Sedapal y sus calamidades

El agua es un bien común. Un bien que hay que proteger y conservar. Esto es válido para todos los recursos hídricos, tanto para agua de riego como para agua doméstica. Y más en la Costa del Perú, que es un desierto al borde de un estrés de agua (disponibilidad de 1,500 m3 / persona / año de agua renovable).

| 18 febrero 2013 12:02 AM | Especial | 3.2k Lecturas
Sedapal y sus calamidades
EN LA MIRA DE LOS PRIVATIZADORES

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PRIVATIZACIÓN. La privatización no es la solución para resolver las calamidades de Sedapal. Al contrario, la privatización traería aún más corrupción y las tarifas aumentarían considerablemente, porque una empresa privada tiene que hacer ganancias para satisfacer a sus accionistas. Un bien público no se debe privatizar nunca –y menos el agua. Con voluntad política hay alternativas– como se conoce en Brasil, Ecuador y en toda Europa.

CONVERSIÓN. En Quito, Ecuador, en los años 1990, bajo la presión de privatizar a través de las instituciones financieras usuales –Banco Mundial, BID, FMI–, el alcalde decidió convertir a EPMAPS de Quito (Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento) en empresa estatal, funcionando según principios comerciales. Contrató una empresa brasileña para la capacitación. Hoy EPMAPS funciona de manera eficiente aprovisionando casi el 100% de la población de Quito, incluso las zonas marginales. La voluntad y decisión política son clave.

FUERZAS OCULTAS. Los mismos poderes y fuerzas ocultas que también quieren revocar a Susana Villarán, eficiente alcaldesa de Lima, le reprochan la ineficiencia de Sedapal. Estas fuerzas saben muy bien, lo que la mayoría de la población de Lima no conoce: que aun hoy la alcaldía de Lima no tiene ni voz ni voto en los asuntos de esta empresa, la cual está sometida al gobierno central. Hasta hoy los esfuerzos de las alcaldías de turno de Lima, incluso la de Susana Villarán, de participar en las decisiones sobre Sedapal, han sido bloqueados.
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Sedapal provee agua a unas 10 millones de personas en las provincias de Lima y Callao, por lo que necesita aproximadamente 25 m3 por segundo de agua, de lo que se pierde casi la mitad en las redes de distribución, por fugas, conexiones clandestinas, industrias e impagados. Aún así, Sedapal produce aproximadamente 250 litros de agua/persona/día en las plantas, de los cuales finalmente llegan a las casas un promedio de menos de 150 litros.

La capital crece de manera rápida y caótica, aproximadamente 5% anual (crecimiento natural e inmigración), sin planificación, un hecho que no facilita el aprovisionamiento de agua potable de la ciudad a largo plazo. Sin embargo, esta situación de ineficiencia de Sedapal queda prácticamente invariada desde hace por lo menos 30 años, periodo durante el cual se han hecho inversiones de miles de millones de dólares para buscar nuevas fuentes de agua, en las cabeceras de cuenca del río Rímac, cada vez más lejos, y cada vez más sucias.

Esto último es provocado por un río Rímac contaminado por desechos industriales o por fuentes intoxicadas, por relaves de la minería a lo largo de su recorrido. La descontaminación cuesta a Sedapal casi un tercio del costo total de S/. 1.8 para producir un metro cúbico de agua potable; costo que paga el consumidor. La tarifa mediana se halla entre S/. 1.5 y S/. 2 /m3.

Los programas de rehabilitación de las redes para reducir las pérdidas –en vez de buscar nuevas fuentes– consisten solo de pequeños contratos y estos contratos solo dan pequeñas ‘propinas’, razón por la cual la rehabilitación no es una prioridad para Sedapal.

Sin embargo, se sigue haciendo grandes inversiones por grandes ‘propinas’, buscando nuevas fuentes de agua, mientras que se podría ganar ‘nuevas’ aguas recuperando aguas perdidas en las redes. Una red mejorada a una eficiencia de 80% en vez de los casi 50% actuales, podría aumentar la cantidad de agua disponible por más de la mitad. El costo para restituir las redes sería apenas una fracción del costo requerido para las nuevas y lejanas obras de captaciones y canalizaciones.

Al mismo tiempo, las fugas en las redes de distribución atraen impurezas dentro de la tubería de aprovisionamiento por las fluctuaciones de presión. Aunque el agua salga limpia de la planta, hay una gran probabilidad de contaminación en la distribución.

Las plantas de tratamiento de Sedapal para agua doméstica no aseguran agua potable de buena calidad en los grifos de la casa. Los metales pesados, como mercurio, plomo y cianuro –residuos de la minería que se encuentra en las aguas de muchos lugares de Lima- no se eliminan con la purificación tradicional. Se requiere un proceso de ósmosis inversa para purgar las aguas de metales pesados, un proceso caro en el cual Sedapal no invierte.



Otro tema es el desagüe. Lima está descargando unos 90% del desagüe sin tratar al mar. Las pocas plantas de tratamiento de aguas negras y grises requieren un control y mantenimiento sofisticado y costoso, a falta del cual funcionan de manera parcial e ineficiente, desechando desaguas mal tratadas en el Pacífico, donde a menudo reaparecen contaminando zonas costeras. Es una bomba de tiempo. Se sospecha que este mismo fenómeno fue la causa de la epidemia de cólera que Lima sufrió en los años 80.

Al mismo tiempo, Sedapal usa aproximadamente 3 m3 por segundo para el riego de parques y otras zonas de verdor. Esta agua –gran parte de agua potable– falta en las redes domésticas. Un tratamiento parcial de purificación de aguas grises para uso de riego, sería más económico que el uso de agua potable.

Los poderes neoliberales proponen la privatización de Sedapal, usando el pretexto de que la ineficiencia solo se puede resolver con la privatización. Sedapal es una empresa estatal de derecho privado, íntegramente de propiedad del Estado, constituida como Sociedad Anónima, a cargo del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, con autonomía técnica, administrativa, económica y financiera.

El Decreto Legislativo 1031 del 2010 permite vender Sedapal al sector privado, ofreciendo un mínimum de 20% hasta el 100% de sus acciones en la Bolsa de Valores de Lima. Varias protestas han frenado este proceso hasta ahora. Pero la presión de privatizar continúa. Es posible que la venta de las acciones en la BVL se haga de manera oculta y paulatina para evitar la atención pública, para prevenir posibles conflictos sociales.


Peter Koenig
Reinhard Seifert
Economista e ingeniero civil, especialistas en recursos hídricos.


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