Reforma contra viento y marea

A pesar de la oposición de ciertos grupos que buscan mantener el caos, el desorden y la informalidad en el transporte público, la reforma impulsada por la gestión municipal de Susana Villarán (con el respaldo de todo su concejo, vale reconocerlo) no se ha detenido, y está camino a consolidarse definitivamente el año que comienza.

| 03 enero 2013 12:01 AM | Especial | 1.3k Lecturas
Reforma contra viento y marea
Alcaldesa de Lima se ha comprado el pleito que otros alcaldes no se atrevieron.
AL RESCATE DEL TRANSPORTE PÚBLICO
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El 10 de julio del 2011, la Corporación Nacional de Empresas de Transporte (Conet-Perú), encabezada por su presidente Julio Rau Rau, difundió un comunicado de prensa que señalaba que el paro de tres días después, convocado medio año después del inicio del gobierno municipal de Susana Villarán “era político”.

Rau Rau argumentaba por esos tiempos, en aquel comunicado, que tal paralización tenía esa naturaleza, “porque detrás de todo está la mano de (Luis) Castañeda, que ahora sale a los medios a defender a los transportistas y a sus amigos”.

También señalaba que en épocas del exalcalde de Lima, este “cometía abuso de manera desmedida, mediante el chantaje, persecución con sus inspectores, papeletas fantasmas, monopolio de revisiones técnicas”, entre otras denuncias.

Sin embargo, durante el año que terminó, Rau Rau estuvo a la cabeza de todos los paros de transporte convocados para oponerse a la reforma del transporte público en la capital impulsado por la gestión de Villarán. Tan abrupto fue el cambio, que incluso afirmó, en el último paro del 3 de octubre, que apoyará la revocatoria de la alcaldesa, sumándose al movimiento de Castañeda Lossio.

Son desconocidas las razones de este viraje. En cambio, el Concejo Metropolitano de Lima, liderado por Villarán, y aún con la oposición interna, se ha mantenido en su misma línea de llevar a cabo la reforma urgente que necesita el transporte público en la otrora Ciudad de los Reyes.

DE FRACASO EN FRACASO
La primera paralización de los transportistas del año fue anunciada el 19 de abril, diez meses después de aquel comunicado que difundió Rau Rau a todo el periodismo. En esa movilización estuvo Omar Calderón, de la Asetum, quien también, como su colega de Conet, apoyaba la reforma del transporte el año anterior.

Sin embargo, tuvo que ser postergado para el 16 de mayo. Pese a los anuncios y la parafernalia de Rau Rau, el presidente de Conet tuvo que anunciar, con el rabo entre las piernas, que suspendían nuevamente la paralización. Un mes después anunciaron una nueva, para el 2 de julio. Sonaba al anuncio de que ya venía el lobo.

Y finalmente llegó “el lobo”, pero no fue tan fiero como el del cuento: apenas 10% de los transportistas paralizaron sus labores, mientras que el 90%, una inmensa mayoría, salió a trabajar con normalidad; aunque haya ocasionado un aumento ligero de los pasajes de parte de algunas unidades. Cosas de la viveza criolla.

Tras ese primer paro, Rau Rau anunció otro para el 16 de agosto. Como en julio, volvió a realizarse, con participación del 10%. En esta ocasión, los transportistas que quieren seguir con el sistema de transportes desordenado y caótico fueron al Congreso a dejar un memorial con sus demandas, pero no fueron recibidos por su actual titular, Víctor Isla. Ese mismo día, el presidente de la Conet anunció una nueva paralización para el 3 de octubre.

Pero el 18 de setiembre, Rau Rau salió a los medios a anunciar que dicha movilización se adelantaba para el 26 de ese mes. E incluso fue más allá: Anunció que se sumaban a la recolección de firmas para la revocatoria de Villarán, impulsada por el tristemente célebre Marco Tulio Gutiérrez, el mismo que en un audio señaló, suelto de huesos, que cuando Castañeda vuelva a la alcaldía, cobraría por asesorarlo como antaño.

Esta vez, el paro se sintió en zonas como Huaycán y El Agustino. Los buses del Metropolitano lucieron abarrotados por la demanda de unidades de transporte. Sin embargo, igual, una gran mayoría de transportistas fue a trabajar. La alcaldesa Villarán informó, horas después, que 415 de 425 empresas salieron a trabajar. Otro fracaso.

El tercer paro de transportistas se realizó el 24 de octubre. Previo a este, surgió una discrepancia dentro de la Conet: Paulina Hermoza, integrante de este gremio, afirmó que Rau Rau “no los representaba” en un debate televisivo con este. Como el anterior, fue un nuevo fracaso.

