Un defensor del mar

Sobreviviente del atentado senderista de Tarata y de un terrible dinamitazo cuando se encontraba buceando en el mar del sur de Lima, Pedro Cases Jiménez se dedica desde hace quince años a trabajar por la preservación y limpieza del mar a través de campañas como Salvemos el Mar, en la que propone reciclar el aceite usado y transformarlo en diesel, lo que ha sido oficialmente adoptado en Chile.

| 10 febrero 2013 12:02 AM | Especial | 1.2k Lecturas
Un defensor del mar
Buzo y empresario, lo que caza lo sirve en su restaurante y lucha por la vida y el medio ambiente.

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RESERVAS MARINAS

“Es importante también que el gobierno cree más zonas marinas reservadas que podrían ser diversas islas como las de Asia en Lima y Palomino en el Callao, entre otras, y que se limite la exportación de especies como pulpo, lenguado, perico y corvina para no acabar con ellas como sucedió con la cojinova y las machas.”
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“Sé que nadie es profeta en su tierra, mi propuesta ha sido acogida en el país del Sur lo que me tiene contento pero me sentiría mucho mejor si en mi país las autoridades desarrollaran programas de educación que incidan en el cuidado del mar, teniendo en cuenta que es uno de los mayores proveedores de oxígeno del planeta, aparte de brindarnos sus ricos recursos alimenticios”, dice el también empresario y chef del restaurante Puerto Med, al que abastece en parte con lo que caza como buzo.

“El aceite de cocina flota sobre la superficie y no permite que pase la luz solar, lo que mata al plancton, microorganismo esencial en la cadena alimenticia marina, lo que aumenta el calentamiento global. Coloquemos el aceite en botellas para arrojarlas al camión de basura o bien usemos trampas que atrapan las grasas y residuos sólidos”, explica.

Desde hace cerca de quince años Cases se dedica, aparte de administrar sus negocios gastronómicos, a su Asociación Ecológica “Salvemos el Mar”, que ha solicitado a instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que desarrollen campañas que concienticen a la población en la importancia del mar para la supervivencia y la salud humana y animal.

Cases alude, asimismo, a los desagües “que descargan su mortal líquido en el mar territorial y a los barcos de arrastre que entran menos de cinco millas de la costa, depredando a cualquier habitante marino que caiga dentro de sus redes sin importar tamaño ni estadio de reproducción”.

ALGAS MARINAS
Denuncia, también, la depredación de los bosques de algas marinas en los fondos del mar y que son morada y alimento de diversas especies, y advierte que si continúa “no solo nos quedaremos sin alimento de mar sino con mayor contaminación”.

Con la frase “tu basura mata, tu indiferencia más, salva el mar”, ha enviado cartas al Arzobispado de Lima y a la Iglesia Cristiana y Misionera, a empresas como Sedapal, Edelnor, Luz del Sur, Cencosud entre otras, para que coloquen en sus recibos mensajes que promuevan “el cuidado del ambiente y al reciclaje”.

Su amor por el mar y su preocupación por la cada vez mas creciente contaminación inspiraron a Cases a escribir el libro de poesía “Con sabor a Mar” y el cuento para niños “Nacido para el mar”. “Soy consciente que es a la niñez a donde deben estar dirigidos los esfuerzos para una educación ambiental y de reciclaje, por ello trato de dar el ejemplo brindando a los pequeños que acuden a mis locales hojas de papel con dibujos de animales de mar para ser pintados a la vez que les explico de qué especies se trata y su importancia”.

Ante el boom gastronómico Cases pide a sus colegas que a la hora de efectuar las faenas de pesca respeten el tamaño máximo permitido de los peces así como las periódicas vedas. “No se puede pescar un lenguado de 20 centímetros, por ejemplo; para un cebiche a veces utilizan 15 carajitos (peces pequeños) lo que es inadmisible”.


Denis Merino
Redacción


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