Voz del trueno y del arco iris

El libro es un referente fundamental para la historiografía literaria de la Huancavelica, pues expone el proceso socioeconómico, cultural, antropológico, lingüístico, desde la creación de la ciudad de Huancavelica, en 1571.

| 08 julio 2012 12:07 AM | Especial |  2.1k 
Voz del trueno y del arco iris 2170  

“Con este texto damos por cumplida la vieja promesa de ‘regresar’ a nuestro departamento natal”. Son las iniciales palabras de la presentación que hace el autor Isaac Huamán Manrique en su libro “Literatura de Huancavelica. La voz del trueno y del arco iris”; palabras que tienen la carga emotiva del compromiso con el terruño, con la familia y con todo lo que representa el arraigo y el desarraigo de millones de peruanos. Provinciano al fin de cuentas, Isaac Huamán nos ofrece un valioso “testimonio de parte” sobre Huancavelica y su devenir histórico. “Todo el Perú es una provincia dejada al margen de la vida nacional. Además ser provinciano, no es únicamente el vivir en la provincia, sino el soportar la comparación con el habitante de la capital. El provinciano es tal, plenamente, solo cuando llega a Lima y adquiere conciencia de su inadaptación inicial”, escribía el extraordinario muralista Teodoro Núñez Ureta. Justamente se recuerda este 2012 los cien años de su nacimiento.

El texto de Huamán Manrique es un referente fundamental para la historiografía literaria de la Región Huancavelica, en él se da cuenta del proceso socioeconómico, cultural, antropológico, lingüístico, desde la creación de la ciudad de Huancavelica, en 1571, hasta el año 2010.

Tradición escrita y oral
En el libro se aborda el estudio de la literatura desde la perspectiva de las dos tradiciones “literarias” de la zona: la tradición escrita (novelas, cuentos, poemas) y la tradición oral (discursos poéticos, sobre todo quechuas). Como referencia nacional fundamental, da cuenta de la existencia e importancia de las literaturas regionales, literaturas —lamentablemente— poco estudiadas.

Este fuerte sentimiento que orienta nuestra brújula provinciana hace de Isaac Huamán un cronista en el mejor sentido de la palabra. Con el tiempo (cronos) como su inseparable compañero, silente, cauto, esperanzado, pero terco en abrir trochas, buscando vernos y entendernos mejor. Este postulado tiene años, siglos, que de tanto repetirlo se ha convertido en una letanía, aparentemente es una repetición por inercia. No es así, por ejemplo, en el libro que comentamos el autor no soslaya esta realidad, más bien la enfrenta con el testimonio vivido y pensado conscientemente.

En algún momento Isaac Huamán escribe “somos parte del más doloroso fragmento del Perú. Este libro no puede ser explicado sino por nuestras vivencias, frustraciones y aspiraciones. En buena cuenta es una respuesta a las aspiraciones primigenias de mi generación; una generación cuyas aspiraciones siento ahora traicionadas cínicamente; una generación que olvida fácilmente y camina hacia atrás. Nuestra respuesta ha sido siempre de lucha ante la inercia, la poquedad y la miseria de pensamiento; ha sido de repudio total a los inconsecuentes, oportunistas y arribistas”.

Compromiso
El ejemplo palpable de lo que escribe Huamán Manrique es este libro. “Voz del trueno y del arco iris” se lee como subtítulo y como metáfora. No por algo truenos y relámpagos anuncian las lluvias y el arco iris tiene los colores del Tahuantinsuyo. “Creemos en el Perú. No en un Tahuantinsuyo resurrecto, ni en la perennidad de coloniales moldes que infortunadamente aún rigen, ni en las vicisitudes trágicas de la vida republicana, presentadas como Némesis (castigo) implacable. Creemos en el Perú mestizo, de síntesis, de destino” (Juan Mejía Baca en la presentación del libro “Historia del Perú Antiguo” de Luis E. Valcárcel).

Decíamos que el libro es prueba irrefutable de un compromiso consigo mismo, con su pueblo, con su generación, con el Perú. No hay, no existe un dejo de insinuación, de hablar a media voz, con la voz del compadre amigo, pifiando la palabra, abrazándote para decirte “no ganas nada, deja las cosas como son, así es el Perú, hermano” (sonrisita de por medio). Nada de eso. Aquí sus palabras definitivas y definitorias sobre el proceso de su trabajo que ahora lo tenemos en las manos y en la memoria: Nosotros pagamos el precio de vivir nuestro tiempo con estoicismo, dignidad y orgullo. Al final de lo recorrido hasta ahora, solo nos quedó la literatura como arma para decir que existimos y pensamos; para decir que no nos cambiarán la cabeza; para decir y gritar las injusticias e iniquidades; para desear una patria con justicia, democracia y vida dignas, para decir que “somos pocos pero somos”; para decir que todavía existimos y que “todavía somos”.


Antonio Muñoz Monge
Colaborador

Loading...


En este artículo: | | | | | | | | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

Diario La Primera ha escrito 125390 artículos. Únete a nosotros y escribe el tuyo.

Deje un comentario