Un delito atroz e impune

El escándalo protagonizado por el congresista fujimorista Víctor Grández, investigado por su posible involucramiento con una red de explotación sexual infantil, puso sobre el tapete la gravedad de esa modalidad delictiva.

| 06 enero 2013 12:01 AM | Especial | 21.4k Lecturas
Un delito atroz e impune
EXPLOTACIÓN SEXUAL INFANTIL
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La denuncia de que el hotel “Toro Bravo”, de la familia de Víctor Grández Saldaña, es usado para la prostitución infantil y otros abusos a menores, como la violación de uno, ha colocado en el tapete el drama que viven miles de niños, niñas y adolescentes en nuestro país, que por unos billetes son obligados a prostituirse.

Anteriormente otro parlamentario de la misma bancada, Néstor Valqui, ocultó al postular al Congreso que tenía en su haber una condena de dos años por proxenetismo, lo que significa “contratar” mujeres para que ejerzan el llamado oficio más antiguo del mundo y quedarse con un porcentaje de lo que ellas cobran.

Por tratarse de un tema vergonzante para las familias, muchos padres no denuncian a los que perpetran estos delitos contra la dignidad humana, particularmente infantil, por lo que no existen estadísticas reales sobre la cantidad de infantes que son abusados y que trabajan en prostíbulos o son llevados por “clientes” a hostales en todo el Perú.

Sin duda se trata de un negocio lucrativo porque los que usan a menores pagan por el “servicio” sumas mayores de lo que abonarían si utilizan para sus fines a una prostituta o un homosexual dedicado a ese negocio.

DRAMA
En un informe publicado en Iquitos, Luis Gonzales, director de La Restinga, ONG dedicada a recuperar de la calle a infantes en situación de riesgo, el problema es tan extendido que muchos no con conscientes de que “un hombre maduro que se relacione con una menor de edad, aun con el consentimiento de la familia y que tienen contacto sexual o trafica con estas menores, incurre en el delito gravísimo de violación presunta, con el riesgo inminente de sufrir condenas gravísimas, hasta la cadena perpetua”.

El reporte indica que en Iquitos se ofrece comercio carnal con niñas menores de 16 años y varoncitos que complacen a los turistas, especialmente a los gringos, ya sea como activos o pasivos.

El informe expone estos dramáticos casos:

“En el Bulevar de Iquitos, 10:00 p.m. Gloria, una niña que declara tener 17 años, pero que parece de 15, se acerca a un “afuerino” (forastero) con la intención de entablar amistad. A chicas como Gloria les llaman ‘gringueras’. Ellas buscan convertirse en niñas de compañía a cambio de invitaciones, dinero o, en el mejor de los casos, salir del país casadas con un extranjero. En los diez últimos años esta modalidad se ha generalizado y en contrapartida, las “gringueras” también son llamadas “hamburguesas”, porque son “comida rápida” para los gringos.

“En tanto, Víctor, de 17 años, flirtea con Claudia, que en realidad se llama Jorge. Víctor es un “mapero” y sirve de compañía a turistas gay. Su fama en el exterior habría incrementado el turismo gay hacia Iquitos. Para el doctor Gotuzzo, esta situación convierte a Iquitos en una población con alto riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual (ETS) y sida.

“De hecho, dice el especialista, ‘turistas norteamericanos están trayendo a la selva peruana el herpes, una enfermedad muy común entre ellos. Al mismo tiempo, están llevando a su país la gonorrea, más frecuente en los selváticos y muy difícil de curar en Estados Unidos con los medicamentos convencionales.’

“Aparte de las aberraciones, violencia, sadismo a que someten a estas menores y, lo peor, las coquean, impregnándoles el vicio, traumatizándolas para siempre. Es un asalto horrendo y vergonzoso a la dignidad y los derechos de los niños y es una forma de violencia y abuso infantil”, añade el informe.

LA TRATA
Según cifras consideradas conservadoras, el negocio de la explotación sexual infantil mueve al año en el mundo nada menos que ocho mil millones de dólares.

Resulta doloroso constatar que en muchos de los casos de menores explotados, son los propios parientes de la niña, padres, madrinas, tíos y hasta abuelos, los que después de abusar de los pequeños los “alquilan” o “venden” para esos fines criminales. Una de las variantes de la explotación sexual es la Trata de Personas, que significa secuestrar a las víctimas, entre ellos infantes, para obligarlas a trabajar en diferentes oficios, uno de ellos la prostitución.

Según la organización Capital Humano y Social Alternativo (CHS) en pleno siglo XXI y en la llamada aldea global, traficar con seres humanos se ha convertido en uno de los negocios criminales más rentables y atroces.

