El dolor se respiraba en el aire

Poco más de las 6 de la tarde de ayer, los restos del estilista Marco Antonio Gallegos fueron enterrados en el cementerio “Campo Fe” de Huachipa, en medio de un mar de lágrimas de familiares, amigos y personal de sus peluquerías.

Por Diario La Primera | 13 jul 2009 |    
El dolor se respiraba en el aire
(1) María Gonzales, besando el féretro de su hijo Marco Antonio. (2) La farándula sigue llorando la muerte del reconocido estilista.
La consigna fue ir de blanco, a despedir al amigo, simbolizando la pureza del estilista asesinado esta semana.

El féretro del llamado ‘Joven manos de tijeras’ llegó al campo santo. Sus amigos, vestidos de blanco, como símbolo de pureza y respeto a la persona que se fue (además era su color preferido), se sentaron al lado del cajón, mientras tomaban la palabra. El primero en hacerlo, el estilista Koki Belaunde, resaltó su éxito. “Tú estás presente entre nosotros, he visto como has ido labrando tu carrera y vida artística. Yo confío en la justicia divina. Marco Antonio descansa en paz”, expresó.

La modelo Edith Tapia, amiga de hace muchos años, de igual manera se despidió de Gallegos. “Marquitos, amigo estoy acá. Te conozco un poco más de 17 años cuando tu nombre aún no era la marca registrada. Es por eso que hoy decidimos venir de blanco para celebrar tu nueva vida, para no estar tan tristes por esta separación de cuerpo que ahora tenemos”, manifestó.

Sin embargo, uno de los momentos más emotivos fue cuando Carlos Cacho, su mejor amigo, tomó la palabra llorando y con palabras entrecortadas le pidió que no se vaya. “Los amigos son los hermanos que uno elige en la vida, era la frase que siempre repetías. Ahora, yo te quiero decir, Marco, no te vayas te lo pido por favor, quédate con nosotros. Dame una señal para saber que estás conmigo, pero no me dejes. Tú eras mi bastón, mi padre, mi hermano, mi novio. Todo ese conjunto de cosas que nunca tuve. Eso eras para mí”, dijo Cacho antes de soltar una paloma blanca.

Finalmente, uno de sus hermanos habló a nombre de su familia reiterando que para sus padres era una gran pérdida la muerte de un hijo como Marco. Su madre, María Gonzales, besó el cajón marrón antes decirle adiós, para siempre.

No tenía que ver
Quien también vio su vida alterada con el crimen de Marco Antonio fue Jorge Hilario Ortiz Castro, el ciudadano acusado por un taxista que llamó a un medio de comunicación señalando que un sujeto de acento colombiano, quien le tomó una carrera, comentó que “el perro de Marco Antonio está muerto” cuando se dirigía de San Isidro, el día del crimen.

Además de ser citado por la Dirincri, su casa en Chimbote (hacia donde partió ese día) se vio atiborrada de vecinos, periodistas y policías, pues se le sindicaba como el asesino del estilista. Anoche, volvió a Lima y -vía entrevista de “Cuarto Poder”- negó todo, señalando que ni siquiera conoce a Marco Antonio y no se explica por qué lo involucraron en este hecho. Reconoció que estuvo en Lima, tomó un taxi, el chofer le comentó el tema, pero luego él habló de otros temas por celular, mas nunca mencionó este crimen porque -aseguró, con su abogado al lado- ni siquiera conoció al asesinado personaje.


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