Un millón de suicidios al año

La OMS alerta de un grave problema sanitario con un millón de suicidas en el mundo. Cada hora, ciento veinticinco personas ponen fin a su vida, más de dos personas por minuto. Hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados como “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales insoportables que conducen a pisar el acelerador sin freno.

| 29 abril 2012 12:04 AM | Especial | 2.9k Lecturas
Un millón de suicidios al año

Más datos

Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que aparecen muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos. Se han dejado morir abandonándose en la comida y en la higiene, debilitándose, perdiendo fuerzas.
2994

Está entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, pero el sector que presenta mayor riesgo es el de los adolescentes. Entre poblaciones rurales, son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas.

También existen “suicidios” enmascarados en el abandono de tratamientos médicos, para “hacer pagar culpas a la familia”.

Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que aparecen muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos. Se han dejado morir abandonándose en la comida y en la higiene, debilitándose, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo un descanso y una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido, para ellos, luego, para el universo entero.

¿Se sabe cuántos soldados se han dejado morir por no poder soportar la tensión de una confrontación absurda? ¿Hay suicidio más eficaz que dejarse matar por el “enemigo”, y sin “deshonor” ante la familia pues te los rinden militares? ¿Acaso en la guerra de Vietnam, las drogas no se distribuían desde la propia intendencia?

Y HABRÁ MÁS
Para el año 2020, la OMS prevé que el número de muertes por suicidio en el mundo superará el millón y medio. Por ello urge tratarla como corresponde. Con una aproximación psicológicamente cálida, acogedora, tranquilizadora. Con el arsenal terapéutico, realmente efectivo, del que disponemos y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo.

Los suicidios en España duplican a los muertos en accidentes de tráfico y es la primera causa de muerte violenta.

Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios, insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan 10,4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción.

Sabemos que el suicidio se ha convertido en un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, las denominadas “desviaciones” sexuales. Como fue tabú durante siglos tratar de la pedofilia, pederastia o, como ahora denomina el Vaticano para las experiencias de sus clérigos, “efebofilia”, atracción por jóvenes de 11 a 17 años.

En algunos Libros de estilo de medios de comunicación se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.

PREVENCIÓN Y SATANIZACIÓN
La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. Todavía, en muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito. Y a un enfermo no se le lleva al paredón, se le cura y después se le fusila.

La Iglesia católica y otras religiones, castigaban al suicida con la prohibición de ser enterrado en “tierra sagrada”. Con el progreso en la conciencia de una mayor libertad y responsabilidad, se han avenido con el subterfugio de que “no sabían lo que hacían”, “locura transitoria”, “fuera de sí, “enajenados”.

No hay más que ver las dificultades que tiene un enfermo terminal para tener una muerte digna, mediante suicidio asistido, o mediante eutanasia positiva, por compasión y por justicia. ¿Tanto cuesta reconocer el derecho a disponer de la propia vida? ¿Alguien nos ha pedido permiso para nacer? Algunos expertos piden más planes de prevención para intentar reducir el número de muertes y más información, algo que demandan también muchos familiares.

¿Pueden imponerse ideologías que parten de falsas premisas y de un fanatismo que condena a vivir, como durante siglos bendijeron las condenas a morir?

Partiendo del reconocimiento de este derecho inalienable, es necesario prevenir las decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces para enfermos depresivos, alcoholismo, drogadicción y esquizofrenia.

VIDA DIGNA
Adolescentes que no asumen su cambiante realidad, o ancianos sin medios para vivir con la dignidad que la sociedad les debe siempre, ya que “las cosas no son de su dueño sino del que las necesita”. Y aunque la vida no tuviera sentido debe tener sentido vivir, pero con dignidad y sin padecimientos insoportables. No vamos de la vida hacia la muerte, sino hacia la felicidad de saberse uno mismo, libre y responsable.

Pero el suicidio no es una plaga ni es irremediable. Es posible controlarla mediante la educación y la atención médica. El suicidio y la depresión tienen que dejar de ser tabúes, como lo han sido enfermedades venéreas, homosexualidad, preservativos, masturbación, parejas de hecho, relaciones prematrimoniales, nuevos tipos de familia, derecho a una muerte digna e interrupción de un embarazo no deseado o peligroso. La OMS recomienda “fomentar un tratamiento responsable del tema en los medios de comunicación y formar a los profesionales de la atención primaria”.

