Una inmensa deuda pendiente

Poco se habla en el Perú de las poblaciones indígenas, y en particular de la mujer indígena, pese a que constituyen la tercera parte de la población. Cecilia Olea, del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, ha hecho una investigación sobre los derechos humanos de las mujeres indígenas y ha encontrado grandes debilidades y algunas esperanzas. Estas son sus reflexiones.

Por Diario La Primera | 02 setiembre 2012 |  1.6k 
Una inmensa deuda pendiente
Las mujeres indígenas ocupan la atención de la entrevistada.
INDÍGENAS
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En su informe se dice que la tercera parte de la población peruana es indígena, ¿es así?
-Existe una vieja discusión sobre qué indicadores se tendrían que considerar para hablar de población indígena y hay diferentes resultados en la medida del indicador que se aplique, pero si consideramos la lengua de los ancestros, el lugar de residencia, la lengua que se habla, vemos que existe evidentemente un gran número de población indígena

-Si la población indígena es tan abrumadora y está en Costa, Sierra y Selva, ¿qué explica que los indígenas no aparezcan en la tele, ni en la radio, no conozcamos sus voces, sus idiomas, sus problemas? ¿Por qué están tan invisibilizados?
-Esa invisibilidad responde a la gran exclusión que sufre la población indígena, exclusión que incuso se manifiesta en negación de la propia identidad. Cuando uno conversa con personas que tiene una lengua materna diferente al español y luego han migrado a alguna ciudad donde el idioma hegemónico es el español, la cantidad de insultos que han recibido por la forma como ellos han hablado el español, es impresionante…

-El término “indígena” es usado cotidianamente como un insulto en el Perú, incluso no se habla de indígenas, como sí se hace en otros países. Aquí se prefiere usar términos como “campesinos, etnias, población rural”, como si al no ser nombrados ya no existen, siendo en realidad un importante y numeroso componente de la población peruana…
-Creo que la construcción de las identidades evidencia momentos políticos, sociales y culturales, y en el país hubo, desde quienes luchaban por la justicia, una predominancia a subrayar las relaciones de trabajo, entonces había obreros, campesinos, y no otro tipo de condiciones como origen étnico o género; eso contribuyó a que no se haya planteado, desde esa dimensión, a la identidad indígena como un conjunto político y cultural.

-Dice también en su libro que la normativa se ha escrito desde la mirada oficial, desde la otredad, sin compatibilizar los intereses y puntos de vista del indígena.
-Hay que considerar que hace escasamente poco más de 500 años que estaba la discusión de que si éramos seres humanos o no las personas que vivíamos en esta parte del mundo. Creo que de esa discusión, esa manifestación expresada desde la cultura católica, como si tienen alma o no tienen alma, según eso se era ser humano o no, creo que eso ha quedado, esa huella ha marcado cómo miras al otro.

-La población indígena peruana es sobreviviente de muchas luchas y masacres, desde la invasión europea hasta nuestros días no han dejado de resistir, aquí están, pero esa historia de resistencia y permanencia no tiene un correlato de avances en sus comunidades
-No olvidemos que fueron permanentemente hostigados y se expropiaron sus tierras, las poblaciones indígenas vivían en tierras bajas y fueron expulsados de sus tierras hasta llegar a los 4 mil o 5 mil metros sobre el nivel del mar, obligadas a asentarse en lugares donde la tierra no es tan generosa como la parte baja cercana a ríos y valles. Sin ir muy lejos, a inicios del siglo pasado aun se les consideraba grupos tribales, como denominación de más o menos salvajes, recordemos que en el gobierno pasado, durante la gestión del presidente García, se sostuvo que los indígenas eran ciudadanos de segunda clase.


Para Cecilia Olea, en el trato a los indígenas hay racismo y hay exclusión.

-Pero después lo desmintió…
-Si, pero a lo que voy es a lo que espontáneamente sucede, o lo que pasó con un joven andino en un cine de Larcomar, hecho que felizmente fue sancionado, eso quiere decir que ya tenemos herramientas que por lo menos permiten una denuncia y una sanción.

-Sin embargo existe la percepción que las poblaciones indígenas se anclaron en el pasado.
-No, yo creo que además de su resistencia también hay un gran aporte que es su lucha por incorporarse. El hecho que en estos momentos exista la ley de consulta previa, independientemente de las críticas que ha recibido su reglamento, creo que manifiesta esos avances, su llamada de atención al conjunto de la nación, su manera de decirle: “miren, existimos, estas son nuestras demandas y estos son nuestros aportes”

-¿Eso es suficiente?
-No, hay una deuda inmensa de parte del Estado, cuando uno ve el tema de acceso al agua, que es un elemento indispensable para la vida, si contaminas los ríos ¿de dónde vas a sacar agua limpia? En el tema de acceso a servicios, por ejemplo en el caso de la violencia contra la mujer, nosotros decimos si te maltratan, denuncia, puedes ir a la comisaría, o a un servicio de salud, pero ¿cuánto le cuesta a una mujer indígena que vive en la selva hacer esa denuncia?, ¿cómo se le atiende?

-El asunto del idioma es grave, me parece escandaloso que cuando una mujer indígena va al juez no puede defenderse porque la autoridad no entiende su idioma..
-De acuerdo a la ley hay derecho y es un deber del Estado poner intérprete.

-Pero también dice su informe que existe una gran distancia entre lo que dice la normativa y lo que realmente se hace.
-Te cito el caso de la Universidad San Antonio Abad del Cuzco. Allí quienes reciben formación en Medicina y Enfermería tienen que dar un examen de suficiencia de quecha, que es un curso obligatorio. Ese tipo de políticas debería tenerse en el conjunto de universidades, en especial en aquellas carreras que son tan sensibles en el tema de derechos como son Salud y Justicia.

-Su trabajo indica que más de la mitad de profesores de Educación Intercultural Bilingüe no saben hablar quecha, muchos no son titulados. Entonces para los niños indígenas ingresar al colegio es una tortura porque tienen que aprender el español a la fuerza
-Por un lado es un avance que exista una Dirección de Educación intercultural Bilingüe, pero tiene debilidades, de un lado la formación de profesores, suelen ser profesores quechas que van a enseñar donde los awuajun por ejemplo, y son idiomas distintos, lo otro es que se enseña a quienes son bilingües una educación intercultural bilingüe, pero no se la dan a los que son monolingüe, entonces esa posibilidad de un intercambio intercultural se pierde. Se les sigue viendo como lo otro, lo aislado, lo encapsulado, hay que ver de otro lado las condiciones que tienen esas escuelas, muchas veces hay un solo salón para todos los grados.


La Ley de Consulta Previa, pese a imperfecciones, es un gran avance.

-En su libro usted señala que menos de la mitad de las poblaciones indígenas cuentan con un centro de salud, que son más bien botiquines o pequeñas postas, y solo el 10 por ciento tiene un centro de salud. ¿A qué se debe este abandono, tiene que ver con el racismo, con la intolerancia?
-Tiene que ver con racismo, tiene que ver con exclusión, tiene que ver con clasismo también, y con ese desprecio a la cultura indígena, porque lo que sería ideal es que salud trabaje con las sanadoras o sanadores de esas comunidades, que haya un entrenamiento y una propia alimentación, lo que tenemos es un gran desencuentro. Estoy completamente segura que bajarían mucho los indicadores de mortalidad materna si se incorporara a las parteras al sistema de salud.

-¿Qué o quién marca esta discriminación?
-Creo que hay una responsabilidad de todos lados. Por una parte, se ha establecido una forma de hacer política sin considerar que somos un país heterogéneo a todo nivel. Por otro lado hay una sociedad que alimenta ese tipo de comportamientos. Uno también se pregunta ¿de dónde se va a adquirir una posición distinta de la que hay si lo que te muestran los propios libros de colegio, para no hablar de los medios, es una imagen que no tiene nada que ver con cómo te estás mirando al espejo? Entonces ese patrón que aparece como hegemónico no tiene nada que ver con este mundo mayoritario.

-Hay entonces un desencuentro en la base de la política y en los modos de reconocernos…
-Sí. Te doy un ejemplo, el proceso de parto se hace de modo que facilita la labor de quien te está apoyando, sea la obstetriz, el médico, pero no de la parturienta, porque como es lógico por la ley de la gravedad, si tú necesitas expulsar algo no te vas poner al revés. En el Perú creo que hace 10 años hay una estrategia intercultural de atención al parto y se han creado casas de espera, donde van las mujeres y sus familiares y sus animales, cerca al centro de salud y ya existe el entrenamiento para atención al parto vertical.

-Su informe establece que el grueso de la población indígena está en la sierra. En Puno viven un millón de indígenas y en Cusco más de 800 mil, en segundo lugar en la costa y una pequeña cantidad, el 4 por ciento de la población indígena total, en la Selva, pero su estudio incide básicamente en las poblaciones amazónicas
-Nos interesaba mucho iluminar las condiciones en las cuales está la población indígena amazónica, que es la que tiene mayores dificultades de acceso a servicios y es la que muestra la situación más crítica. Irónicamente, muchas de ellas están en lugares que son parte de la explicación del crecimiento del país, con recursos en minería, petróleo, gas, etc.

-Solo mirando de lejos la riqueza, no disfrutándola...
-Es impresionante la ausencia del Estado allí, uno llega a lugares donde no hay nada, excepto educación, hay que reconocer que en el lugar más recóndito está el profesor y la profesora, ni siquiera el policía. Siempre vas a encontrar Educación y probablemente Salud por las Brigadas Itinerantes, pero después de eso, no hay Estado, no existe.


Rosa Málaga
Colaboradora

Referencia
Propia



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