Ácidas lentejuelas

Miserias y trapitos
En el periodismo peruano hay un historial sinfín de celos, intrigas, ofensas, peleas entre colegas que estaban, en cierta medida, enfrentados por diferencias y respaldos políticos en sus respectivas líneas editoriales.

Por Diario La Primera | 28 ago 2010 |    
Ácidas lentejuelas

Entredichos de hombres de prensa independientes que defienden la pluralidad con el ataque certero mal intencionado, sin motivo alguno de otros que abren portadas con cheque. O ya pues, celos y complejos de inferioridad, también existe no sólo en el campo del periodismo ¿Cuál es la diferencia con otros profesionales de otras profesiones en esta miasma de rencores y bajezas? Que los periodistas lo hacen en público, pues el soporte o herramienta que utilizan es de esa naturaleza; lo distorsionan para valerse a intereses suyos, ya no priorizan al lector/televidente. Pero en el caso Bayly- Ortiz tiene ahora un toque diferente. En ningún caso de la historia de la prensa, por lo menos hasta donde se sabe, se ha visto que sea por un amor no correspondido, un odio desmedido donde vaya a saber dónde queda el límite entre lo personal y profesional con lo sentimental. Bayly ha dicho: “En esa carta, Ortiz Pajuelo me declaraba su amor perdido. Me decía que yo era todo lo que él nunca podría ser, porque yo era atractivo, guapo y él era feo y horrible. Había escrito una novela que es la novela que él soñaba escribir y que él ya nunca iba a poder escribir”. Falta que lo aclare Beto. Por lo pronto, esto tiene para largo. Ortiz está atado de manos al no tener un espacio televisivo, ante la avalancha mediática desde la ventana de un Francotirador que lo está acribillando, doblando su rating por esta temática. El ex conductor de Enemigos Públicos responderá sólo en el Tribunal, dice. Del amor al odio sólo hay un paso. La televisión lo subraya.

Por el Neutro

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