Una luz para los niños de Tarapoto

Como en muchas ciudades del interior del Perú, los niños tienen que trabajar para suplir las necesidades de casa o por cuestiones de cultura y tradición, lo cual no les permite estudiar y desarrollarse como lo hace la mayoría de niños que tienen mejores condiciones económicas en distintas partes del país. LA PRIMERA estuvo en Tarapoto y conoció la labor que se desarrolla en esta ciudad del oriente peruano a fin de generar oportunidades para los menores y un mejor futuro.

| 22 abril 2013 12:04 AM | Especial | 3.5k Lecturas
Una luz para los niños de Tarapoto

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Sally Priscila tiene siete años, y quiere ser enfermera cuando acabe el colegio. Ddice que gracias al programa ProNiño “ha aprendido muchas cosas”. Su madre, Iisabel Montillo, asegura que a su hija “le ha ido muy bien”, y que estas estrategias “nos convienen porque nos entregan materiales como uniformes, mochilas y zapatos”, que a veces no pueden conseguir fácilmente por cuestiones económicas.

Por su parte, Bbren, de 10 años, y que pasa al quinto grado de primaria, es algo más tímido que Sally Priscila, pero nos cuenta que “se siente bien” con todo lo que está aprendiendo. Aaunque no se muestra muy seguro, nos dice que será ingeniero “cuando sea grande”

Como Sally Priscila y Bren, muchos niños en Tarapoto han encontrado la posibilidad de crecer y desarrollarse normalmente, y no ver atajado este crecimiento por dedicarse al trabajo a temprana edad. Si bien es importante la labor filantrópica que cumplen las instituciones privadas, el Estado debería comenzar a generar las oportunidades para que los niños de hoy tengan una buena educación, para que forjen el Perú de mañana.
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Tarapoto nos recibe con mucho calor por la noche, a pesar que el sol está ausente, como es natural. Al día siguiente, despertamos con una lluvia intensa, y al mediodía el calor de la noche anterior retorna, esta vez acompañado del astro rey.

Ese clima tropical y cambiante hace que quien llega a esta exótica ciudad del oriente peruano tenga que andar ligero de ropas para enfrentarse al sol; o cubierto por un poncho de plástico para evitar ser mojado por la lluvia, en distintos momentos.

En medio de ese clima tropical, que para muchos es excitante, donde sus habitantes y sus visitantes disfrutan de platos exóticos hechos con tacacho, cecina, y otros ingredientes típicos de la selva, además de varios aguardientes, cuyos proveedores aseguran que tienen propiedades curativas, muchos niños tarapotinos, como en muchas partes de nuestro Perú, deben dedicar parte de su tiempo al trabajo, ya sea por razones económicas de muchas familias que viven en condiciones difíciles, o por cuestiones culturales.

En efecto, la región San Martín cuenta, según estadísticas de la Fundación Telefónica, con el más alto índice de trabajo infantil, con 11.3% de niños y adolescentes entre 6 a 17 años de edad trabajando.

Ante ello, la Fundación Telefónica, junto al Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP) impulsan en Tarapoto el programa ProNiño, que busca motivar a los menores en edad escolar, que se dedican a trabajar, a que realicen actividades educativas y de desarrollo personal con el fin de que, paulatinamente, dejen las jornadas laborales.

LA PRIMERA visitó la ciudad de Tarapoto y estuvo en la Institución Educativa 0106 Atumpampa de esta ciudad, que es uno de los colegios beneficiarios de este programa. En dicho centro educativo son atendidos 298 escolares.



LAS ESTRATEGIAS
Milagros Ríos Arromeque, coordinadora nacional del programa ProNiño, dijo a nuestro diario que este programa es ejecutado directamente en tres centros educativos en la ciudad de Tarapoto.

Entre las estrategias que desarrolla el programa, Ríos mencionó el acceso a la educación y permanencia de los menores en las escuelas. Las acciones son la entrega de un kit que contiene una mochila con útiles escolares. Además, se realizan reuniones con los padres de familia para generar conciencia sobre su compromiso con sus hijos y la escuela; y reafirmar el de la escuela y de la misma Fundación.

También señaló la transformación de patrones culturales, “que es un proceso de sensibilización frente a la problemática del trabajo infantil en Tarapoto”. Esta transformación aborda temas como la protección de los padres para con sus hijos, el buen trato en la familia y la prevención del abuso sexual infantil, que debían ser programados por cada colegio “de acuerdo a su realidad”.

La tercera estrategia, en palabras de Ríos, es la complementación de procesos educativos, que consiste en el desarrollo de habilidades personales y sociales, con talleres de arte, pintura, dibujo, danza, oratoria, teatro, liderazgo, entre otros.

“Pretendemos que los niños que trabajan, que son nuestra población objetiva, tengan otras oportunidades que quizás la escuela no les puede brindar en espacios y horarios distintos”, explicó Ríos, quien además precisó que los talleres anteriormente mencionados “se hacen en el interior de la escuela, pero en horarios distintos al escolar, como los días sábados”.

Agregó que la idea de hacerlo en estas fechas “es porque buscamos erradicar el trabajo infantil y ganar horarios libres”.

La última estrategia es la atención psicopedagógica, que atiende a los escolares con dificultades de aprendizaje en el aula, con bajo rendimiento académico, así como a aquellos que tienen problemas para relacionarse.

Todas estas acciones, manifestó Ríos, son realizadas en alianza con actores e instituciones locales “para fortalecer las actividades que contribuyan a la erradicación del trabajo infantil”.



LOGROS Y PROYECCIONES
Acerca de los logros, Ríos reveló que durante el año pasado, que fue el primero de la intervención del programa ProNiño en Tarapoto, se consiguió que el 40% de los niños trabajadores abandonen esta actividad. Además, el 95% de los 1,056 menores permanecieron en la escuela. “Este es el primer año en el que intervenimos, nos ha ido bien y esperemos que este año sea mucho mejor”, agregó.

Para el 2013, la coordinadora nacional del programa ProNiño dijo que tienen proyectado que otro 30% de niños trabajadores dejen esta actividad, que el 20% disminuya sus horas de trabajo; además de repetir la cifra del 95% de escolares permaneciendo en clases de marzo a diciembre; y un 85% que asista permanentemente.

Por su parte, el jefe zonal de la Fundación Telefónica en San Martín, Hilmer Escudero, reveló que el 93% de los escolares aprobaron en materias básicas como Lógico Matemático y Comunicación Integral. Sostuvo que este resultado logrado con el programa ProNiño “es un aporte (a la educación), porque (los menores) tenían una alta incidencia de desaprobación” en estos cursos.

Acerca de la importancia de que los menores dediquen la mayor parte de su tiempo a las actividades escolares y de desarrollo de habilidades antes que al trabajo, Ríos destacó que el reforzamiento escolar responde “a una problemática que está presente en muchas zonas del país, como aquí en la región San Martín”.

Recordó que además de tener en cuenta “que los niños no deben de trabajar”, con esto “se vulneran sus derechos, no debemos acostumbrarnos a ver a los niños trabajando, deben ir a la escuela”.

A su turno, Escudero dijo que la erradicación del trabajo infantil en Tarapoto y otras ciudades del interior del país “hace que los menores sean estudiantes con un futuro mejor”. Agregó que el hecho que los niños trabajen “no los ayuda y hace que pierdan oportunidades; queremos que tengan opciones educativas y un desarrollo progresivo de su calidad de vida”, pues generan aptitudes “psicológicas, educativas y deportivas”.


Víctor Liza
Redacción

David Huamaní
Fotos

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