Utilitarismo del terror

Desde tiempos inmemoriales, lindantes con los albores de la humanidad, el hombre ha sido presa del terror y tuvo que aprender a convivir con él.

| 30 noviembre 2012 12:11 AM | Especial | 2k Lecturas
Utilitarismo del terror
Opinión

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MALOS TIEMPOS

Felizmente, para nosotros los peruanos que durante veinte años aprendimos a convivir con las atrocidades de Sendero Luminoso y el MRTA, los malos tiempos ya pasaron. Sin embargo, hoy vivimos la etapa del marketing del terrorismo que es la razón primordial de esta nota.
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Los grandes desastres y circunstancias cruentas como el diluvio universal, Sodoma y Gomorra, Atila con sus sanguinarios Hunos, Gengis Khan, el piromaníaco Nerón, los genocidas modernos: Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao Tse Tung, y el propio Abimael Guzmán, aparte del terror que originaron en sus zonas de influencia en los casos no naturales, persiguieron un utilitarismo aberrante. Empero, no tuvieron mayor planificación que la ambición de alcanzar el poder absoluto.

Con el post modernismo histórico y especialmente a partir de las últimas décadas del siglo veinte, se ha desechado la tradición del terror por el terror y la tecnología del marketing comercial ha sabido utilizar este factor aglutinante y fácilmente aplicable a las sociedades, como medio para la obtención de grandes beneficios económicos, defensa subliminal de intereses egoístas, satanización y destrucción de opositores industriales o políticos y la perpetuación de sistemas de exclusión en todos los aspectos de la vida diaria, que permiten el disfrute amplio de pequeños grupos y la miseria de las grandes mayorías.

TERROR EN AUMENTO
En efecto, el miedo vivido por los hombres de las cavernas frente a los grandes depredadores, persecuciones ideológicas e inquisiciones religiosas, las guerras expansionistas y el salvajismo asesino de las dictaduras, son ahora recuerdos torpes relacionados con la reducida capacidad del hombre antiguo para realizar maldades. En nuestros días, el refinamiento en la aplicación del terror con fines utilitarios ha adquirido tal nivel de enmascarada legalidad que convierte en un imposible el lograr señalizar responsables o determinar orígenes y causas reales por presentarse los casos con una apariencia ficticia.

Veamos antes de enfocar la problemática del terror en nuestra patria, algunos ejemplos que afectan la vida sobre el planeta y que carecen de un real fundamento. Se anuncia con pertinacia que las próximas conflagraciones mundiales ya no serán por expansionismo territorial, factores económicos o fundamentalistas con primaveras árabes o tal vez, también occidentales. Se afirma que tendrán como eje principal la falta del agua. El calentamiento global provocado por los países industrializados rebeldes al Protocolo de Kioto, motiva lógicas recriminaciones que caen al vacío, simple y llanamente porque tenemos tanta agua por desalinizar en los mares de la Tierra que resulta infantil pensar que algún día no muy lejano los seres humanos morirán de sed. Basta mirar a los Emiratos Árabes que no tienen un río que los distraiga, cómo siembran rosas en el desierto de Sharja y en los parques de Dubai y Abu Dhabi con riego abundante, confirmado personalmente. Al tomar una ducha hay que ponerse un casco de motociclista para evitar que el agua nos perfore el cráneo debido a su abundancia y potencia de caída.

Igualmente, el terror se difunde cada cierto tiempo al anunciarse las grandes epidemias gripales V1H1, aviar, porcina, que matan muchísimo menos que la Influenza ancestral. Con esta alarma los grandes consorcios farmacéuticos se llenan de dinero promocionando y vendiendo vacunas con dudosas probanzas de seis meses, que los países dizque en vía de desarrollo como el nuestro, gastan millones en adquirirlas, y pese a ello los niños y ancianos siguen muriendo. La OMS y OPS, entidades de la ONU encargadas de la salud mundial y panamericana, no dicen una palabra, pues afectarían las economías de los grandes países productores.

