Transporte: Hora Cero

El caos del transporte público hace mucho que debió ser enfrentado. La Alcaldesa de Lima asume la batalla, pero necesitará de apoyo en todo nivel.

| 17 julio 2011 12:07 AM | Especial | 1.8k Lecturas
Transporte: Hora Cero
Ha llegado el momento de poner fin al caos.
ANÁLISIS

Más datos

Como se ha evidenciado ya en algunas investigaciones, esta situación permite la explotación de los que son piezas clave del servicio: los choferes. En muchos casos estos mismos son obligados a cumplir jornadas extenuantes de trabajo que implica que retornen a sus hogares luego de dos o tres días, ya que deben pernoctar en los paraderos para cumplir los turnos estipulados.
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La decisión de Susana Villarán de enfrentar de una vez el tema del transporte puede terminar fortaleciéndola, a despecho de sus enemigos que levantaron el paro con el fin de arrinconarla.

Es que más allá de simpatías políticas, la población de Lima sabe que la situación del transporte ya rebasó todos los límites de lo razonable, sin que ninguna autoridad haya tenido la entereza de enfrentarlo.

En todas las campañas electorales municipales este asunto ha sido uno de los ejes de debate, pero luego, dada su complejidad y los intereses a enfrentar, se prefirió dejarlo de lado.

El más débil
En estos días hemos podido observar cómo los que se verán afectados económicamente son los que han impulsado el paro. El cambio de patrón (50 veces menos contaminante que el actual) en los buses que ingresen al mercado a partir de 2013, dejaría fuera de juego a grandes empresas importadoras de vehículos contaminantes.

Por otro lado, el desorden existente, en el que algunos son los concesionarios de la ruta, otros los propietarios de los buses, y otros los choferes o cobradores, hace que se generen condiciones que terminan perjudicando al eslabón más débil de la cadena: chofer y cobrador.

Como se ha evidenciado ya en algunas investigaciones, esta situación permite la explotación de los que son piezas clave del servicio: los choferes. En muchos casos estos mismos son obligados a cumplir jornadas extenuantes de trabajo que implica que retornen a sus hogares luego de dos o tres días, ya que deben pernoctar en los paraderos para cumplir los turnos estipulados.

Además como en la mayoría de casos no son propietarios del vehículo, se les exige lograr cierto monto mínimo por recorrido, lo que los obliga a recoger más pasajeros de lo debido y en alguna medida explica la falta de cuidado y abusos que se producen en el servicio.

Nuevos actores
Pero en paralelo a los aspectos ya conocidos en esta problemática, han aparecido oportunamente colectivos ciudadanos que impulsan los derechos de los usuarios del transporte. Si bien antes este asunto se incorporaba en la discusión, hoy se encarna en personas de carne y hueso que les exigen a los transportistas respeto y buen trato, lo que podría contribuir a lograr ya no un dialogo sólo entre la autoridad y los prestadores del servicio, sino entre aquellos y también los usuarios.

Así, Susana viene logrando algo que no se había visto con otros alcaldes: el respaldo de buena parte de los gremios de transportistas que perciben que el municipio ahora sí está proponiendo el desarrollo e implementación de medidas para resolver progresivamente, pero de una vez, el padecimiento de la población y de los transportistas. Se percibe entonces que más allá del griterío de ciertos medios obsesionados con la alcaldesa, sí se están tomando algunas decisiones en el sentido de ir al fondo de los problemas.

¿Y el Ejecutivo?
Para transitar hacia una resolución del problema, no basta la fuerza y el impulso municipal. Esta labor de reordenamiento requerirá sin ninguna duda del apoyo del Poder Ejecutivo y del empuje hasta del propio Presidente de la República.

Las miles de muertes y decenas de miles de discapacidades que generan los accidentes de tránsito, son ya una cuestión de Estado. Pretender que el municipio solo resuelva el problema es ingenuo. Por eso se espera que Ollanta dé señales claras de apoyo a la reforma que Susana viene impulsando.

Ello, porque el grado de desarrollo y de organización de un país se refleja en una serie de indicadores: las condiciones del transporte son uno de estos. Es imposible pretender ser un país mejor, si es que seguimos permitiendo que nuestras pistas sean una ruleta rusa en la que existe una alta probabilidad de sufrir un accidente o hasta de perecer, sea en las ciudades o en las carreteras.

La desgracia diaria que debemos soportar y que las pantallas de TV reflejan, tiene que ser abordada. Ello le significará muchos conflictos a quienes se sumen y apoyen a la alcaldesa de Lima, pero bien vale la pena esta causa.

El bolsillo
Se trata pues de un problema de salud pública, de convivencia; además tiene implicancias directas en la economía de las familias que se ven tremendamente afectadas cuando alguno de sus miembros sufre un accidente o discapacidad. Asimismo el transporte nos viene haciendo perder importantes cantidades de dinero, ya que le dedicamos horas cuando pudiéramos estar produciendo en nuestros trabajos.

Por al ángulo en que se le mire, el país no puede esperar más para enfrentar el caos en que se han convertido las pistas del país. Los usuarios debemos encontrar puntos en común con las aspiraciones y derechos de los choferes, cobradores o mototaxistas, y estos deben entender que sin una buena relación todos salimos perdiendo. Eso sólo se logrará desde un liderazgo convocante pero firme que Susana pretende asumir, y ojalá logre encarnarlo.


Alexandro Saco
Colaborador

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