Una derecha antipática

La encuesta de El Comercio Ipsos publicada ayer confirma que la derecha peruana no cuenta con la aprobación ciudadana. El porcentaje más alto, el de Keiko Fujimori, no alcanzaría para una victoria en primera vuelta.

| 20 abril 2015 07:04 PM | Especial | 4.7k Lecturas
Una derecha antipática
Una derecha antipática
Por: César Lévano
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A la pregunta: “si mañana fueran las elecciones presidenciales, ¿por quién votaría?”, el 32 por ciento respondió por la señora Fujimori. El 14 por ciento fue para PPK, 11 para Alan García y 7 para Alejandro Toledo.

García, que tiembla de miedo por la inhabilitación electoral que lo puede castigar por sus actos de corrupción, aparece inhabilitado por la opinión pública. En el supuesto de que él y Keiko Fujimori pasaran a segunda vuelta, la victoria de este sería aplastante: 48 por ciento para ella y 21 para él.

En el caso de que hubiera ese segundo round entre los dos personajes, un 24 por ciento votaría blanco o viciado. En esa cuarta parte de inconformes hay, creo, un voto enmascarado.

Notable y aleccionador es el hecho de que 23 por ciento considere que entre las enumeradas ninguna opción es realmente buena. Eso indica, en el fondo, que por lo menos una cuarta parte de los encuestados cree que otra candidatura es posible.

Una sorpresa de la consulta es que la pareja presidencial ha detenido su caída en picada. Ollanta Humala sube de 22 por ciento en marzo a 25 por ciento en abril. Nadine Heredia, que se había hundido a 16 por ciento en febrero y 18 por ciento en marzo, logra 24 por ciento en abril.

La que no sube en aprobación es Ana María Solórzano, presidenta del Congreso gracias a la presión de la señora Heredia. La presidenta del Legislativo desciende de 17 a 15 por ciento.

También en 15 por ciento queda Alonso Segura, ministro de Economía, el neoliberal que fue funcionario del FMI y que no consigue reanimar la economía.

Resulta bien parado Pedro Cateriano, presidente del consejo de Ministros: aunque solo 16 por ciento aprueba su gestión, el 63 por ciento considera que el Congreso le debe dar el voto de confianza. O sea que solo una pequeña minoría de los encuestados lo aprueba, pero una abrumadora mayoría opina que el Congreso sí lo debe aprobar.

La actitud condescendiente pueda deberse a la opinión dialogante del premier con partidos y sectores sociales –no con los agricultores del valle de Tambo–. La verdad es que Cateriano confirma en sus amabilidades con Alan García que ambos comparten una causa común: la defensa de las transnacionales, sobre todo de la gran minería, sin que importen los daños ambientales y la ruina de la agricultura.

César Lévano

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Colaborador 9324 La Primera Digital