Una nueva agenda contra el crimen

La agenda contra el crimen será discutida en los siguientes días por el Presidente Ollanta Humala y los ministros y autoridades vinculados a este tema. Ante una opinión ciudadana encrespada, que pide venganza ante el terror desatado por la delincuencia, es muy importante que la estrategia sea precisamente estratégica, afrontando tareas hoy para construir al largo plazo.

| 14 agosto 2011 12:08 AM | Especial | 1.1k Lecturas
Una nueva agenda contra el crimen
ANÁLISIS. Hace falta una estrategia con visión de largo plazo para combatir con eficiencia al delito, que pasa, también, por limpiar la policía de elementos indeseables.

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La agenda de seguridad ciudadana del país tendrá que responder a un mix, con varias soluciones, como bajar la rentabilidad de la delincuencia a tiempo completo, saturar con vigilancia electrónica y patrullas los centros urbanos.
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“El Lado Oscuro del Hombre” del autor Michael Ghiglieri explica cómo el grupo de edad más propenso a la violencia es el de los jóvenes varones entre los 15 y 24 años de edad. Ellos cometen el 86% de todos los asesinatos frente a solo 14% cometidos por mujeres. El autor revisa toda la gama de crímenes, desde el secuestro al parricidio y encuentra que los delincuentes son abrumadoramente varones de ese grupo de edad movidos por un impulso a la violencia que es biológico y no sólo culturalmente adquirido como se ha pensado hasta ahora.

Estos estudios cambian toda la racionalidad de la lucha contra el crimen y ponen el foco en cambiar las condiciones de vida de los jóvenes como una de las estrategias para pacificar las calles.

El identikit del criminal en el Perú confirma plenamente estas tesis –como lo corroboran las valiosas encuestas y estudios sobre seguridad ciudadana de la ONG “Ciudad Nueva” y de APROSEC- tiene rostro de varón, joven menor a 25 años, con socialización delincuencial en su barrio y expectorado de la educación formal.

NUEVA VISIÓN
En la lucha contra el crimen hay varias tendencias mundiales y ninguna de ellas parece priorizar la acción social con los jóvenes y los recursos humanos de la policía. De allí sus límites y carencias. En el Perú podemos empezar desde una nueva visión a enfrentar las verdaderas raíces del crimen.

Una corriente de lucha contra el crimen privilegia respuestas agresivas a la delincuencia buscando limitar su accionar convirtiendo las calles en un campo de batalla. En esta línea es determinante la ocupación de territorio y la fuerza bélica o física de los agentes del orden.

Esta es la “guerra contra el crímen” declarada por el Presidente Calderón y su gobierno de derecha en México. Siendo una estrategia para enfrentar a los narcos está por verse si habrá victoria a largo plazo del estado. Por lo pronto el costo en muertos y violencia es terrible, casi como la lucha contra Sendero en el Perú.

Otra estrategia-aplicada a la criminalidad urbana- es la que Roger Giuliani, Alcalde que enfrentó el 11 de setiembre, desarrolló con éxito notable en Nueva York atacando las bases económicas, organizativas y de socialización de los criminales. Ponía patrulleros en la puerta de cada centro de distribución de drogas, cámaras de video para ponerle rostro y nombre a todos los asaltantes, más encuestadores policiales que visitaban los barrios para saber qué hacían todas las personas con libertad vigilada.

EL TORO POR LAS ASTAS
Cuando se propone la reconstrucción del Frontón, la reapertura de Challapalca (cárcel a 4,600 metros de altura) o del Sepa, sabemos que esta es una respuesta política y psicológica ante la ira de los ciudadanos. Quieren venganza.

Pero la respuesta de fondo tiene que ir a tomar el toro por las astas partiendo de una estrategia cuyo eje son dos factores de recursos humanos que deben cambiar para mejorar la seguridad: las condiciones de vida de los jóvenes que son los que cometen la mayor cantidad de crímenes y que se reproducen como langostas en las pandillas y el cambio de recursos humanos en la policía. Son los supuestos y vigas maestras para atacar la base del problema y triunfar frente al crimen al largo plazo.

Para la juventud , las políticas de ocupación y empleo que los saquen de las calles son la única solución. El gran problema es la socialización paralela en un ambiente sin delincuencia para el cual se requieren hogares sustitutos y condiciones diferentes en barrios y casas. Aquí los mejores cerebros del país tienen que ponerse a pensar en una alternativa. Este es un primer, e inevitable, punto de la agenda de seguridad del país.

En el caso de la policía, ésta recibió un golpe mortal después de varios años de mejora con los ministros Rospigliosi y Gino Costa, al reponer la administración aprista a más de 4 mil malos elementos que integraban bandas de asaltantes, secuestradores y marcas, gracias una orden judicial de reposición que le ganaron al Ministerio del Interior.

VARIAS SOLUCIONES
Hoy una política de recursos humanos policiales, inevitablemente pasa por purgar o dar jubilación adelantada a un contingente inmenso de indeseables, así como relocalizar para la vida civil a quienes no deben seguir siendo policías.

La agenda de seguridad ciudadana del país tendrá que responder a un mix, con varias soluciones, como bajar la rentabilidad de la delincuencia a tiempo completo, saturar con vigilancia electrónica y patrullas los centros urbanos, invadir los huecos negros sin autoridad estatal del VRAE, El Monzón, El Porvenir (Trujillo), La Victoria (Chiclayo).

Pero sin atender el núcleo básico de la violencia que anida en el grupo humano de varones entre 15 a 24 años o corregir radicalmente la infiltración de criminales en la PNP, no hay punto cero para comenzar de nuevo. Si no queremos vernos embarcados, a mediano plazo, en otra terrible guerra, esta vez para destruir un poder criminal que intenta sustituir al estado democrático. como ocurre en México y Colombia.


Julio Schiappa Pietra
Colaborador

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