Salud y dinero

Los datos presupuestales recientes evidencian que el gasto del bolsillo en salud se incrementa mientras el del Ministerio de Salud se mantiene y el de EsSalud es insuficiente.

| 09 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 1.8k Lecturas
Salud y dinero
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DRAMA
El suplicio de pagar

La obligación de pagar directamente por los servicios en el momento de necesitarlos, ya sea que el pago se realice de manera formal o de manera informal, impide que millones de personas reciban asistencia médica cuando la necesitan. Para aquellos que realmente buscan tratamiento, esto puede dar lugar a una situación económica grave, llegando incluso a empobrecerse. http://www.who.int/whr/2010/10_summary_es.pdf
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Generalmente se tiende a medir el acceso a salud desde la cobertura de los servicios o a partir de las causas de muerte y enfermedad. Pero existe una entrada que nos permite aclarar el panorama: observar quiénes son los que financian la salud en el país y en qué magnitud lo hace cada componente.

Si contamos con un PBI de alrededor de 500 mil millones de soles al año y un presupuesto de casi 95 mil millones, podemos ponderar dos datos clave para el 2012.

El Estado, a través del Ministerio de Salud (Minsa) con su Nivel Central y las Direcciones Regionales de Salud), aporta unos 8650 millones de soles: alrededor del 1.7% del PBI.

CINCO PUNTITOS
Si el gasto total en salud de los peruanos bordea el 5% del PBI (siendo casi el 8% el promedio latinoamericano), la pregunta es de dónde sale la diferencia. Ésta corresponde al aporte de los trabajadores a EsSalud cuyo presupuesto para 2012 es de casi 6500 millones de soles (casi la mitad para personal y la otra para inversiones, atenciones y sus implicancias) que significa alrededor del 1.3% del PBI.

Tenemos entonces que entre el Minsa y EsSalud llegan a unos 15 millones de soles, casi un 3% del PBI; pero nos faltan 2 puntos para llegar al 5% de gasto en salud, es decir unos 10 mil millones de soles.

Este monto corresponde al denominado gasto de bolsillo (mercado de la salud), el que la gente realiza al disponer dinero de sus ahorros o de sus ingresos inmediatos para resolver una contingencia en salud.

Entonces, del 100% de los recursos destinados a la salud en el país alrededor de un 65% (EsSalud y gasto de bolsillo) lo aportamos los ciudadanos pagando o cotizando, mientras que el 35% restante del Minsa es producto de la recaudación tributaria general. El asunto es que el gasto de bolsillo se viene incrementando, mientras el presupuesto del MINSA se ha mantenido casi igual en relación a su participación en el presupuesto nacional y en el PBI.

Eso preocupa, porque la forma menos equitativa de lograr universalizar la salud es el acceso a través del gasto de bolsillo. A mayor participación directa de la gente en el financiamiento de la salud, más problemas para lograr la equidad y la universalidad, tal y como lo evidencia el Informe Mundial de la OMS (Financiación de los Sistemas de Salud) 2010 dedicado a este tema.



¿A DÓNDE VAMOS?

Mucho se ha analizado en relación a las opciones que tiene el país para lograr universalizar el acceso a salud. Se tiende a pensar que el Minsa y sus redes sean las que deban absorber a EsSalud o al menos integrarlo funcionalmente. Pero quizá sea hora de ensayar alternativas a esa clásica visión.

Una es rescatar y fortalecer la lógica de la seguridad social en salud que se basa en la equidad y la solidaridad. A pesar de la mal llamada ley de Modernización de la Seguridad Social que pretendió liquidar la lógica universalista del seguro social, EsSalud es acaso la única institución nacional que alberga este principio rector, que es el que ha permitido la construcción de Estados con elevado desarrollo social.

En ese sentido, urge retomar la lógica de la seguridad social, ponderarla con la inclusión social tan mentada últimamente, e impulsar la ampliación de la seguridad social en salud (EsSalud) incluyendo a los independientes y las mypes con una contribución obligatoria específica (y elevar asimismo el aporte del Estado).

Además es necesario avanzar en la integración con el Minsa desde la base de los convenios que ya se desarrollan, y limitar la oferta de micro seguros segmentados y no integrales, que se ha ahondando con la ley marco de aseguramiento universal, fraccionando más la prestación y el financiamiento.

ROMPER LA INERCIA
La otra idea para lograr un sistema mixto que tienda a la universalidad, es implementar Contratos Públicos tal como en el modelo brasilero y uruguayo se han desarrollado. Estos se dan cuando el Estado determina las condiciones en que puede contratar a diversos prestadores para brindar atenciones recuperativas.

Por ejemplo, el Estado puede señalar que paga 1000 soles por una cirugía si se cumplen determinadas condiciones y garantías, independientemente de quién preste el servicio, sea un hospital público, privado o privado sin fines de lucro.

El asunto es romper la inercia que el acceso a la salud atraviesa en el país, con un Minsa que a más de dos meses de gestión no ha presentado ideas renovadas para cumplir su principal función: lograr el derecho a la salud de la población.

Como demuestran las cifras arriba referidas, el mercado avanza en relación a la salud, y eso debe ser limitado y regulado, porque la salud, así no les guste a algunos, es un derecho.


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