Santo escándalo

La apertura en Italia de una investigación judicial por blanqueo de dinero contra los directivos del Instituto vaticano para las Obras Religiosas (IOR) suscitó la inmediata reacción del Vaticano, que manifestó su “sorpresa y perplejidad” por las acusaciones. La fiscalía italiana dispuso también la incautación de 23 millones de euros (30 millones de dólares), depositados en una cuenta del banco Crédito Artigiano, por omisión por parte del llamado banco del Vaticano de las normas contra el reciclaje de dinero.

Por Diario La Primera | 26 set 2010 |    
Santo escándalo
(1) Lejos de la descalza humildad de Cristo, el Vaticano es un Estado millonario. (2) Dolores de cabeza para el papa Benedicto XVI.
La justicia italiana investiga la sospecha de que el banco del Vaticano maneja importantes sumas de oscura procedencia.

Más datos

El IOR estuvo implicado en un escándalo político-financiero en los años ’80 por la quiebra en 1982 del Banco Ambrosiano (del cual el Vaticano era un accionista importante)

La justicia italiana sospecha que el banco del Vaticano administra a través de cuentas anónimas, identificadas sólo con la sigla IOR, importantes sumas de dinero de oscura procedencia. La Secretaría de Estado de la Santa Sede expresó oficialmente su “sorpresa” y “perplejidad” por la investigación judicial y manifestó su “máxima confianza” a los directivos del banco involucrados, el presidente Ettore Gotti Tedeschi, y el director general, Paolo Cipriani. “La Santa Sede manifiesta perplejidad y sorpresa por la iniciativa del Tribunal de Roma, dado que los datos exigidos se encuentran en la oficina competente del Banco de Italia”, indica la nota.

“Me siento profundamente humillado y mortificado”, aseguró Gotti Tedeschi al noticiero televisivo RAI tras recalcar que “ha cumplido todas las indicaciones del Banco Central italiano”. El Vaticano reiteró su voluntad de trabajar con “total transparencia” sobre las operaciones financieras del IOR, a fin de cumplir con las regulaciones sobre el blanqueo de capitales.

La investigación judicial contra el banco de la Santa Sede, que se beneficia de la extraterritorialidad, ya que se encuentra en la Ciudad del Vaticano, pudo ser abierta en base a las normas adoptadas en Italia en 2007 y que obligan a los bancos a suministrar la identidad de los autores y la naturaleza de la transacción.

Sacro dinero
El IOR no es acusado directamente de reciclaje, sino de haber omitido suministrar los datos requeridos. El Vaticano precisó que se trata de “transferencias a través de entidades no italianas y que el destinatario es el mismo IOR”. Según informaciones de prensa, el IOR se disponía a transferir 20 millones de euros al banco alemán JP Morgan Frankfurt y a otros tres institutos financieros.

Tales transferencias despertaron sospechas de la fiscalía de Roma debido a que la entidad vaticana no indicó la identidad del destinatario de la operación, violando la normativa para evitar el lavado de dinero. La omisión de tales datos es penada hasta con tres años de cárcel y una multa de 50 mil euros.

Las presuntas irregularidades en la operación ordenada por el IOR fueron detectadas recientemente por la unidad de información financiera del Banco de Italia, que las bloqueó. El llamado banco del Vaticano administra las cuentas de varias órdenes religiosas así como de asociaciones católicas en el mundo.

El instituto estuvo implicado en un escándalo político-financiero en los años ’80 por la quiebra en 1982 del Banco Ambrosiano (del cual el Vaticano era un accionista importante) por el peso de una deuda de unos 3500 millones de dólares y un agujero fiscal de 1400 millones de dólares.

Según denuncias hechas en junio pasado por el diario italiano La Repubblica se estima que sólo en el 2004 “cerca de 180 millones de euros circularon en dos años”, sin que se haya cumplido con las normas exigidas por la ley italiana.

Vaticano S.A.
Hace menos de un año, el IOR designó como presidente a Gotti Tedeschi, representante entonces en Italia del grupo español Santander y miembro del Opus Dei, para reemplazar a Angelo Caloia. El banquero Caloia había sido encargado por Juan Pablo II en 1989 de la primera limpieza en el manejo de las cuentas papales tras el escándalo del Banco Ambrosiano, lo que permitió descubrir las acciones del tristemente célebre monseñor estadounidense Paul Marcinkus, el llamado “banquero de Dios”, fallecido en febrero del 2006.

Cuentas millonarias de fundaciones fantasma, transferencias de dinero sin control y vínculos con mafiosos son algunas de las revelaciones del reciente libro sobre las finanzas de la Santa Sede, escrito por el italiano Gianluigi Nuzzi, con el título Vaticano S.p.A (“Vaticano sociedad anónima”).

El libro denuncia el “período post Marcinkus”, la década iniciada tras el escándalo por los negocios turbios entre IOR y el Banco Ambrosiano.

El alegato del Vaticano
El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, ofreció transparencia en las operaciones de la banca pontificia, luego de que la autoridad italiana anunció que investiga a sus directivos por “lavado de dinero”.

La Santa Sede reafirma la voluntad de transparencia plena en las operaciones financieras que lleva a cabo ese instituto, en conformidad con los procedimientos y normas que exige actualmente la seguridad de los movimientos en el sector de la finanza internacional”, indicó. En una carta difundida por la sala de prensa de la Sede Apostólica, añadió que el Gobierno Central de la Iglesia Católica tiene “confianza absoluta” en los dirigentes del Instituto para Obras de Religión (IOR), nombre formal del banco vaticano. El portavoz se dijo sorprendido a causa de las pesquisas ordenadas por la Fiscalía de Roma y argumentó que tuvieron origen en un “inconveniente” producido por un “malentendido” que se está estudiando.

El pasado martes, la juez de instrucción preliminar, María Teresa Covatta, aceptó la solicitud de la Procuraduría romana y ordenó la incautación preventiva de 23 millones de euros (unos 30 millones de dólares) de dos cuentas abiertas en el banco italiano Crédito Artigiano. El 15 de setiembre pasado el IOR dispuso dos transferencias, una por 20 millones de euros y otra por tres millones de euros, pero, según los investigadores, no comunicó a las autoridades financieras los datos del sujeto físico o jurídico responsable del movimiento. La falta fue identificada por la Unidad de Información Financiera de la Banca de Italia, la cual ordenó la suspensión de las operaciones e informó al Ministerio Público, el cual indaga al director del instituto, Ettore Gotti Tedeschi y a otros funcionarios por violación de la normativa anti-reciclaje.

La naturaleza y la finalidad de las operaciones objeto de investigación podían haberse aclarado “con extrema sencillez y rapidez”, ya que se trata de transferencias de tesorería cuyo destinatario es el mismo IOR, según el Vaticano.

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