No es un adiós, es un hasta luego

Su último adiós fue con música y canto. Partió a la eternidad, desde el cementerio Padre Eterno de El Agustino. Dejó cinco hijos. El último aún no camina, pero, a decir de su madre, seguirá los pasos del cantante que murió a los 52 años de edad. Mucha gente fue al panteón y después de sepultarlo, sus seguidores cantaron, bailaron, hicieron fiesta, como siempre. Hubo cajón y campana y muchas vivas para el club Alianza Lima.

Por La Primera Digital | 28 marzo 2014 |  2k 
No es un adiós, es un hasta luego
Vamos, Pepe Vásquez
Por: El Escorpión
2000  

Hubo tristeza y pena, lágrimas y llanto, pero también alegría en el entierro, porque uno de los méritos de este hombre fue caminar en esta vida con una sonrisa que parecía que nunca iba a apagarse. Enseñó que no vale la pena la tristeza.

Su música es para matar las penas, es para animar las fiestas, es para enterrar la tristeza. El sonido de Pepe Vásquez es para el disfrute entre los amigos del barrio un sábado por la tarde después del arroz con pato.

Después de que le amputaran una pierna, después de que le dijeron que le queda poco tiempo en estas tierras, Pepe Vásquez estaba ahí mejorando el ánimo de los otros con sus canciones.

Le gustaba el vacilón y la vida sonriente. Con su voz, su baile y su música, era capaz de alegrar incluso un estadio lleno de tristeza. Se fue antes de tiempo y deja un gran vacío. Ya en el cielo, su “padre” El Zambo Cavero debe estar diciéndole: “Vamos, Pepe Vásquez”.

El Escorpión


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