¿Se mantendrá el boom de los conciertos?

Cuando estaba en tercer año de secundaria, la profesora de inglés nos dejó de tarea hacer un spot radial. Con mis compañeros nos reunimos para pensar en el producto más absurdo que se pudiera vender por radio.

| 17 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 2.8k Lecturas
¿Se mantendrá el boom de los conciertos?
(1) Un 10% de costos del concierto de Paul Mc Cartney se lograron gracias a los auspiciadores. La cifra sigue siendo comparativamente baja con respecto a otros países. (2) El concierto de Sting, realizado en febrero en la Explanada del Monumental, fue uno de mejores conciertos de este año. (3) El concierto de Kiss convocó a 35 mil personas en el Estadio Nacional en abril del 2009. Fue el último concierto que se hizo antes de su refacción.
Tres importantes empresarios de espectáculos dan cinco recomendaciones para que el “boom” no se detenga.

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DETALLE

Extender el boom a provincias

Hasta el momento los artistas más importantes que han llegado a Perú se han presentado unicamente a Lima y no han extendido sus giras a otras ciudad del país, como si ocurre en Brasil. Arequipa ha sido la segunda ciudad más beneficiada con esta aplastante cantidad de artistas internacionales, desde el año 2009. Los Fabulosos Cadillacs, Hombres G, Molotov, Andrés Calamaro, Collective Soul El año pasado Arequipa recibió a Colective Soul y Andrés Calamaro, además se ha anunciado el concierto de INXS. Todos han pisado la “Ciudad Blanca” por primera vez y si bien es cierto que en la mayoría de los casos de Collective Soul o INXS se tratan de bandas que no pasan precisamente por el momento más brillante de sus carreras, poco a poco la descentralización se podrá extender también al ámbito de los conciertos. Si algún día Paul Mc Cartney o los Rolling Stones puedan tocar en Trujillo o Arequipa dependerá de la capacidad de arriesgar que puedan tener los empresarios.
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Luego de mucho deliberar, nos pusimos de acuerdo y decidimos hacer el anuncio más absurdo e imposible que se lo podría cruzar por la mente a un adolescente en ese momento: un concierto de Red Hot Chili Peppers en Lima. Cuando presentamos el trabajo en clase, la profesora fue la primera en reírse, sobre todo por la frase final: “Red Hot Chili Peppers… algún día en Lima”. Siete años después muchos de mis compañeros y yo pudimos ver a los Red Hot Chili Peppers en el Estadio Nacional. Y por supuesto, los spots radiales y televisivos no nos causaron mayor sorpresa. Si ya habíamos visto a Paul Mc Cartney, Metallica, Depeche Mode, Kiss entre muchos otros, el concierto no causó mayor sorpresa en nosotros. ¿Qué fue lo que pasó?

Hasta el año 2008 un empresario que organizaba conciertos tenía que pagar una gran cantidad de impuestos que se deducían del total de entradas vendidas. Esto incluía el impuesto municipal equivalente al 15%, además de IGV (19%) y una tasa a Apdayc por derechos de autor equivalente al 10%. Es decir, de lo recaudado en entradas, se iba un 44% para pagar estas obligaciones. Otro impuesto alto era el llamado Impuesto a la Renta del No Domiciliado, que equivalía al 30% del pago al artista, por tratarse de una persona que viene a nuestro país a generar ingresos. Con el resto del dinero, además de la escasa inversión de los auspiciadores, se le pagaba al artista y a la producción.

Los empresarios organizadores de conciertos coinciden en que la Ley promulgada por Luciana León el año 2008 que reducía y eliminaba algunos de estos impuestos fue decisiva para este llamado “boom” de los conciertos que estamos viviendo. El impuesto municipal, que no existe en países con larga tradición de conciertos internacionales como Chile o Argentina, fue eliminado. El Impuesto a la Renta del No Domiciliado fue reducido a un 15%. Estas facilidades tributarias hicieron más fácil el negocio de traer un artista, algo que de por si es riesgoso para cualquier empresario en nuestro país. Los resultados los estamos viendo desde hace más o menos 3 años. Sin embargo, la pregunta es ¿qué hacer para mantener el boom de los conciertos en nuestro país?

Conversamos con tres importantes empresarios responsables de algunos de los mejores conciertos que hemos visto estos últimos años sobre que es lo que debería cambiar para que este “boom” no sea efímero y poder estar a la par de países con una desarrollada cultura de shows y espectáculos como Chile y Argentina.

1. No hay infraestructura
Instalar y desmontar la gran cantidad de fierros que se requieren para construir un escenario en un recinto deportivo como el Estadio Nacional o el Estadio de San Marcos demanda un gasto de miles de dólares. Se podría ahorrar si construyera un gran centro de convenciones exclusivamente para espectáculos artísticos, como el Luna Park de Buenos Aires.

