“Ser músico era un ‘hobby’”

El guitarrista y compositor Alberto Juscamaita ha recibido honores y reconocimientos desde que llegó a Lima a reencontrarse con la guitarra y amigos de antaño; entre ellos, Manuelcha Prado y Raúl García Zárate. Mañana en la noche recibirá un homenaje en la Derrama Magisterial.

| 13 noviembre 2011 12:11 AM | Especial | 2.6k Lecturas
“Raqtaqo” recibirá un justo homenaje por su trayectoria y sus aportes a la música peruana.

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DETALLE

El concierto-homenaje “La Leyenda Viva de la Guitarra Ayacuchana” es mañana, a las 8 p.m. en la Derrama Magisterial: Av. Gregorio Escobedo 598, Jesús María. S/. 20. Entre los invitados de la noche están Julio Humala, Daniel Kirwayo, Cuarteto Amotaxe… Los fondos recaudados serán para “Raqtaqo”. El luthier Teodoro Ordóñez le ha preparado una guitarra para que la estrene en público para esta ocasión.
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La Leyenda Viva de la Guitarra Solista Ayacuchana nunca grabó un disco propio. Su música es solo para conocedores: Raúl García Zárate y Manuelcha Prado, entre los artistas de trayectoria; Rolando Carrasco y Gustavo Yashimura Arce, entre los nuevos.

Cuando jugaba fútbol en la Copa Perú, en los años 40, lo llamaron ‘Raqta’, que significa ‘grueso’. “Raqtaqo o Raqtaquito, de cariño”, recuerda ahora, a sus 91 años de edad, en un primer piso alquilado en el distrito La Victoria, en Lima, ciudad a la que ha venido a reencontrarse con la guitarra, amigos y colegas.

Tal vez una de sus mejores composiciones es “Quizás, quizás, quizás” (no confundir con la del cubano Osvaldo Farrés en 1947), en cuyas letras imprime la tranquila nostalgia de quien ha sabido vivir: “En esa canción me refiero a mi muchachada, con la que tomamos un traguito, hacíamos música, jugábamos fútbol…”.

—Usted no ha grabado su música. ¿Por qué?

—El año 30, 35, no había grabadora ni televisor. A mis quince años, era un concertista de guitarra. En ese tiempo, el que nacía con talento primaba ante los demás. Yo más he sido guitarrista cantinero.

El músico Rolando Carrasco recuerda que Juscamaita ha participado en un LP con el Dúo Hermanos García Zárate.

—¿Cómo así decidió regresar a la guitarra?

—Por los amigos. “Usted puede, maestro”, me dijeron. Me dejaron una guitarra. Y así, poco a poco, comencé con los últimos traqueteos...

—¿Lee usted, escribe?

—Siempre me gusta escribir. Hace poco he escrito “Yo soy aquel guitarrero”…

Muestra un poema escrito a mano. Anteriormente, compuso canciones como “Aló, quién llama”; “Cosas de la vida”; “Quizás, quizás, quizás”, bastante difundido por la cantante “Urpicha del Perú”, según recuerda. “Eso hace como veinte años”, dice Juscamaita: “Después también ha grabado Amanda Portales ‘Aló, quién llama’. Trudy Palomino cantó ‘Huamangallay’, que es mi composición”.

—¿Y cobró por eso?

—No. Yo hago música, letras, para que las difundan. No cobro. Los Hermanos Morales me han sorprendido; qué bien cantan “Aló, quién llama”; también “Cuando el árbol viejo muere”. Los Chancas de Apurímak también han cantado “Quizás, quizás, quizás” y “Cosas de la vida”. También he compuesto “Bella huamanguina”…

Ser músico era un “hobby”

—¿Cómo recuerda a Raúl García Zárate?

—Era bien estudioso de niño. Sanísimo. Acá nos hemos confundido en un abrazo, recordando Huamanga.

—¿Tocaron juntos?

—Una vez. De Ayacucho fuimos al Teatro de Huancayo, para el drama “Helme”. En la parte musical fuimos Carlos Medina, Raúl y yo, hace como 60 años.

—¿Y con Manuelcha Prado?

—En 1996, hicimos un dúo en el Teatro Municipal en Ayacucho. Y ahora, en el homenaje que me hizo la Universidad de San Marcos (en abril).

Su esposa, Doris Rodríguez, recuerda que conoció a Raqtaqo cuando éste llegó al Cusco. “¿Qué tiempo fue, Alberto?”, pregunta. “1968”, responde Juscamaita.

Partió, aproximadamente, a la edad de 35 años de Ayacucho a Lima. Estuvo como 15 años. Un día agarró su guitarra rumbo a Bolivia, invitado por un amigo, pero en el camino, en el Cusco, se acabó su dinero y no pudo seguir. Se quedó ahí. Unos paisanos le consiguieron trabajo en una apiladora de arroz, EPSA. Doris era secretaria… Ahí la conoció.

—¿Le daba serenatas, señora?

—Bastante —responde—. Y yo cantaba.

Trabajó para la empresa en Puno, Moquegua, Nasca, Cusco... A fines de los 70, el general Francisco “Morales Bermúdez era presidente. Y llegó al Hotel de Turistas del Cusco y nos invitó a cantar”, recuerda Raqtaqo.

—¿Nunca vivió de su guitarra?

—Ser músico, antes, era un “hobby”. Antes, el músico era albañil, obrero, policía. Pablo Casas era obrero, y componía y tocaba.

Hace 8 años sufrió una hemiplejia. Le dejó tres dedos sin movimiento en la mano derecha. Conservó el movimiento del pulgar y el índice con los que solo ahora toca. A la pasión que Juscamaita tiene por la guitarra nada la detiene.


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