Todavía algunos sostienen que escribir sobre el tema puede inducir a imitarlo. Pues que no escriban sobre muertes en carretera, alcoholismo, asesinatos, violaciones, maltrato, prostitución y que supriman de la TV las películas y relatos violentos.

La OMS estudia la prevención del suicidio en culturas diferentes, ya que los factores culturales, religiosos, históricos, filosóficos y tradicionales influyen en la decisión.

Sólo un escaso número de suicidios se producen sin aviso, por lo que deben tomarse en serio las amenazas de autolesión.

Más que la muerte, la mayoría de quienes intentan suicidarse buscan llamar la atención en un grito desesperado.

LAS SEÑALES
Como signos, la OMS apunta: quiebras afectivas y/o económicos, incomunicación o indiferencia familiar; adicciones al juego compulsivo de apuestas, al alcohol, a las drogas; marginación social y aislamiento elegido o forzado; enfermedades terminales y amenazas masivas a la dignidad personal: abuso sexual, maltrato físico, verbal o psicológico, privación de la libertad. Imposibilidad de reponer el objeto perdido: muerte de un familiar, jubilación, desastre económico. Percepción de la declinación general del organismo, rechazo a la vejez.

El acto suicida tiene ‘lógica’ para el individuo y se convierte en la ‘única salida’, para dejar de sufrir, en el refugio final. Cuando la idea de culpa es agobiante, la expiación necesaria se traduce en suicidio.

¿Tiene nuestra manera de vivir algo que ver con el aumento de enfermos depresivos? pregunta el doctor C. Sisto, en su artículo, El suicidio. ¿O es una enfermedad que ahora se detecta más que antes? Todo psiquiatra de largos años de práctica observa que los deprimidos son más que antes; y es sensato asumir que las condiciones actuales de la ‘tarea’ de vivir hacen necesarias una exigencia, competitividad, aceleración de los tiempos, que antes era desconocida. Nos falta tiempo para todo: para ganar el sustento, para la relación con la familia, para el descanso.

El sujeto se adapta pero algunos lo hacen pagando el lento precio de un estrés acumulativo, que puede dar lugar a reacciones de agotamiento, o de protesta interior, o de un naufragio en la adaptación del yo.

Quizás la más frecuente forma de ese agotamiento es la depresión, esa sombría vivencia de la experiencia vital. Como dice Kalina, “el tiempo en la sociedad actual está contaminado”. Contaminado de urgencia, de complicaciones, de fricciones. El vivir, antes tranquilo, es ahora conflictivo, inseguro; algunos sujetos resisten y hasta transforman esa circunstancia en fortaleza, otros claudican. Y entonces, la depresión es la salida.

LA DEPRESIÓN
Si a este cuadro se agrega la frecuente exhortación a ‘la voluntad’, a que se ‘debe tener energía y buen ánimo” se agrega un nuevo conflicto a ese individuo que, justamente, no tiene fuerza de voluntad.

Hay que romper la creencia de que la depresión es una mera cuestión de actitud pues confunde al enfermo que intenta librar una batalla solo. Pero desde los años 50 se ha contado con un arsenal farmacológico efectivo y nuevos fármacos señalan nuevos progresos.

Cada vez hay más factores estresantes y menos atención médica. Eso aumenta los casos de suicidio “Hace falta educación y romper el prejuicio contra la psiquiatría”, dice el doctor J. Molina.

“De haber recibido atención psiquiátrica a tiempo, quizá muchas de esas vidas se hubieran salvado y llevarían vidas normales y tranquilas. Pero no la tuvieron porque ni supieron que estaban enfermos”. La depresión es una enfermedad más y tiene tratamiento. El problema es hallar la ayuda, porque hay muy poca educación al respecto.

Mucha gente piensa que ir al siquiatra es para los locos. Además, hay un estigma para las personas con depresión. No saben que la depresión es una de las enfermedades más comunes del mundo. Es la cuarta enfermedad incapacitadora en el mundo. La depresión afecta a casi todas las funciones principales del sistema nervioso. Con ella se va perdiendo la esperanza y eso deja a los enfermos incapacitados incluso para tratarse.

Hablamos de hechos contrastados y avalados por la OMS, no de meras opiniones.


José Carlos García Fajardo
Alainet


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | | | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

Deje un comentario