En algunos casos, la naturaleza deportiva de estos recintos ha presentado algunos problemas. Cuando vino Paul Mc Cartney, los empresarios tuvieron que llegar a un acuerdo con los dueños de los palcos del Estadio Monumental, pues al ser propiedad privada tenían derecho a entrar en cualquier momento. Finalmente los dueños de los palcos pagaron un precio menor por ver el concierto, pues no había otro lugar para ver al ex Beatle, ya que el Nacional estaba en refacción.

2. Lograr mayores auspicios
En febrero del 2006 los Rolling Stones dieron el mayor concierto de su historia reuniendo a más de un millón de personas en Rio de Janeiro, de manera gratuita. Esto se logró únicamente gracias al financiamiento de empresas auspiciadoras. Por un lado, los empresarios ganaron al posicionar su marca y lograr los beneficios tributarios de la “Ley de Mecenazgo”, mediante la cual pagaban menos impuestos, mientras que la ciudad era vista con otros ojos por los turistas. “Río de Janeiro logró que la ciudad pasara de ser un destino violento a ser un destino absolutamente turístico”, comenta Lalo Ponce de Life Entertainment, empresa que el 2007 trajo a Roger Waters y a Björk.

Ponce explica que la inversión de auspiciadores en conciertos es bajísima y representa apenas el 5% de los ingresos totales de un concierto. Jorge Ferrand comparte esta opinión y asegura que lo ideal seria que la inversión de los patrocinadores pueda llegar a un 30%.

3. Reducción de impuestos.
Evidentemente a nadie le gusta pagar impuestos, pero los empresarios opinan algunos todavía podrían reducirse. En el caso del Impuesto a la Renta del no Domiciliado, el problema para Lalo Ponce es que este se deduce no solo del pago que se le hace al artista sino de otros pagos hechos por el empresario.

“Para calcular los ingresos de un artista en la Sunat hacen una sumatoria de sus honorarios, más sus viáticos, más los gastos de hotel que incluyen IGV, más los costos del pasaje que también incluyen IGV, los cuales los paga el empresario y no el artista. Entonces pago impuesto sobre impuesto, lo cual está prohibido. Eso Parte integral del salario no es el hotel ni el pasaje de avión”, apunta Ponce.

Por otro lado Alberto Menacho, encargado de traer a Kiss, Depeche Mode y Ozzy Osbourne, entre muchos otros, opina que además de estas reducciones debería haber más facilidades con los permisos.

“Para que esto se pueda mejorar, no me hagas la vida imposible. Nosotros no estamos trayendo narcotraficantes al país, es aterrador el tema”, explica.

4. Falta de conocimiento en el mercado
El nombre de Jorge Ferrand es, desde hace muchos años, sinónimo de conciertos de calidad. El empresario argentino tiene más de 30 años dedicado a este negocio y logró su mayor reto al traer a Paul Mc Cartney este año. Su experiencia le permite afirmar que este llamado “boom” es falso, pues a su entender el 75% de shows fracasan económicamente. Esto se debería, según cuenta, a una falta de conocimiento del mercado y a un exceso de conciertos.

“Existe una falta de respeto entre los empresarios. Hace 20 años atrás en esta plaza éramos tres: Jorge Fernández, Domingo Castro y yo. Cuando yo traía a Luis Miguel mis colegas no traían a nadie ese mes. Todo eso se perdió con este boom de los espectáculos”, explica.

Ponce, por su parte, explica que un concierto exitoso en términos de público no significa necesariamente que sea rentable para el empresario. En el caso de Miley Cyrus, por tratarse una artista de público adolescente, gran parte de los ingresos de taquilla fueron destinados al rubro de seguridad.

5. Crear cultura de conciertos
“Si bien es cierto que este es un lindo país todavía no estamos preparados para estos espectáculos”, sentencia Jorge Ferrand y explica que a consecuencia de estos nuevos empresarios que desconocen el mercado y organizan conciertos sin una estrategia, el éxito de estos shows en un futuro estaría peligrando.

Por otro lado, Menacho es más contundente y critica a las radios a las que acusa no ayudar a la creación de un público. “Es una vergüenza. Escucho basura en las radios. Eso hay que cambiarlo porque estamos condicionando el gusto de la gente y eso me parece de quinta categoría”, sentencia.

En palabras de Lalo Ponce, el gobierno podría aprovechar la posición estratégica que tiene en Sudamérica para atraer a turistas que quieran ver conciertos. “Si Lima tuviera un centro de convenciones muy grande que fuera multipropósito podríamos atraer muchísimo turismo especializado en convenciones y conciertos. Geopolíticamente estamos en el centro de Sudamérica. Es más fácil que vengan los brasileros o los argentinos a Lima a que se vayan a Caracas”, comenta el empresario.


Fernando Pinzás
Redacción


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