Fue en esta ocasión que Susana Villarán salió al frente, y denunció que la habían amenazado de muerte, así como a integrantes de su equipo de trabajo. Agregó que 400 de las 425 empresas de transporte trabajaron en esa jornada.

Tres paros de transporte fracasados y dos abortados. Una explicación es que la mayoría de transportistas, quieran o no, han aceptado las nuevas condiciones que ha puesto la Municipalidad de Lima para la reforma.

¿EN QUÉ CONSISTE LA REFORMA?
Aunque no es visible como la construcción de pistas, y de seguro va a tomar su tiempo, la reforma del transporte público en la capital es una necesidad urgente, que, según los resultados de diversas encuestadoras, es respaldada por una gran mayoría de ciudadanos de Lima.

Varias gestiones pasaron desde que Alberto Fujimori decidió liberalizar el transporte y dejar que lleguen las nefastas combis y coasters, que son las responsables de la congestión vehicular, por causa de la mala costumbre de sus choferes de estacionar mal sus unidades para recoger pasajeros y no avanzar cuando están en luz verde.

A esto se suman las temerarias competencias de estas unidades, como si estuvieran en el Gran Premio de Mónaco, que ocasionan malestar en los pasajeros, y que incluso han generado accidentes con muertos y heridos incluidos.

Es cierto que el tema del transporte ya era un problema antes de Fujimori; pero ha sido la gestión de Villarán la única que ha impulsado la reforma con decisión, pese a las piedras en el camino que han puesto propios y extraños.

Esta reforma consiste en la configuración de un sistema integrado de transporte, que estará conectado con el Metropolitano y el Tren Eléctrico. También contempla cinco corredores complementarios, a los cuales accederán empresas de transporte debidamente constituidas, que ganarán las licitaciones siempre y cuando cumplan con las condiciones exigidas por la comuna limeña.

Estas condiciones son varias: la renovación de las flotas de transporte, cambiándolas por los denominados buses patrón, que tienen capacidad para llevar más pasajeros y son menos contaminantes, a diferencia de las combis, que, como ya anunció el municipio limeño, dejarán de circular en enero.

Esto es una realidad gracias al crédito denominado “bono del chatarreo”, impulsado por la comuna limeña, que consiste en que el transportista entregue su antigua unidad para obtener un crédito y así poder adquirir los nuevos buses patrón. Además, deberán tener a sus conductores y cobradores en planilla, como empresas formales. Quizás por eso es que Rau Rau y compañía han realizado varios paros para oponerse a esta reforma.

Además de todo esto, la municipalidad, bajo el liderazgo de la gerente de Transporte Urbano, María Jara, ha realizado en la señalización de paraderos, como los de las céntricas avenidas Abancay y Tacna, que hasta la fecha han dado buenos resultados.

Pero la reforma no solo está referida a las unidades de transporte público. Los taxistas también deben cumplir con ciertas condiciones para que puedan renovar sus unidades e inscribirse en el Servicio de Taxis Metropolitano (Setame), con una fuerte fiscalización de por medio.

El Metropolitano no sido dejado de lado por la gestión de Villarán, pues se han realizado modificaciones en las estructuras de las estaciones, y también cambios en las rutas, teniendo en cuenta estudios y encuestas entre los usuarios, para mejorar el servicio y la rapidez. También fue aumentada la flota de buses y los denominados servicios “Expreso”.

Hace unas semanas el Consorcio del Metropolitano decidió, unilateralmente, aumentar el precio del pasaje de S/. 1,50 a S/. 2,00. La Municipalidad rechazó el incremento y estudia tomar medidas al respecto, que podrían derivar en sanciones a los concesionarios, cuyo presidente, José Díaz León, ha tenido vinculaciones con el fujimorismo.

Tan llamativa ha sido la reforma del transporte en Lima, que prestigiosos medios del exterior, como la revista The Economist del Reino Unido, y el diario El País de España, han reconocido la labor de Villarán “en su lucha contra las mafias”, y advierten que la revocatoria está también en función de evitar que la reforma siga su camino.

Ha sido un año de titánica lucha para el municipio limeño, en varios frentes. Pero parece haberse impuesto en varias batallas. Este año que comienza es decisivo para consolidar la reforma del transporte que Lima necesita. Pero no solo depende de la gestión edil, sino de los ciudadanos limeños que irán a las urnas el 17 de marzo.


Víctor Liza
Redacción


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