Confesiones de un actor autoexiliado

Aunque advierte que no quiere hablar de política, no puede evitar que aflore esa emoción que le produce el hablar de Venezuela y la revolución bolivariana, esa misma emoción que lo hace un actor intenso que emana energía tan solo con su presencia. Roberto Moll está nuevamente entre nosotros para interpretar al cazador de vampiros Van Helsing en la adaptación teatral de Drácula. En esta conversación, el gran actor aprovecha para pedir disculpas por algunos malentendidos del pasado.

| 01 mayo 2012 12:05 AM | Espectáculos | 1.6k Lecturas
Confesiones de un actor autoexiliado
La pasión de Roberto Moll
1646

-Hace poco se presentó la obra sobre Salvador Allende, ¿qué le pareció esta experiencia?
-Nunca había hecho monólogos en mis cuarenta y cinco años de teatro, pero cuando me llegó este texto me conmocionó como ser humano porque tengo mi sensibilidad social en carne viva. Es mi mejor trabajo actoral. Se desmenuza frente al público cómo se gestó ese golpe sangriento, fue una sangre que se repartió durante 17 años, asesinaron a más de cien mil chilenos de la manera más cruenta. El teatro también se convierte en un espejo de la realidad. He recibido una invitación de la embajada de Venezuela aquí para poder traer el monólogo.

-¿Es cierto que se desmayó durante la actuación?
-Eso fue hace siete meses cuando la Corte Suprema de Justicia de Venezuela compra una representación de la obra para hacerla en el tribunal donde han sido juzgados políticos corruptos como Carlos Andrés Pérez. Soy muy apasionado y más aún con Allende. En el ensayo general, a la mitad del monólogo, Salvador Allende sufre un infarto al corazón y cae. Y a quien le estaba dando el infarto era a mí. El cardiólogo me recomendó que tome la vida con soda, pero para una persona tan apasionado como yo... Tengo 63 años y me dicen que la obra de teatro se va acabando y hay que estar preparado para irse.

-¿Le teme a la muerte?
-No. He desarrollado mi parte espiritual a través de los evangelios de Cristo y estoy preparado porque se a donde voy a ir. Me produce más miedo un escenario que morirme.

-¿Hay otro personaje histórico que le gustaría interpretar?
-Me atrae mucho la conversión de Saulo de Tarso, y como ese hombre se convierte de asesino de cristianos en un hombre que ha escrito más de la mitad del Nuevo Testamento.

-¿Cómo va el proyecto Villa del Cine en Venezuela?
-Es un gran proyecto que se ha gestado en esta revolución bolivariana porque hace dos años atrás Venezuela producía cinco películas al año y ahora se hacen 40. Y como se vive en una verdadera democracia no importa qué filiación política tengas, si tu proyecto es creativo y se puede llevar a cabo, el Estado te da recursos para poder filmar tu película. He recibido hace dos semanas el llamado del director venezolano Román Chalbeaud para protagonizar la vida del expresidente de Venezuela Cipriano Castro. Estamos cuadrando las fechas porque he recibido una propuesta de Roberto Ángeles para que después de “Drácula” integre un proyecto que él tiene para el Teatro de Lucía. Quiero aprovechar para saludar a la primera dama de la escena nacional la señora Lucía Irurita.

-¿Usted en algún momento se ha sentido victima de alguna intolerancia hacia sus ideas?
-(Entonces respira hondo, se queda callado y medita) Más bien he sido víctima de mi inocencia y de mi idealismo. Soy el culpable. Cada uno es responsable de lo que hace. No le echaré la culpa a nadie…

-¿Teme usted dañar con sus opiniones?
-Mira, he sido traído desde Venezuela por la señora Chela de Ferrari para hacer teatro (suspira, y en eso sigue, con los ojos ligeramente húmedos). Respeto mucho a los peruanos y no tengo derecho a herir susceptibilidades. Respeto todas las ideologías y todas las expresiones que quieran decirse, ¿ves? Ahora, lo que nadie puede prohibirme es que diga lo que yo pienso. Me cuesta compartirlo porque a veces uno puede ser malentendido y yo sería el primero en sentirme muy mal de hacer sentir incómodo a alguien por lo que yo pienso. Al contrario pido disculpas si alguna vez de mi boca salieron cosas que hayan ofendido a algún peruano. Aprovecho tu entrevista para explicarles que no fue mi intención, más bien soy un niño grande que espera que algún día el mundo esté lleno de justicia.

-¿Cómo está su amigo Hugo Chávez?
-Piensa nuevamente, incómodo. Creo que todos sabemos que él está pasando por un momento delicado de salud. En mis oraciones lo tengo muy presente. Está en un tratamiento y por supuesto que todo ser humano desea que nadie se enferme, todo ser humano desea que cada uno pueda desarrollar sus actividades en forma sana con armonía, felicidad y paz. Mis votos son, por supuesto, para que se recupere lo más pronto posible

-¿Qué siente por el Perú?
-A mi tierra le debo lo que soy. Mis 3 últimos años de secundaria los hice en el Gran Colegio Militar Leoncio Prado, donde empecé mis actividades de teatro con el gran profesor José Castro Pozo. Cuando llegué al quinto año fui nombrado presidente del club de teatro del colegio y nunca olvidaré al profesor Monge, que me regaló las obras completas de William Shakespeare diciéndome que ahora que salgo a la vida deje bien en alto el nombre de un leonciopradino, que respete el teatro siempre para llenar un poco la vida de los demás hombres y en eso estoy.


Fernando Pinzás
Editor de Espectáculos


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD