¡Grande, Charly!

Emociones múltiples se mezclaron en el concierto que el genial Charly García ofreció la noche del sábado en el Jockey Club, presentación de lujo donde hizo un recorrido por su vasta trayectoria discográfica que abarca cuatro décadas y donde demostró que los 60 años no hacen sino reafirmar su calidad musical.

Por Diario La Primera | 02 jul 2012 |    
¡Grande, Charly!
Le dedicó “Rezo por vos” a su eterno amigo Luis Alberto Spinetta.
Leyenda del rock argentino dejó satisfechos a sus fanáticos con memorable concierto por sus 60 años.

Liderando un ejército de diez músicos enfundados en abrigos y con los brazaletes del “Say no more”, hizo su aparición Charly e inició con “Cerca de la revolución”. La selección de canciones dejó satisfecho al público: desde hits radiales de su etapa solista hasta obras maestras del rock sinfónico extraídas de su época con Sui Géneris y Serú Girán. Previamente, distintas imágenes que resumían su vasta trayectoria musical desde Sui Géneris fueron proyectadas acompañadas de fragmentos de canciones.

El concierto estuvo marcado, además, por dos desapariciones muy sentidas para el músico argentino. Fue infaltable la mención a su eterno amigo Luis Alberto Spinetta, a quien le dedicó la canción que compusieron juntos, “Rezo por vos”, con el rostro del “Flaco” proyectado en el escenario. La más reciente fue del famoso presentador argentino Juan Alberto Badía, quien falleció la madrugada del viernes, pocas horas antes de que Charly tome el vuelo que lo traería a Lima. A este amigo desaparecido le dedicó “Asesíname”. Una versión más rockera pero igual de nostálgica de“Los Dinosaurios”, “No soy un extraño”, “Pasajera en trance”y “Rap del exilio” siguieron en el primer bloque del concierto para terminar con un clásico magistral de Sui Géneris: “Instituciones”. Charly y su ejército se dieron una pausa mientras se proyectaba la cinta surrealista de Luis Buñuel “Un Perro Andaluz”.

Al regreso, la banda volvió para seguir con “Yendo de la cama al living”, la siempre incendiaria “Demoliendo hoteles”, “Anhedonia”, “No llores por mí Argentina” y “Nos siguen pegando abajo”.

Charly se despidió con “Eiti Leda” y ante la insistencia del público, la banda regresó para tocar “Rock and roll yo” y “Piano Bar”.

La despedida fue con la inevitable “Canción para mi muerte”, cantada con la voz más alta posible por los fanáticos. Los aplausos fueron también para su excelente banda, donde destacaba el tecladista Fabián von Quintiero, el guitarrista Carlos García López y la bella hija de Palito Ortega, Rosario, en los coros y segunda voz.

Menos impredecible y alocado, con movimientos menos ágiles pero con ese espíritu irreverente, Charly presentó con este concierto su etapa de rockero sexagenario y demostró nuevamente que la sobriedad le sienta muy bien. Los dinosaurios van a desaparecer, pero Charly jamás.


Fernando Pinzás
Redacción

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