Dominio de escena

Una peluca azul, un saco de piel de leopardo, tacos de aguja y un ceñido traje de cuero envuelven a Anneliese Fiedler en su primer protagónico teatral como “Poopay”, una sensual e ingenua “dominatrix” en la intensa obra “Puertas comunicantes”. Nos cuenta sobre la obra y sobre su debut en el cine de la mano de Johanna Lombardi, la hija de Francisco.

| 22 abril 2012 12:04 AM | Espectáculos | 2.6k Lecturas
Dominio de escena
Anneliese Fiedler, encuerada en obra teatral “Puertas comunicantes”.
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-Una de las cosas que más llama la atención de esta obra es cómo el publico llega a involucrarse, como si estuviera en una sala de cine . ¿Sientes esa misma tensión?
-En el escenario tengo una sensación muy parecida a cuando hago una obra de niños, donde comentan cuando el personaje está perdiendo la batalla o empiezan los cortes de aire y los “no toques eso”, “uy, ya se fregó”. En teatro muchas veces no se da esto de que no lo comenta no lo vive.

-Su papá se incomodó al verla en el papel de meretriz en la versión teatral de “La Fiesta del Chivo”, ¿qué dijo de su papel de “dominatrix” en esta obra?
-Ya se divierte, pero la primera vez fue chocante. Ya está curtido y sabe que es un personaje.

-Ha dejado la conducción de radio en “Santas pecadoras”, ¿a qué se debió?
-Fue un problema surgido a raíz del cansancio y tuve que decidir en cuál de mis chambas me quedaba y, pues, antes que locutora soy actriz. Me salieron unas cosas en la garganta y tuve que hacer terapia. Si estaba en la radio de 10 a 1, me iba a grabar de 1 a 6 y venía al teatro de 7 a 10, no había tiempo para la terapia.

-¿Y en qué momento duerme?
-Duermo muy poco, debería dormir más. Me encanta el trabajo porque me gusta lo que hago. Muchas veces que he estado parada en el escenario, he salido después de una escena y he dicho: “¡Qué paja lo que estoy haciendo!”. O cuando caliento y estoy parada en el escenario, veo todo y me digo a mí misma que es como cuando era chiquita y jugaba estos juegos de roles. Solo que acá te dan todos los implementos que necesitas para hacer este juego más real.

-El teatro también es un juego
-Sí. En inglés se llama “play”, que significa jugar.

-¿Cómo fue su primera experiencia cinematográfica?
-Hice una película el año pasado con Johanna Lombardi que se llama “Casa adentro”. Es la historia de una señora que vive fuera de Lima con un ritmo de vida muy distinto al de los citadinos. Vemos cómo se altera el orden de esa casa cuando llegan su hija y su nieta, que soy yo, y con mi hija, porque acabo de parir y con mi marido que es Giovanni Ciccia. Lo que trata esta película es cómo son las relaciones entre mujeres. Lo grabamos en Chaclacayo, con un clima que te llevaba a la energía que quería Johanna para la película. Nos quedamos a dormir allá. Creo que la grabación tuvo una energía especial. Giovanni me dijo: “Chola, así no es siempre, no te la creas”. Me gustó el apoyo mutuo de todos para que las cosas salgan muy bien. Hay una propuesta de cine pero aún es un proyecto que ni siquiera está terminado.

-¿Como actriz formada en el teatro, ¿cómo sintió el paso a la televisión o al cine?
-En la tele trabajas rápido, no tiene que quedar con un 20 de nota pero en el cine sí. Además en el cine siento que todo el mundo está metido en cada escena. Me parece que el cine, aunque tampoco puedo hablar mucho porque es mi primera película, es más cercano al teatro que la tele en el sentido de que el trabajo es más largo.

-¿Qué tal es la experiencia del teatro para niños?
-Tengo mucha química con los niños, me encanta el teatro infantil. Así como esta obra donde los adultos ríen y lloran contigo y lo expresan, el niño hace lo mismo. Y puede decir a la mitad de la función: “Mamá, llévame porque estoy aburrido”. De otro lado, me pasaba que terminada la función, venía un niño que te abrazaba y decías: “Gracias, está hecho mi día”.

-¿Y piensa tener hijos?
-Sí. Le había dicho a mi mamá que a los 35 le iba a traer a un nieto como sea, pero me gustaría tener una familia armada como la que yo tengo. Si no se da, veremos qué me ha preparado Dios.

-¿Se considera una persona espiritual?
-Creo que busco crecer espiritualmente. El teatro es como el estudio del hombre. Cuando veo una obra siempre aprendo cosas, es como una pequeña sociedad, como un espejo. Y al crear un personaje rebuscas muchísimo y entiendes más por qué pasan las cosas. A veces te tocan personajes que no puedes juzgar si no que tienes que defender. Se te amplía la mente al conocer al ser humano en sí.


Fernando Pinzás
Redacción


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