El nuevo “Cachín”

El último jueves empezó en el Jazz Zone de Miraflores “Me llega al Twitter”, el segundo unipersonal del joven comediante Carlos Palma, quien en el 2009 fue la revelación de la escena limeña con “Maldito amor”. En conversación con LA PRIMERA, Palma nos contó cómo es que decidió meterse de lleno en el mundo de la comedia y cuál es su visión sobre la actualidad del espectáculo en la televisión. Palma dice que no sabe contar un chiste y que la solución para estar todo el día trabajando y tener tiempo para su novia es que seas el dueño de la empresa y la contrates. El comunicador ha trabajado en radio y dice que a su papá no le gusta mucho su show.

| 07 abril 2013 12:04 AM | Espectáculos | 1.6k Lecturas
Carlos Palma presenta un unipersonal sobre las cosas quenos pueden sacar de quicio

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FRASES

“Hubo un tiempo en el que la televisión no era tan mala, pero en los ‘90 hubo un proceso de banalización de los medios gracias a Fujimori”.

“Los cómicos y comediantes van creciendo de la mano de sus generaciones”.
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—¿De dónde nace el nombre “Me llega al Twitter”?
—Nace en el Twitter, precisamente, como un hashtag (etiqueta), porque no sé si recuerdas a este chibolo que le dijo a un a periodista me llega al…tu cámara, tu filtro, tu vida. Yo pensé en esa frase como algo muy peruano, para bien o para mal, y al final significa que te llega, literalmente, al pájaro; porque el Twitter es eso, un pájaro, una avecita.

—¿De qué trata este unipersonal?
—En este unipersonal hablo de las cosas del día a día que nos pueden hartar, por ejemplo estar parado en la cola del banco porque uno no tiene la tarjeta premiun o dorada (risas). Básicamente son cosas que nos molestan pero con las que, querramos o no, debemos lidiar. A diferencia del unipersonal anterior, en el que hablaba de las relaciones de pareja, de la adolescencia, de las mujeres, etc. La televisión actual me llega al Twitter. Antes a las 6 de la tarde veíamos Baywatch y era lo más “maleado” que había en tetas y potos, era lo más alucinante. Ahora no hay nada para la imaginación. Antes teníamos que ver a Mitch Buchannon y ahora tenemos que ver a Zumba (risas).

—¿Cuándo decidió que quería dedicarse a esto?
—Alfredo Cueva, que fue administrador del Satchmo, me dio un impulso, él me dio la opción de presentarme haciendo stand up. Él aconsejó a “Cachín” que haga “Asu Mare”, por ejemplo. Al comienzo yo iba a hacer solo ocho fechas de unipersonal, y terminamos extendiéndonos ocho meses. Fue un punto de quiebre, en el que dije yo me quiero dedicar a esto. Cuando digo a qué me dedico algunos me dicen “ya, ¿pero en qué trabajas?” y yo trabajo en esto. Esta es una empresa con una visión y todo un tema de marketing detrás. De hecho al comienzo empezó como un hobbie para mí, pero ya luego fue tomando forma. Yo creo que siempre es bueno estudiar una carrera, y si te apasiona otra cosa pues aplica tus conocimientos a esa pasión.

—Los comediantes juegan con códigos que entiende la gente y con la identificación de las personas…
—Códigos, insights. Se utilizan los códigos que las personas entienden, uniendo lo que está ocurriendo en el mundo con épocas anteriores. Por ejemplo en “Me llega al Twitter” se habla de esta red social, pero también se comenta que pasó con la televisión y eso nos lleva a los dibujos animados de la generación de la gente poco menor de treinta (Dragon Ball, Pokemon, Caballeros del Zodiaco o Nopo y Gonta), y eso nos puede regresar a la actualidad. Hay varias dimesiones en el unipersonal y al final todo se entrelaza.

— “Me llega al Twitter” llega gracias al Club de la Comedia ¿Cómo ha ido creciendo este grupo?
—“Me llega al Twitter” es una producción del Club de la Comedia, que no solo es mi empresa sino también es mi vida. Luego de que nosotros, un grupo de comediantes, nos juntamos para hacer un proyecto, nos dimos cuenta de que esto tendría que hacerse más grande y formar una productora de espectáculos, talleres, BTL, con conocimientos aplicados a la publicidad y el marketing.

—¿Cuáles son las diferencias entre la improvisación y el stand up comedy?
—La improvisación puede ser competencia, obra, unipersonal, pero no hay un guion, pero en el stand up sí, está ensayado, pulido, que si bien varía termina siendo una pauta flexible. Se inventa pero no tanto.

—¿A qué comediantes tiene como referentes?
—Adal Ramones. Me quedaba viéndolo luego del colegio. Acá Galdós y Alcántara. “Cachín” es un maestro, un showman completo que canta, baila, silba.

—¿Qué diferencias de los cómicos clásicos y ustedes?
—El cómico se dedica a contar chistes, es un empírico, ve que algo funciona y funciona, los humoristas y comediantes se basan en tomar cosas de la vida real y trasladar lo que ocurre el día a día para que la gente se identifique. No me voy a parar a contar un chiste de Superman, que es válido, pero a mí no me sale, soy pésimo, el que es un capo y me parece genial es Melcochita. Los humoristas tienen que ser como los publicistas, como los escritores o los artistas: muy leídos, inteligentes, intelectuales.

—¿Sería posible ver a los humoristas de stand up en televisión?
—Todo tiene un proceso. Nosotros tenemos un piloto oficial del Club de la Comedia. Ahora posicionarte en los medios es diíficil, los empresarios ven que los formatos actuales les da dinero. La gente que dirige los medios son cerrados, si algo les funciona lo ponen, y no importa si hay diversidad, si el contenido tiene un trasfondo interesante o algo, eso ya fue, si vende, se pone. Es una pena que ahora funcione así. A ellos el público les llega al Twitter, la eduación de tu hijo igual y lo que ven los chibolos de hoy día también. Si un chiquillo ve tetas y potos a los ocho años, les llega, y si uno trabajó hasta las 8 ó 9 am para darles comida, qué haces… los dejas ver todo eso hasta las 8 de la noche.


Leonardo Ledesma W.
Redactor


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