Rosa, la Santa de la penitencia

Primera santa de la Iglesia Católica en América Latina. Patrona de América y las Filipinas, joven laica que se inflingió terribles castigos para acercarse a Dios, una actitud mística que hasta hoy llama la atención de historiadores y científicos que analizan su personalidad.

| 30 agosto 2009 12:08 AM | Especial | 22.1k Lecturas
Rosa, la Santa de la penitencia
(1) Santa Rosa de Lima también es un símbolo de integración nacional. (2) Romero es un experto en la vida de Santa Rosa
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Santa Rosa de Lima es probablemente una de las santas más polémicas que haya existido, por su increíble biografía, tema de eterna discusión entre psiquiatras y creyentes. Se dice, por ejemplo, que fue una mujer bella y pura, preocupada por la salvación de los peruanos, por llevar amor a los olvidados y auxiliar a los enfermos. Pero también cuentan que, para llegar a alcanzar la ansiada perfección, sometía su cuerpo a las más cruentas torturas, dejando de ingerir líquidos y alimentos por largos días, durmiendo apenas tres horas y autoflagelando su cuerpo. En la actualidad, cuando los rigores de la fe no son tan extremos, probablemente sería considerada masoquista y se le achacarían algunos desvaríos psicológicos. Al margen de ello, continúa atrayendo adeptos de todas partes del mundo, que, año tras año, acuden a su casa, en pleno centro de Lima, donde se halla el pozo en el cual depositan sus deseos.

No fue monja
Según Juan José Ungido, prior del santuario de Isabel Flores de Oliva -nombre original de nuestra santa limeña- la joven piadosa, pese al hábito que siempre llevaba puesto, nunca fue monja. “Ella era laica. No acudía a una congregación sino que pasaba el mayor tiempo en su casa, orando y leyendo. Le atraía con fuerza el modelo de la dominica Catalina de Siena (santa toscana del siglo XIV), por ello decidió cambiar el sayal franciscano por el hábito blanco de terciaria de la Orden de Predicadores.

Pero quién fue Catalina de Siena. Jaime Romero, iconografísta religioso, cuenta que se trataba de una santa considerada la doctora del pueblo, quien llegó a beber pus que emanaba de las heridas de enfermos terminales. “Según ella, la acosaban frecuentes visiones demoníacas y tentaciones y para combatirlas agudizó sus actos de penitencia, modelo que Santa Rosa trató de imitar a la perfección”, indicó.

Torturas divinas
Rosa de Santa María, como se hizo llamar, porque consideraba que llamarse sólo Rosa era símbolo de vanidad, sintió desde muy pequeña el llamado de Dios y consideró su hermosura como algo pecaminoso que debía de esconder.

Cuenta la historia, avalada por sus confesores, que cierto día una dama halagó el aspecto de sus manos y la finura de sus dedos; alertada de la situación, Rosa metió el objeto de admiración en cal y no pudo vestirse por sí misma durante un mes, por las llagas.

Desde los 10 años hizo ayunos prolongados y a los 15 decidió no comer carne e ingerir sólo pan y agua toda su vida y cuando la obligaban a alimentarse, inmediatamente le daba fiebre. Se pasaba dos o tres días sin tomar líquido y decía que el mucho beber le causaba sueño y, cuando lo hacía, sólo aceptaba agua caliente, porque era menos agradable que el agua fresca. No contenta con ello, se azotaba el cuerpo hasta arrancarse la piel. Además, construyó un cuarto de meditación tan pequeño y estrecho, que en una ocasión un sacerdote le dijo: “Aquí sólo pueden entrar tú y Jesús”.

Al respecto, el médico psiquiatra, Óscar Cabrera, señaló que este comportamiento es propio de los pacientes con cuadros graves de alteración de la conducta correspondiente a la psicosis. “Su similitud con Catalina de Siena refleja un trastorno de su personalidad”, explicó.

Otros tiempos
A manera de contexto, el historiador José Ragas, explica que en aquella época, la Iglesia predominaba en todos los ámbitos de la sociedad. “Una de las claves para comprender a Santa Rosa y su arraigo hasta nuestros días es despojarnos -asumiendo que esto sea posible- de nuestra naturaleza secular y colocarnos en el siglo XVII, del barroco, que es el clima mental de gran parte de Occidente en ese momento.

¿Por qué ha sobrevivido entonces un personaje como Rosa, que pertenece a una época y un mundo ajeno a nosotros? Según Ragas, se debe al origen mismo de la veneración a la santa limeña, como un símbolo de identidad y pertenencia, en el ámbito religioso (santos, procesiones), pero también en los deportes, la gastronomía, la música y otros tantos íconos.

Angie Lineth Villarroel
Redacción


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