Joanna Lombardi rompe esquemas

Presentó su película “CasaDentro” en el Festival del Cine de Lima. En su primera cinta trata de mostrar la evolución de la relación madre e hija. Se espera que el estreno comercial sea en septiembre

Por Diario La Primera | 15 ago 2012 |    
Joanna Lombardi rompe esquemas

Sus apellidos pesan, y no poco. Su padre, Francisco Lombardi, lleva años haciendo películas y tiene la particularidad de haberse vuelto famoso como director en un país que, a comparación del resto, produce muy poco. Su madre, Giovanna Pollarolo; intelectual, poeta y guionista, no se queda atrás. Joanna Lombardi, la joven cineasta, conversó con LA PRIMERA y nos contó qué quiso transmitir y cómo se siente con el producto final.

-¿Cómo te sientes ahora luego de ver las reacciones del público tras ver el filme?
-Siento que es algo raro. Extraño. Sin embargo, creo que para ser una primera película está bien. Hay una respuesta de la gente que le encuentra cosas a la película, y también es un aliciente saber que participaré en el Festival de Cine de Montreal.

-¿De dónde se te ocurrió la idea? ¿Qué quisiste transmitir?
-Siempre me gustó ir más allá de ese concepto de que la maternidad es linda, bella y preciosa: también hay cosas irritables, una relación madre e hija complicada. Lo entiendo pues yo tengo una hija. No es tan cierto que el vínculo madre e hija se dé de por sí, hay bastante chamba de por medio para forjar una buena relación y eso se puede ver en la película, al final te das cuenta que la maternidad cambia con los años. Quise mostrar la evolución de la relación madre e hija. En un punto todo es belleza, pero conforme pasan los años, por alguna razón, se deteriora. No es que siempre ocurra, pero hay muchos casos. Es por eso que ves como el personaje de Grapa (Paola), no quiere llevarse con su hija como se lleva con su madre. Ese es el gran temor.

-¿Por qué la película está narrada con cierta técnica y no con otra?
-Quería transmitir sensación del tiempo extenso y pausado. Es por eso que no uso tantos planos. En un primer momento la película no estaba planteada así, pero poco a poco los planos fueron atrapando la historia. Aparte que yo, conforme filmaba, también editaba. Inclusive, el tema de la locación creo que también es importante, es por eso que se da fuera de Lima, en provincia, donde el tiempo parece que pasara más lento; y no en la capital que tiene un ritmo vertiginoso, donde parece que todos están ocupados.

-En la película se ven diversas generaciones de mujeres: abuela, madre, hija y nieta, ¿cómo definirías esa relación en una frase?
-Es la evolución de la leche castrada.

-¿Hay algo que quisieras cambiar de la película?
-Sí, claro que sí. Hay escenas que no me gustan tanto pues, como te dije, fui editando la película en el proceso. Cuando íbamos a terminar el rodaje, la película casi estaba hecha. Admito que, en una parte, hay un error de dirección. En la escena cuando el personaje de la hija (Annaliese Fiedler) descuelga el teléfono debí usar otro plano para transmitir mejor la idea, pero yo estaba con los planos secuencia y así debía ser. Morí en mi ley. Es por eso que aquel pequeño detalle a veces pasa desapercibido para los espectadores que no entienden el porqué de algunas situaciones.

-La película ocurre más en la mente de las mujeres que en la casa.
-La historia es importante, pero no tanto. Yo prefiero rescatar las sensaciones, lo que transmiten los personajes.

-¿Qué te ha dicho tu padre (Francisco Lombardi)?
-No es el tipo de película de mi papá, pero le parece que hay una buena propuesta. Algo distinto al menos. Lo que sí le gustó mucho fue la fotografía.

-¿Cuál es la importancia del papel de Giovanni Ciccia, el único hombre del elenco?
-Giovanni es el punto de vista del espectador. No entiende. Es un incomunicado. Parece estar desconectado de las inquietudes de su mujer y de todas las mujeres de la casa.

-¿Dirías que es el tipo despreocupado que no le interesa lo que pasa o que simplemente su condición de hombre distraído y pragmático lo abstrae de los problemas?
-Es más un tipo que no se da cuenta. Tengo varios amigos que me han preguntado si tengo algo contra los hombres, debido al personaje de Giovanni (Ciccia), pero no, nada que ver. Él no se da cuenta y tampoco es su deber hacerlo. No percibe esa situación de su mujer, ni de su suegra ni de la abuela ni de la empleada. Él es como un espía del público dentro de la película.

-¿Y qué representa el personaje de Delfina Paredes?
-Ella es como esas empleadas antiguas que poco a poco han ido despareciendo. La típica ama de llaves cama adentro que ha visto crecer a todos, que lleva años con la familia, criando a generaciones y generaciones y, poco a poco, ya son parte de la familia.

-También hay un tema con la vejez, con la abuela interpretada por Elide Brero…
-Las abuelas quieren hacer cosas y no las dejan. Al contrario, a veces las hacen sentirse inútiles, poco productivas, y eso las deprime. Como se ve desde la primera escena y a lo largo de la película, Pilar (Elide Brero) se preocupa para que no falte nada y todos estén a gusto, sin embargo siempre es relegada por su condición de abuelita, de persona mayor.

-La última escena fue la que más me conmovió. ¿Estaba pensada así?
-Es así, desde un inicio. La necesitaba porque eso cerraba el círculo. Era como la consecuencia o el final de una relación madre e hija ¿A dónde llega? Ahí. A una señora sola derramando lágrimas y recordando sentada en una cama.


Por Leonardo Ledesma Watson
Redacción


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