Con las guerras e insurrecciones provocadas que hacen vivir temporadas de horror a millones de personas en diversas latitudes del orbe, sucede algo similar. La ONU (1945), sucesora de la Liga de las Naciones previa a la Sociedad de las Naciones (1917), no ha prevenido o evitado conflicto alguno o invasión a pesar que se creó para este fin. (Grenada, Guatemala, Panamá, Chile, Balcanes, Corea, Vietnam, Guerra del Golfo, Israel, Iraq. Etc., etc). Sin terror no habría venta de armas y, por tanto, se perjudicarían las grandes naciones desarrolladas que son las productoras de estos implementos letales.

Dejemos entonces de preocuparnos por el mundo entero, del futuro hambre y su saciedad transgénica como solución interesada y utilitaria. Siendo incapaces de solucionar nuestra problemática, resulta ilógico perder el tiempo en enumerar lo exterior ajeno.

Felizmente, para nosotros los peruanos que durante veinte años aprendimos a convivir con las atrocidades de Sendero Luminoso y el MRTA, los malos tiempos ya pasaron. Sin embargo, hoy vivimos la etapa del marketing del terrorismo que es la razón primordial de esta nota. Nos tienen asustados con una posible escasez de agua (intereses privatizadores) a pesar que la vertiente oriental de los Andes puede con algunos trasvases bien planeados, inundar la franja costera. Los sismos y tsunamis están en el menú diario, cuando bien se conoce que de ocurrir una desgracia de estos tipos, moriremos inexorablemente los que saliéramos premiados con mochila de emergencia o sin ella, con prácticas de simulacros o pantomimas mal preparadas. No obstante, lo peor de todo resulta ahora que es el Movadef con su capitoste el abogado Alfredo Crespo porque “crece terriblemente” y defiende la ideología del Pensamiento Gonzalo, la cuarta espada del maoísmo, la libertad de Guzmán y amnistía general, justo cuando el Partido Comunista Chino ni siquiera se acuerda del autor del Libro Rojo y la Gran Marcha.

Sin lugar a dudas, un sector de los medios que están satisfechos con que la Educación, Salud y Transporte en el país siga como hasta ahora por los suelos, alienta la idea que estamos al borde de una nueva etapa de terror con asesinatos, coches bomba, apagones y secuestros. Han inducido con mucha fuerza la renuncia del embajador Lynch en Argentina, por recibir una carta del Movadef bonaerense, comentándose que anteriores funcionarios hicieron cosa similar, han interpelado al canciller Roncagliolo, desprestigiado y ajusticiado malamente al congresista Javier Diez Canseco con votos del lumpen parlamentario y sueñan con revocar a Susana Villarán, la única que ha tomado al toro por las astas de La Parada y el caos del transporte. INDECOPI acaba de destruir de un plumazo todo lo ganado en el ordenamiento de las líneas de ómnibus que había arreglado la alcaldesa; y no nos sorprendería que el Poder Judicial disponga la reapertura de la antigua La Parada en base al recurso de amparo presentado por la mafia. Por lo pronto, el Jurado Nacional de Elecciones ya aceleró la llegada del día de la “Robocatoria”, sin considerar las dificultades económicas y de preparación que afrontará la ONPE.

SACAMOS LECCIONES
Es tan cierto lo que afirmamos en este artículo, que el propio presidente de la República, Ollanta Humala, ha señalado que el terrorismo no representa un peligro para el país a pesar de las exaltaciones de sus panegiristas interesados en que nunca se realice la prometida “Gran Transformación (¿?)”, que terminaría con sus regalías abusivas. En realidad, ni las huestes reducidas de los sicópatas Quispe Palomino en el VRAEM ni el Movadef, podrán vulnerar la sensatez del pueblo peruano que los ha proscrito definitivamente, pues solamente son pequeñas piedras en el camino del progresismo.

El marketing del utilitarismo terrorista en el Perú pretende, también con estilo criollo, cambiar las palabras de nuestro Redentor Jesús acerca de “amaos los unos a los otros”, con la expresión de “Asustaos los unos a los otros”. No pasarán.


Álvaro Balarezo Vallebuona
Colaborador


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