Universidades pichiruchis

La multiplicación de universidades en el país es una de las causas de la poca competencia profesional. Ello entre otras razones se debe a que las privadas fueron exoneradas del impuesto a la renta (30%) con la condición de reinvertir ingresos en pro de la educación de sus alumnos; pero resulta que este incentivo, como en varios otros casos, se ha tergiversado, y la naturaleza formadora de la universidad ha dado paso al crudo negocio.

| 16 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 1.8k Lecturas
Universidades pichiruchis
La oferta universitaria se ha venido precarizando constantemente en el país, por lo que es necesario revisar este campo de la política educativa.

Más datos

Los jóvenes protestan
También en Colombia

Mientras los estudiantes en Chile se movilizan para exigir que la educación sea gratuita, en Colombia marchan en contra de la privatización. Los estudiantes chilenos exigen una reforma educativa. Los colombianos quieren evitar que el Congreso de la República apruebe la propuesta que, con ese propósito, ya fue enviada a la legislatura por el gobierno de Juan Manuel Santos.
1852

Hoy vuelve al debate a propuesta del gobierno, la eliminación de esta exoneración. El asunto es que sí existen universidades privadas (muy pocas) que brindan una educación adecuada y procuran que sus inversiones se hagan en beneficio de sus alumnos; pero también nos enfrentamos a decenas de nuevas “casas de estudio superior” o algunas antiguas que ya no son garantía de nada y literalmente esquilman a cientos de miles de universitarios.

En ese contexto reaparece la necesidad de contar con una acreditación adecuada que permita discriminar entre universidades dignas de ser consideradas así, y las otras, las pichiruchis que pululan en las avenidas de las principales ciudades del país.

Si justamente se ha logrado un consenso en relación a la importancia de la educación para el desarrollo del país, es necesario abordar la llamada educación superior.

ESPEJO CHILENO
Si bien en el país no se ha desarrollado un movimiento de protesta social a partir de la educación como viene sucediendo en Chile, ello no significa que las cosas estén mucho mejor que en la nación del sur.

Allá la lógica de mercado se apropió de la educación universitaria, y cada alumno al terminar su carrera debe “devolver el préstamo” que le permitió acceder a su carrera. En promedio cada graduado chileno egresa con una deuda sobre los hombros de unos 50 mil dólares, lo que ata y limita seriamente su desarrollo personal.

En el colmo de la irresponsabilidad estatal para con sus ciudadanos, el “préstamo” que en un primer momento lo otorgaba el Estado, hace varios años pasó a ser un crédito otorgado por la banca privada, con lo que el círculo a favor del gran capital se cerró.

Por ello la protesta de los estudiantes chilenos acaso sea un punto de quiebre con repercusiones globales, ya que demuestra hasta qué punto se puede llegar cuando se pierde el sentido de desarrollo social, y se lo reemplaza con la falacia “todo cuesta”, expresada en boca del propio Piñera.

Comprobamos entonces que los tentáculos del gran capital no se satisfacen controlando diversas actividades de las que somos dependientes, sino que ahora se lanzan con mayor intensidad sobre derechos como la educación y la salud, convirtiendo lo básico en privilegio, y atentando así contra la libertad.

Ello porque un ser humano será más libre en la medida en que posea educación y salud, y más dependiente cuando estos derechos dependan de su capacidad de pago.

Si bien no hemos llegado al extremo chileno aún, la actual situación, ya de por sí grave por la precariedad generada, si no es controlada debidamente, terminará naturalizando una oferta engañosa de universidades o institutos a las cuales los jóvenes y sus familias terminan pagando altas sumas de dinero que no se condicen con la formación recibida; en suma, una estafa, tan o más peligrosa que el endeudamiento a la chilena.

UNIVERSAL
Universidad viene de universal, de universalidad. Interesadamente los traficantes de la educación ahora pretender vaciar de ese carácter a la universidad peruana, preguntando para qué tanto humanismo, para qué tantas carreras en las que los jóvenes piensan en la realidad social, si lo que se necesita son técnicos, hombres y mujeres prácticos que no divaguen alentados por ideologías.

Nada más inexacto que ello. Lo que requerimos es un equilibrio entre las ciencias/técnicas y el humanismo. Ambas son las caras de una misma moneda que se retroalimentan necesariamente para derivar en la posibilidad de construir una sociedad más equilibrada.

Bienvenida entonces la iniciativa para que aquellas universidades que no cumplen su función original deban pagar los impuestos correspondientes; pero se debería avanzar más allá, para desmontar toda esta oferta engañosa de universidades creadas desde la lógica del negocio.

Una universidad antes que nada nace de una mística por la formación y el conocimiento, que muy pocas hoy siguen albergando.

¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


En este artículo: |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD