Cariño bonito, pese al circo

Octubre es un mes de multitudes para Lima, como lo confirmó el mar humano que ayer salió a las calles, esta vez para darle una despedida llena de cariño a Arturo “Zambo” Cavero.

| 12 octubre 2009 12:10 AM | Espectáculos | 473 Lecturas
Cariño bonito, pese al circo
Más allá del mal sabor por el aprovechamiento político, el cariño popular a Cavero desbordó ayer en la despedida de sus restos.
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A despecho de la justa indignación de muchos limeños por el aprovechamiento político del triste hecho, nadie puede negar que la gente de a pie sintió mucho la pérdida de un gran cantor popular y así lo expresó en las Nazarenas, en Palacio, en el municipio y el Congreso. Y la jarana de varios días, el adiós de guirarra y cajón, acabó en los Jardines de la Paz, cuando a las 14:30 horas sus restos por fin pudieron reposar en paz…

El tributo criollo, con las canciones que el “Zambo” hizo inmortales continuó el sábado y se enlazó con el domingo en el Museo de la Nación, hasta que ayer el homenaje se trasladó al centro de Lima, siendo la iglesia de las Nazarenas el primer epicentro de las despedidas al querido criollo que cantó el orgullo de ser peruano no sólo en nuestra tierra sino en todo el mundo. En el templo de la avenida Tacna, miles de personas, entre curiosos y admiradores, hicieron un alto al descanso habitual de los domingos para llegar y mirar, aunque sea de lejos, el féretro del ídolo del criollismo, así como escuchar el perifoneo de la misa de cuerpo presente.

Los familiares y amigos, presentes en la iglesia las Nazarenas, protagonizaron conmovedoras escenas de dolor. Sobre todo cuando el grupo musical que acompañó los últimos quince años al ‘Zambo’ Cavero tocó el tema “Cada domingo a las doce” entre otras canciones representativas. Fue ahí donde sus hijas Moraima, Zorca y Elena, dejaron escapar las lágrimas por la pérdida que sobrellevan con tanta y tan ejemplar dignidad.

La ceremonia duró aproximadamente sesenta minutos y la hermandad del Señor de los Milagros gestionó la presencia de la imagen del Cristo de Pachacamilla en el templo. Contra lo planeado y como quizá muchos esperaban, en la iglesia no estuvo el presidente Alan García.

El público llenó el templo para dar el último adiós al ídolo del criollismo. El sábado, las hijas agradecieron las muestras de afecto de la gente, pues no pensaron que su padre fuera tan querido. Con una sencillez que contrasta con lo aparatoso del funeral promovido por el gobierno.

El ataúd fue retirado en hombros de los integrantes de la hermandad del Señor de los Milagros, a la que perteneció el músico. Posteriormente, alrededor de las 11 de la mañana, la carroza fúnebre enrumbó hacia Palacio de Gobierno para ser condecorado con la Orden de Sol en Grado de Gran Cruz.

La ceremonia se inició con el responso del cardenal de Lima, arzobispo Juan Luis Cipriani, y luego el mandatario en presencia de sus familiares, procedió a la condecoración póstuma. Terminado el acto religioso, la hermandad del Señor de los Milagros trasladó el féretro hacia la carroza fúnebre a la Plaza de Armas. Jalado por caballos, honor pomposo que contrastó con la sencillez del “Zambo” y su familia y que impactó a presentes y televidentes, el ataúd recorrió las calles del centro.

El féretro fue escoltado por el destacamento presidencial “Húsares de Junín”. En la Plaza de Armas, los restos recibieron homenaje de la Municipalidad Metropolitana, antes de entrar al Patio de Honor de Palacio de Gobierno. El alcalde Luis Castañeda entregó a sus hijas la medalla de la ciudad de Lima.

Aproximadamente a las 12:45 horas, el féretro fue trasladado al Congreso, donde recibió un homenaje a cargo del titular Luis Alva Castro y legisladores de las diversas bancadas políticas. Tras la ceremonia, el féretro partió con dirección a los Jardines de la Paz para recibir cristiana sepultura.


Sentimiento general en las calles
El Centro de Lima fue, literalmente, tomado por el pueblo para rendir homenaje a uno de sus hijos más ilustres. Decenas de miles de personas que acompañaron al féretro del cantante desde su salida del templo de Las Nazarenas. Un ejemplo del cariño fuera de manipulaciones, el cariño popular, el de los peruanos sin cargos, es el de doña Rosa Lira (75), quien siguió la misa de cuerpo presente desde las afueras del templo de Las Nazarenas a través de los altoparlantes del templo, y acompañó la procesión del féretro hasta su llegada al Palacio de Gobierno. “He venido a rezar por él porque fue una persona muy buena”, dice doña Rosa, quien prefiere seguir rezando por el “Zambo” que seguir declarando a la prensa. Por su parte, Fanny Martínez Quiroz (45), llevando una fotografía en la que aparece abrazada a la figura voluminosa del cantante, antes de que le hagamos cualquier pregunta, se presenta más resuelta a expresar sus sentimientos hacia el “Negro de Oro del Perú”. “Vengo a ver al ‘Zambo’ Cavero porque soy su admiradora número uno. Lo voy a acompañar en toda la procesión hasta el final”, afirma.


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