“Trabajar por nada o casi nada, en condiciones infrahumanas, enganchados por deudas o un poco de comida y abrigo, es una de las más siniestras formas de explotación laboral, una forma de practicar la esclavitud y de apropiarse ilegalmente del valor económico del trabajo de la gente. Engañar, captar, trasladar y retener personas para usarlas sexualmente es una manera de explotarlas, de denigrarlas y de atentar contra los derechos humanos más elementales, como el derecho a la vida y a la libertad”, refiere la citada institución.

TESTIMONIO DESGARRADOR
Rosario Ríos, estudiante de periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Mesa, entrevistó a una niña que ejerce la prostitucion en la Av. Colonial, Rosita, de apenas 12 años:

“Es robusta y de diferente manera de hablar que las niñas de su edad, tras el recargado maquillaje esconde una sonrisa angelical e inocente, nos comenta el tipo de vida que lleva en las oscuras y tenebrosas noches de venta de placer. Cuando le preguntamos qué hacía a esas horas en la calle, dijo que ganándose la vida, pero le daba vergüenza contar lo que hacía, señalando que la plata tenía que llevarla a sus hermanos y tío.

“Es triste escuchar este tipo de respuestas de parte de una niña que inocentemente defiende a las personas que a pesar de tener lazos de sangre, la obligan a trabajar vendiendo su propio cuerpo en las madrugadas y de una manera tan ruin e indignante. No solo son niñas las que se encuentran en las calles, si no también niños de la misma edad de Rosita, lo que es condenable”.

INFECCIONES, EMBARAZOS, SIDA
La Organización No Gubernamental Acción por los niños, denunció recientemente un aumento sustantivo de niñas en la calle que se prostituyen a vista y paciencia de las autoridades.

El informe recoge los testimonios de 45 niñas que ejercen la prostitución en diez distritos de la capital peruana. Allí se da cuenta de la historia personal de las menores, sus opiniones sobre la realidad a la que han llegado a muy temprana edad, a través de amigas que las convencieron de que era un oficio fácil, o en otros casos, obligadas.

Los profesionales de la institución concluyen que el incremento de la prostitución infantil se debe en gran medida a la creencia popular según la cual cuanto más joven sea la persona con la que se tengan relaciones sexuales, menor será la posibilidad de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo el 90% de las niñas encuestadas han tenido infecciones de gonorrea, sífilis, herpes y sida.

En su estudio Acción Por los Niños encuestó a 45 adolescentes que ejercían la prostitución, los que manifestaron que la mayoría, un 90 por ciento, sufrieron de infecciones de transmisión sexual y que un 70 por ciento intentó suicidarse alguna vez. El 80 por ciento tuvo un embarazo no deseado y el 50 por ciento se practicó un aborto.



EXISTE PROXENETISMO
Sicóloga dice que hay abuso de poder
La sicóloga Gloria Ibáñez sostuvo que los niños y niñas explotadas por proxenetas son parte de la niñez abandonada, desprotegida, carente de afectividad o que vive en medio de violencia familiar, lo que origina en ellos sentimientos de desesperanza y de perdida de motivación para afrontar la explotación de la que son objeto.

“Es así que personas insanas, a través de engaños, abusan del poder que tienen sobre ellos explotándolos sexualmente y dejando de lado su desarrollo natural como niños. A los menores no les queda otra que obedecer; es más, muchos no saben ni nombrar lo que les sucede por falta de información”.

La especialista anotó que los pequeños llegan a establecer vínculos insanos con sus verdugos, aprenden a someterse a cambio de cosas materiales, tienen sentimientos confusos, se sienten protegidos y agradecidos y al mismo tiempo sufren de miedo, actúan por temor a que algo malo les pueda pasar si no obedecen, están traumatizados, separados de su familia y entorno, engañados, secuestrados y muchas veces forzados a usar drogas o adquieren enfermedades de transmisión sexual.

“Tienen un pobre concepto de sí mismos, baja autoestima, dejan de ser niños para convertirse en una ‘máquina de trabajo’ privados de todos los derechos que la vida les dio, principalmente el de ser niño o niña con esa dulce expresividad emocional, noble espontaneidad y libre creatividad”.

Ibáñez dice que para rehabilitar a los menores prostituidos y lograr que superen los traumas vividos, es importante la influencia de los padres o personas a cargo de ellos o bien vincularlos con adultos que ofrezcan confianza y espontaneidad, que valoren a los niños; hay que mejorar el ambiente familiar y los estilos de crianza para que el infante encuentre un sentido de pertenencia que cubra sus necesidades básicas.

“Hay que reeducar en ese sentido a los adultos, generar un clima de afectividad y de protección, vincular al niño o niña con adultos que ofrezcan espacios de confianza y espontaneidad. Asimismo, trabajar con los pequeños a través de terapias psicológicas para que recuperen el uso pleno y gozoso de sus sentidos, de su cuerpo e intelecto y la expresión de sus emociones que le fue arrebatado; ya que los niños con algún tipo de trauma, tienden a crecer demasiado rápido. Se saltan muchos pasos importantes en el desarrollo”.


Denis Merino
Redacción


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