Entiendo que todo el mundo tenga ese bichito telenovelero de querer saber la vida del otro. Pero si yo fuese un artista como Marc Anthony te contestaría todo y te daría algún tipo de primicia al respecto y estaría montando muy bien mi negocio de privacidad.

–¿Qué sentiste con el ampay que hizo Magaly Medina?
–Cuando pasan esas cosas no piensas mucho en ti sino en le gente involucrada. En quien pensé fue en la hija de Olenka. No es bueno para una niña de 9 años ver a sus padres en estas situaciones. Y me parece de locos cuando los padres sabiendo eso se meten a este circo.


Fernando Pinzás
Editor de Espectáculos


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