Una década de ficciones

Profesor emérito de la Universidad de San Marcos, con media docena de libros de teoría del Derecho y de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, obras de consulta de profesores, jueces, abogados y estudiantes, amén de autor de un elenco de normas fundamentales que conforman el estatuto laboral y de seguridad social de los trabajadores, Jorge Rendón Vásquez comenzó hace una década su periplo literario una mañana de fines de mayo en Buenos Aires.

Por Diario La Primera | 19 mayo 2013 |  1.7k 
Una década de ficciones
(a) La conquista solo duró diez años, pero nos marcó para siempre, opina Jorge Rendón Vásquez. (b) Portada de “El oro de Atahualpa”
Profesional del Derecho, Jorge Rendón Vásquez cumple diez años como escritor de ficción.

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NOVELAEn “El oro de Atahualpa”, Rendón Vásquez mantiene esa línea analítica de la realidad peruana, pero se remonta a la conquista del Perú por Francisco Pizarro “y sus mercenarios”, con un mensaje que, como en sus demás narraciones, resulta naturalmente de la trama.
1787  

Se había quedado solo en el departamento que le cedió una pareja de antiguos condiscípulos de la Universidad, y, mientras contemplaba el follaje ya ralo de los árboles del barrio de Flores, se preguntó de pronto: ¿Por qué no? Y comenzó a escribir en un cuaderno lo que le vino a la mente.Tal vez cierta inesperada soledad, el otoño poético de Buenos Aires y las ganas reprimidas de escribir, postergadas desde sus años de estudiante universitario, confabularon para que culminara su primer libro de cuentos: “La Calle Nueva”.El motivo de esa escritura fue La Calle Nueva de Arequipa, que lo albergó hasta que tuvo veinte años.

“A los chicos del barrio nos servía como el gran patio del que nuestras viviendas carecían.

Los personajes de esos cuentos están inspirados en hombres y mujeres con los cuales trataba cotidianamente; eran gentes sencillas, laboriosas y pundonorosas, la materia prima de la Arequipa mestiza y rebelde.

Fueron como modelos que vinieran a mí en busca de una trama”, dice.Continuó luego con otro libro de cuentos, “El cuello de la serpiente y otros relatos”, narraciones que tienen Lima como espacio.

A continuación, “La celebración y otros relatos”, ambientada en diversos países.En uno de estos relatos, “El piscosauer del siglo”, narra la preparación de un ‘pisco sour’ servido en Ginebra en junio de 1974 para unos cuatro mil invitados y ofrecido por la delegación peruana a la Organización Internacional del Trabajo, cuando el ministro de Trabajo del Perú fue elegido presidente de la Conferencia de esa organización de unos ciento setenta miembros entonces.

“Los grandes recipientes quedaron totalmente secos.

Nunca, ni en el Perú, se había preparado un ‘pisco sour’ para tanta gente.

Y creo que después tampoco ha sucedido algo igual”, recuerda.Su incursión en la novela data de hace cinco años.

Empleó tres años en la redacción de su novela “El botín de la Buena Muerte”, cuya trama discurre entre 1948 y 1953, en plena dictadura de Manuel A.

Odría, cuando él era universitario, y, como recuerda, “las maestrías y los doctorados en ciencia política se obtenían pasando meses y años en las prisiones”.“No fue por azar que fueran mestizos la mayor parte de las víctimas”, cuenta: “A ellos, los ‘tiras’ les daban de alma y no les permitían pagar sus pasajes para ser deportados, como a otros.

Tampoco hubieran tenido dinero”.En “El oro de Atahualpa”, Rendón Vásquez mantiene esa línea analítica de la realidad peruana, pero se remonta a la conquista del Perú por Francisco Pizarro “y sus mercenarios”, con un mensaje que, como en sus demás narraciones, resulta naturalmente de la trama.“La conquista, que solo duró unos diez años, nos marcó para siempre con traumas de los que hasta ahora no podemos librarnos”, sentencia el autor.

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