“¡Aún sigo vigente!”

Desde su casita, que asegura no es cuartel de invierno, Carmencita Lara, la mejor intérprete de música popular peruana, se confiesa, con el poder de sus casi ocho décadas.

| 16 febrero 2009 12:02 AM | Espectáculos | 886 Lecturas
(1) En su casa de Comas con dos de sus tres hijos. (2) Carmencita y Víctor, tienen juntos más de 50 años.

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REINA DE LAS ROCKOLAS

El verdadero nombre de Carmencita Lara es Julia  Rosa Capristán, quien impuso éxitos como  “Olvídala amigo”, “El árbol de mi casa”, “Llora, llora corazón” y “Devuélveme a mi madre” entre otros. Hoy trasmite su experiencia en su escuela de talentos a niños y adolescentes, en su casa de Comas.
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Su voz alivia las penas y expresa nostalgias. “Reina de las rockolas” y taquillera de antaño, ahora es leyenda viviente de nuestra música. Sus temas “Llora, llora corazón”, “El árbol de mi casa” y “Olvídala amigo”, hicieron de Carmencita Lara una diva del vals. No está ya en aquellos años de gloria, con las actuales radios inyectadas de cumbia y reggaeton, pero su legado no muere. Carmencita prepara talentos en su escuela de danza y canto, desde donde nos cuenta sus proyectos, que no paran a pesar de tristezas y algunos olvidos…

Ahora afincada en su casa de Comas, intenta superar malos recuerdos que se le vienen a la mente. Se lastimó la rodilla en el terremoto de 2007, pero eso no detiene a esta trujillana que bordea los ochenta años, pues aún sigue realizando presentaciones, junto a su inseparable Víctor Lara desde hace más de cincuenta años.

“Creo haber cumplido musicalmente. He tenido mis buenos tiempos y agradezco el cariño de todos, que me saludan por las calles…”, nos comenta Carmencita.

Historia
Su talento innato, acompañado por el arreglo musical de su esposo, tocó muchas puertas de disqueras para sacar su primer disco. Fue en 1964 que comenzó todo, de ahí no paró hasta recorrer todo nuestro país, Sudamérica y Europa.

“Cuando fuimos a la Casa de la Cultura a inscribirnos no me aceptaron porque mi nombre real es July García Capristán… ¡creían que era extranjera! Entonces me puse el nombre de la madre de Víctor y adopté el apellido de mi esposo. Me volví Carmencita Lara”, recuerda a modo de anécdota.

Uno de los aportes que dieron Carmencita y su esposo al vals, fue la inclusión del acordeón y batería. “Además, Carmen fue la primera en cantar con arpa, ahora muchos lo hacen”, agrega don Víctor, orgulloso. La Dama de las Canciones Tristes, hoy vive de sus regalías, aunque de vez en cuando se va de gira, porque no puede dejar de trabajar.

“El cuerpo no me da, pero siempre me convencen, aún sigo vigente. Además nunca le he negado la ayuda a nadie, yo soy así, me gusta ayudar a los que necesitan, y decir las cosas como son, porque yo soy directa”, sentencia.

Así es Carmencita Lara, una de las mejores intérpretes de nuestra canción popular. Asegura seguir en la brega, volcando su experiencia en niños y adolescentes, que la mantienen vigente. Y cuando no está con sus pupilos, se reencuentra con sus maduros fans, que nunca se cansan de remecer su corazón con tristes melodías, tristes pero inolvidables.

Mario Palacios
Redacción

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